lunes, 26 de marzo de 2007

llegada


El viaje fue mucho más largo y pesado de lo que en un principio yo había previsto. El autobús tuvo que hacer alguna parada imprevista debido al mal tiempo y el abundante tráfico terminó de incrementar el retraso, deteniéndose en la terminal pasada ya la 1 de la madrugada. Algo más de tres horas de retraso sobre su horario habitual.

Cansado, hambriento y con frío, me bajé junto con los pocos viajeros que terminamos el largo y penoso viaje, y poco a poco cada uno nos dirigimos a un punto distinto de la terminal. Yo, como era habitual fui a la parada de taxis, pero a esa hora, ya no quedaba ninguno y teniendo en cuenta el próximo autobús no llegaría hasta por la mañana, era mucho más que improbable que llegase alguno.

Ante esta situación, cogí el poco equipaje que tenía y me dirigí caminando al centro de la ciudad. Era tarde y no quería llamar a nadie para no alarmar más de lo necesario. Pese a la falta de cobertura, ya había avisado por el móvil que todo estaba bien y que el único problema es que no sabría cuando llegaría debido al mal tiempo y al tráfico.

Así pues, entre las calles desiertas y apenas iluminadas por la débil luz de las farolas cubiertas por el polvo, barridas por un gélido viento que remoloneaba con algunos copos de nieve, me dirigí calle abajo y a lo lejos descubrí lo que me pareció una figura femenina que se acercaba con premura.

Algo dentro de mí, me decía que esa persona era quien yo esperaba... era quien yo necesitaba. Temeroso y expectante, continúe avanzando y nuestros caminos se hacían coincidentes... yo me acercaba a ella y ella se acercaba a mí... Entre la tenue luz de la noche, iluminada por débiles bombillas y fogonazos de algún escaparate que permanecía iluminado, inundando de espectral luz el entorno, pude distinguir una mujer madura, que no mayor, una mujer segura de sí en su forma de caminar, decidida y firme en su trayectoria, elegante y limpia en el vestir.

Apenas unos metros nos separaban ya y nuestros cuerpos se dirigían el uno contra el otro... Pude apreciar la luz de sus ojos oscuros que, iluminados por la artificial luz de las farolas, acompasaron una cortés sonrisa. Cuando por fin llegamos uno frente a otro, un cortés pero en absoluto frío saludo partió, de su boca sonriente: "Buenas noches" me dijo con suave entonación

Yo, sonriente y aliviado le respondí con igual tono y ante el temor de que no se produjese ninguna otra oportunidad, no dudé en hacerle esa pregunta cuya respuesta necesitaba con suma urgencia:

"Podría indicarme como puedo llegar al hotel "El viajero feliz"???",

Rarezas


Soy un ser raro... Iba a escribir sobre otras cualidades de mis rarezas, más acordes con lo que podemos entender de excepcional, o al menos, que quede en extravagancia o extraño comportamiento, pero VERDADOSA se adelantó y me pilló la idea que a su vez me había regalado Cortázar de sus "simulacros"

Así que intentaré sintetizar mis rarezas, pues aunque no lo creáis, suelo hacer, demasiadas veces, aquello que no me gusta... Cuando visito los blogs en un pequeño recorrido, casi organizado como si de una excursión del inserso se tratase, algunas veces me encuentro con la belleza de las palabras que reflejan momentos de felicidad... Claro que también yo los he tenido, pero en contraposición, parece que busco aquellos momentos de no felicidad (no es infelicidad, no hay que pasarse)

Para comenzar, me levanto temprano todos los días, cuando yo, lo que quiero, es quedarme en casa ronroneando entre las sábanas, esperando que llegue el sol y sea él quien me despierte... pero no, me empeño en poner despertadores, móviles, radios y todo un sistema eléctrico para poder despertarme temprano, y no quiero, pero lo hago... ¿es o no ser raro???

Apenas ingiero algo de bollería, galletas y un gran vaso de cola-cao, raramente fruta y más raramente, jamón de jabugo. Comienza la carrera y las migas de las galletas caen en el descansillo de la escalera mientras intento colocarme los auriculares del MP3. Al llegar a la calle, está oscuro y me pregunto que si es necesario salir tan temprano (y ahora que han cambiado la hora, más... ) pues aún así, me voy...

Llego al metro, donde si entro yo, no puede pasar el desodorante, así que allí me abandona... no puedo leer el periódico que destiñe los titulares en la mano sudorosa... llego a la oficina y ficho preocupado de la hora... tres minutos de margen... perfecto!!! ahora me pasaré casi todo el día en un trabajo que no me gusta...

Salgo con prisas al terminar... hay que hacer compra... quiero carne, pero sólo puedo comprar patatas... quiero ensalada, pero no me llega más que para un yogurt...

Por fin llega el fin de semana... día de descanso... de limpieza, de orden, de... de todo menos de descanso... por que para colmo, el poco tiempo libre que queda, hay que visitar a la familia, que para eso de de la familia...

Me compré un televisor para ver películas, y de vez en cuando, entre miles de anuncios acierto a encontrar algún pedazo de ella que creo que empezó la semana pasada... y ahí sigue... ya por la mitad!!!

Me compré un ordenador y cuando leo las instrucciones, era una computadora...

Deseo irme de vacaciones a Hawai, y no he ido más que a mi pueblo

Quería casarme con Raquel Welch y no lo hice

Y ahora me veo escribiendo aquí sin que muchos días sepa por qué... pero claro, me han quitado el fundamente meta-místico y sólo puedo decir que hago, justo lo opuesto de lo que quiero...

Eso es o no es ser raro???

jueves, 22 de marzo de 2007

Libertad


Desde hace tiempo, observo, tanto en el entorno palpable, como en este otro más aséptico que muchos denominan (y yo no he comprendido muy bien) virtual, y me encuentro una tremenda contradicción en muchas personas.

Durante los últimos años, hemos avanzado tanto que nuestra sociedad ha dado un giro tremendo. Comparada con la de mis padres, mi vida no tiene nada que ver. Tengo muchas más oportunidades de casi todo, de hacer lo que ellos ni tan siquiera pudieron imaginar, incluso el poder viajar al espacio (aunque no lo hago por un pequeño problema económico)

Hoy, todos nos sentimos mucho más libres, más realizados, más "de todo" y luchamos por mantener nuestro margen de libertad, tanto en el trabajo como en cualquier entorno social, incluida la pareja. Todos necesitamos respirar para sentirnos vivos...

Tal vez, sólo tal vez, sea ese uno de los motivos por los que los ya conocidos como "singles" son una especie cada vez más abundante... la gente no tiene (tenemos) tiempo para una relación estable y se anda picoteando de aquí y de allí para poder sentirse libre, sin compromisos, sin responsabilidades, sin ataduras... vivir sin trabas a nuestro libre albedrío, para disfrutar de nuestra libertad, de nuestra independencia...

Y luego, cuando tengo oportunidad de hablar de ello con algunas personas, cuanta soledad acumulada en esa libertad... Y ya no hablo de soledad de esa de no tener pareja, (que es la que más) de esa de llegar a casa por la noche y pasarla frente al televisor... no, no sólo de esa... hablo de la soledad de no tener amigos, no tener compañeros, no tener una base sólida con quien compartir unas risas o unas lágrimas... aunque se conozca a muchísima gente...

La soledad es el precio que se ha de pagar por mantener nuestra independencia personal o por el contrario es la libertad lo que hemos de sacrificar para aliviar nuestra soledad??? El equilibrio, cierto... cierto, lo olvidaba... la solución está en el equilibrio... el equilibrio... dónde estará el equilibrio???

El vídeo es de Norah Jones y la canción "Sunrise"... espero que os guste

Luna


Anoche estuve contemplando a la Luna. Siempre que comienza su fase creciente, me gusta por que parece una sonrisa colgada de la nada, apoyada simplemente en la oscuridad de la noche, acariciando los tejados que parece que juegan a ver si la pueden coger.

La Luna aparece no por mucho tiempo, pues aún está perezosa, pero la alegría la tiene desbordante en su inmensa sonrisa que a medida que el Sol se oculta, se ilumina hasta, desde una delgada curva blanquecina, es capaz de iluminar toda la noche.

Luna de primavera en noche clara y limpia gracias al frío viento norteño, destacas aun con la ligereza de tu timidez, y yo me coloco en un buen lugar para verte, juego con los perfiles y las líneas de la ciudad y sus pocas luces, y sus muchas sombras, y te miro, y te escondes, y te encuentro, y te colocas, y te sonrío y me devuelves la sonrisa...

Luna y primavera...

Todos estáis invitados a compartir su sonrisa