
Existen grandes novelas donde los amantes, al sentirse solos, acaban muriendo (tal vez el clásico sería Romeo y Julieta) e incluso en épocas de romanticismo casi empalagoso, en algunos casos, la realidad era que la ausencia del ser amado llevaba irremediablemente a una muerte casi obligada… Pero para la mayoría de las personas, y en la mayoría de los tiempos, la falta de amor, se suple de mil maneras y la vida continúa adelante…
Por otro lado, estamos inmersos en una sociedad donde el adulterio no está bien visto, e incluso, todavía nos sorprenden algunos países con lapidaciones a los adúlteros… Curiosamente, y de forma casi excepcional, hay parejas que, aún amándose mucho, no les preocupa si su pareja tiene o no relaciones con otras personas. Tal vez el mejor ejemplo lo tenemos en esas parejas que se forman dentro del mundo del cine pornográfico, o esos otros que acuden a lugares donde el intercambio de parejas es algo buscado… También es cierto que hay algunas culturas, de forma minoritaria, donde está permitida la poligamia o donde el “amor libre” es algo tan natural que en realidad a nadie le preocupa lo que para la mayoría de nosotros es un “engaño”.
Pero pongamos un ejemplo que seguramente todos conozcamos: una pareja “casada” donde uno de ellos tiene un amante… Debido a que, según dicen los estadísticos, la mayoría de los adúlteros son hombres, ciñámonos a ese caso para exponer de forma más simple esta idea. La mujer casada, siempre hablará de su marido como “suyo” y dudo mucho que le haga ninguna gracia saber que se acuesta con otra. Pero… ¿y la otra??? Ella sabe que su amante no puede entregarle mucho más de lo que le da y además sabe que él se acuesta con su mujer, y además, siempre le quedará la duda de que si él es infiel con su mujer, también puede serlo con ella… Y aún así, aunque no le guste, ella consiente que su amante haga la vida que desee sintiéndose conforme con el poco o mucho tiempo que él le dedica (insisto, aunque no le guste, lo acepta por lo general)
Y qué es el amor??? No sabría definirlo, ciertamente y es más, supongo que como la mayoría de los sentimientos, cada persona lo vive de una manera diferente, e incluso en cada etapa de la vida, cada uno puede sentirlo de forma diferente… No es igual ese amor de la adolescencia, donde las hormonas rigen casi todo y los sueños se encargan de expandir un horizonte ilimitado, a ese otro amor maduro donde lo único que se desea es compartir un extraño mundo interior que ni siempre es comprendido por uno mismo
Pero volvamos a nuestra pareja y su amante… ¿por qué él es infiel a su pareja??? ¿está enamorado de su mujer??? Quiero suponer que no (siempre salvo excepciones, claro está). Sin embargo , es posible que el matrimonio se rompa al conocer la esposa el engaño, aunque ella supiese que su marido ya no la amaba… Sí… me resulta curioso que en ocasiones no se valore el amor, pero sí el engaño… Vemos, cada vez con más frecuencia mujeres que son maltratadas de forma física o psicológica por sus parejas, y ellas perdonan una y otra vez sabiendo que su integridad, e incluso su vida en sí, puede peligrar en un momento dado… es más, en alguna ocasión recuerdo que una mujer afirmaba que su marido le pegaba “lo normal”… y sin embargo, una infidelidad suele ser el detonante de una ruptura de la pareja con muy pocas posibilidades de reconciliación… que curioso, hay gente que piensa que si su pareja no es algo celosa, no sienten el amor que ellos desean…
Me pregunto si lo que necesitamos, más que sentir el amor de nuestra pareja, es sentir que nos pertenece y mientras, podemos entender y de echo consentimos, que tenga algunos amigos, pero no consentimos que comparta su sexo con nadie más… ¿no resulta chocante que demos más importancia a que nuestra pareja tenga sexo con una persona a que pueda desnudar su alma con un extraño??? ¿qué es lo que, entonces, valoramos del amor??? Acaso le damos más importancia al sexo que a los sentimientos ocultos de los que el amor debe nutrirse???
Sí…, me resulta curioso la cantidad de parejas que día tras día, viven sin ese amor que hace años caducó, amoldados y aclimatados a una cómoda rutina donde los cónyuges se han convertido en desconocidos, o mejor dicho, en compartidores de una vivienda y algo de tiempo libre, donde sus vidas se han encerrado bajo las rejas del tedio y la apatía y que en la mayoría de las ocasiones ambos sueñan en secreto con encontrar el momento propicio para salir de aquella prisión que su pareja y en gran medida, también la sociedad, les ha encerrado, y sin embargo… una aventura, del otro, sería la maravillosa excusa para poder poner fin a un agónico presente del que tememos salir para afrontar, en solitario, un incierto futuro… Tal vez sea bueno culpar a alguien que no seamos nosotros mismos, cuando el amor ya se ha acabado y no vernos reflejados en las causas que han provocado aquel adulterio… Pero así lo hemos dispuesto desde siempre… ¿no???