martes, 11 de diciembre de 2007

Camión

Los destellos azules de la policia me hicieron apretar más aún el pie sobre el acelerador, sorteando todos aquellos vehículos que aparecian por doquier.

La aguja del velocímetro tiritaba hacia la derecha del marcador, como temerosa de la captura e intentando dar más velocidad de lo que el coche podía... No tuve otra opción que sujetar firmemente el volante con mi mano izquierda, mientras que la derecha jugueteaba, presta a entrar en acción, entre la palanca de cambio y el freno de mano... mis pies, tan temblorosos como la aguja, eran una continuación de los pedales, donde el freno había sido ignorado por completo.

Sin embargo, no era capaz de dejar atrás a mis tenaces perseguidores, en aquella amplia avenida donde los semáforos ya no tenían sentido... Decidí desviarme por calles secundarias, esperando poder despistar a quienes iban tras de mí, así que estuve atento para encontrar un lugar donde poder girar.

La próxima calle parecía un buen lugar, así que apenas unos pocos metros el volante se giró bruscamente y con un chirriar de neumáticos que levantó una pequeña nube de humo, mi coche enfiló aquella calle, cuando de repente un inmenso camión estaba frente a mí...

Lo último que pude pensar es que en aquel pais, conducen por la izquierda...

lunes, 10 de diciembre de 2007

Soñar


Continuamos fundidos en un abrazo... tus ojos brillaban y tu sonrisa irradiaba felicidad... sentí que me estaba mirando en un espejo...

Acariciando tu desnuda espalda, susurré con tu mismo aliento... "te sueño"

domingo, 9 de diciembre de 2007

Restaurante

Faltaban pocos minutos para la hora en que teníamos mesa reservada, así que aceleramos un poco el paso para ser puntuales.

Al llegar, nos recibieron muy cordialmente y nos condujeron hacia nuestra mesa, en un sitio no muy discreto pero tampoco excesivamente bullicioso.

Al mirar la carta, pude leer:

“Mariscos de Galicia”

“Carnes del Guadarrama”

“Verduras de Levante”

“Pescados del Atlántico”

“Brochetas de papaya y kiwi”

“Vinos de Rioja y Valdepeñas”

“Postres y dulces típicos de Madrid”

Y así entre varios similares platos

Tras pedir, y mientras nos servían, nos estábamos bebiendo unas cervezas alemanas, y pude ver de soslayo, en el trajín de abrir y cerrar la puerta, como se movía el personal en la cocina… prácticamente todos, orientales… Me fijé luego en los camareros de la barra, quienes a mi entender eran marroquíes o al menos su tez era muy similar, mientras que las camareras, prácticamente todas eran sudamericanas.

Seguimos esperando y entonces apareció en la televisión un reportaje sobre “Ferrari”. Fue en ese instante cuando me di cuenta de que podía haber cometido un error y me entró el pánico… dejé a todos sentados en la mesa y salí apresuradamente para cerciorarme… Sí, afortunadamente, todo había sido producto de las casualidades… allí fuera, bien iluminado, lo decía bien claro: “Casa Aurelio. Restaurante típico Asturiano”



sábado, 8 de diciembre de 2007

Malabares

La ciudad sigue sumida en la niebla que parece ocultar todo lo que no es importante

El semáforo en rojo. Detengo el coche

Surge de un extremo un malabarista. Es un pase casi privado, no hay nadie más

Los malabares se le escapan y terminan por el suelo

Con cara de asombro y gesto de mimo, me interroga con la mirada

“No lo entiendo”

Sonrío… imposible resistirlo

Le doy una moneda

Sonríe

Al unísono nos despedimos con la misma frase

“Que tengas un buen día”

Miro por el espejo…

Espera su próxima tanda de coches en una calle aún poco transitada

Me reitero

“Que tengas un buen día”

Continúo sonriendo

viernes, 7 de diciembre de 2007

Niebla

Ayer, desde lontananza, la niebla se deslizaba lentamente por la ladera de la montaña, como la espuma que escurre por el exterior de una jarra de cerveza… blanca y hasta ese punto de pícara y gratificante.

Hoy, la niebla ha llegado a la ciudad, y como si de una serpiente se tratase, la ha ido engullendo lentamente, despacio, sin prisa, sin pausa…

Lentamente, la ciudad ha quedado aprisionada en esas nubes bajas que invitan a permanecer en casa, que juegan algunas veces para hacernos perdernos entre calles no muy conocidas o a recordarnos que la prudencia en la carretera es más esencial que de costumbre.

Hoy, la niebla forzó a un sol cansino y perezoso a intentar iluminar la ciudad… tan sólo pudo pintar el cielo que otrora se mostrase azul, en una perlada cúpula, que a pie de calle, se rompe por el reflejo difuso de las farolas que aún permanecen encendidas.

Las luces de las casas se alternan y como una gigantesco mosaico navideño, se encienden y se apagan si un ritmo ni frecuencia, hasta que la luz del día consigue apagarlas, casi por completo.

La ciudad se pierde en la niebla y en cada casa, en cada persona, resurgen sensaciones distintas… la ciudad, el barrio, la calle, se ha tornado en un inmenso crisol de sentimientos y sensaciones variopintas, multicolores, como una increíble orquesta donde todo encaja sin que nadie lo sepa… Unos son felices, otros son tristes, otros, no lo saben…

Imagino a la gente que mira por las ventanas, mira la niebla y calla sus verdades… unos, por miedo a herir, otros por que consideran que su verdad es demasiado simple y poco valiosa, y otros, otros muchos, simplemente por que no tienen a quien decírsela…

Pero tal vez a la tarde, la niebla se disipe… el sol, aún cansino, teñirá de azul la cúpula que cubre la ciudad, antes de que los anaranjados del ocaso tornen en un mundo multicolor el atardecer que antecede a la noche… luego la ciudad volverá a despertar de su letargo matutino y reemprenderá el camino de la diversión y la gente dejará sus verdades en la casa y saldrá a la calle a compartir ese momento, o tal vez a encontrar a alguien que esté dispuesto a escuchar… la calle cobrará la vida que el día no puede darle… o tal vez la vida que la niebla oculta.





Celtic woman "siuil a run" Walk my love