lunes, 8 de noviembre de 2010

Siluetas

Si miras a un lugar distinto, seguramente veas cosas distintas

El amanecer desdibujaba, en la línea del horizonte, los perfiles de los álamos que parecían haber sido puestos allí por la mano de un artista… sobre un fondo aún oscuro, los perfiles negros de la alameda se precipitaban en la mañana de una manera que no sabría definir.

Supongo que por eso, mientras la habitación aún olía a café recién hecho, le dije: mira. Nos sentamos un rato a mirar ese contraste de sombras, hasta que el orto rompió la mañana y en ese momento, sólo pude besarla, sin más palabras…

El día ha comenzado de forma distinta…


jueves, 4 de noviembre de 2010

Antena

A pesar de ser la misma distancia, ida o vuelta suelen costar distinto esfuerzo.

Me han robado la antena del coche. Técnicamente y con la terminología específica, no debería decir que me han robado la antena, si no que ha desaparecido… vale, lo acepto… alguien se ha llevado la antena de mi coche y por esto, mi antena ha desaparecido. ¿Mejor así??? Espero que sí.

Antes no me había fijado, pero ahora que voy más pendiente, veo que el 50% de los coches carecen de antena. No sé para que se las llevan, pues un coche sin antena funciona bastante bien, pero una antena sin coche, no sé para qué servirá.

Está claro que no es una casualidad, ya que una persona puede "perder" una antena y quitarla de otro vehículo y así producir un efecto cascada, pero no, han sido miles de antenas las que han desaparecido… ¿qué harán con ellas???

Quizás las usen para rascarse la nariz sin mancharse los dedos, o tal vez llegar a inalcanzables lugares de la espalda. También está la posibilidad de que sirvan para dirigir orquestas filarmónicas. Incluso, si me apuran mucho, hasta podrían usarse cómo dardos en competiciones de tiro con arco o similares.

Pero lo que creo es que alguien las debe estar acumulando con no sé que aviesa intención. Tal vez sea una asociación que esté almacenando las antenas para la construcción de un duplicado de la torre Eiffel, o la réplica del Golden Gate…

En cualquier caso, si alguien sabe la respuesta… por favor, que no la guarde para sí

Agradecido.

martes, 26 de octubre de 2010

No hacer planes, es confiar en el destino

Paseando sin ganas me paré en el escaparate de una gran librería. La curiosidad de ojear títulos siempre ha estado presente en mí y hoy dediqué en ese amplio espacio a mirar con cierto asombro, un montón de nuevas publicaciones de las que no tenía ninguna idea. Novelas, historia, poesía y un libro que si no conocía directamente, sí que conozco su temática: “Aprender a decir NO” (o algo así)

No creo que haya que profundizar mucho en lo que el libro nos pretende enseñar, pero sí que me surgió la idea de cuanta gente dice que sí, cuando no desea decirlo… y claro, la otra cara de la moneda, es por qué se dice que sí??? Pues supongo que será por que mucha gente nos pide algo que no deseamos pero que aún así lo hacemos.

Supongo que hay algunas razones para hacer (o decir) algo que es justo lo contrario de lo que deseamos pero tal vez la razón más contundente que encuentro es que precisamente, son aquellas personas más próximas a nosotros quienes más nos piden o nos exigen, y nosotros no sabemos decir que no, o mejor dicho, preferimos no decir no y al final se produce un abuso.

Quiero suponer que la mayoría de esas peticiones a las que no podemos negarnos, no tienen ninguna carga de malicia y se hacen con la buena intención que seguramente, nosotros podemos hacer (“me voy de viaje. ¿Puedes regarme las plantas???”) pero hay otras que esa desviación hacia la confianza raya en demasía el abuso (“y de paso me cuidas al perro, das de comer a los peces, friegas el suelo… “) y al final resulta que ese amigo del alma llega a casa con el fin de aposentarse más tiempo del debido, que el vecino se convierte en un mandatario de recados debido a su edad, o que la ignorancia de ese compañero que es tan “majo” se ha vuelto en una obligación nuestra sobre su propia labor.

Aún así, todos y a pesar de que todos conocemos la teoría, no todos sabemos decir que no y cuando esa persona que nos importa nos pide un favor, por muy cansados que estemos, solemos poner una sonrisa de circunstancia y corroborar la afirmación más rotunda… “claro que sí, no me importa”

Por tanto, y dado que tan sólo es cuestión de voluntad (y valentía, por que al final seremos juzgados por nuestros errores o por nuestras omisiones, nunca por nuestros aciertos) he optado por decir que no voy a dejar convencerme tan fácilmente y por lo tanto, no he comprado el libro para aprender decir NO...

sábado, 23 de octubre de 2010

Prisiones

La educación de los hijos acaba, cuando estos comienzan a educar a sus padres.

Es fácil describir una prisión y es fácil igualmente, el entender el por qué están allí los internos. Pero esta prisión era distinta, y no estaban allí si no por el hecho de haber sido abandonados. Perros grandes y pequeños, de razas algunos y de mezclas variopintas la mayoría. Muchos perros mayores, cansados y pesados cuyo destino parece muy claro enfrentado al de los perros jóvenes, inquietos y juguetones.

Pero todos tienen en común algo, y es su mirada… tal vez por que los perros no entienden de envidias, de rencores, de odios… tal vez por que la mayoría de ellos daría la vida por sus dueños sin pedir nada a cambio, y profieren ladridos y gemidos suplicando de alguna manera una muestra de cariño

Cuando la cogimos, tiritaba. No sé si era de frío o de miedo, o tal vez ambas cosas… lanzada a vivir una vida incógnita donde las circunstancias pueden ser favorables o no. Nunca sabemos cómo el destino jugará sus cartas

Bienvenida a casa Lili

lunes, 18 de octubre de 2010

Tiempo

Si alguna vez sientes que un sueño es inalcanzable… cambia de sueño!!!

El tiempo se escapa cómo el agua entre los dedos y poco a poco el cansancio me está venciendo… Vuelven las prisas, esa extraña necesidad de alcanzar a todo, a todos… y casi al mismo tiempo… siempre el tiempo

No tengo tiempo… no me voy, sólo no tengo tiempo. El día me asfixia entre relojes, con la angustia de no poder terminar aquello que empiezo. Mañana será, pero mañana tampoco será posible… el tiempo, limitado, reducido, escaso siempre… metrónomo impasible que marca el ritmo de nuestra vida y que nos sumerge en nuestras propias obligaciones, y algunas veces, se empeña en ahogarnos en ellas…

El cansancio es intenso… un alto, un minuto nada más… una mirada, una sonrisa, una palabra… suficiente para poder seguir avanzando…

No, no hay tiempo… pero hay vida…