Haciendo una rápida revisión de los canales de la TV a última hora de la noche (lo que se conoce como “zapping”, vaya), o tal vez a primera de la madrugada, me encuentro un programa donde un padre, ahora transexual, se quejaba de que la justicia le ha reducido el horario de visitas a su hijo a tan sólo dos o tres cada quincena.Ignoro que es lo que causa esa “limitación”, pero se me ocurrió pensar y retroceder en el tiempo… Quiero suponer que esa persona, hace unos años, cuando se casó con una mujer y decidió con ella formar una familia, tendría unos sentimientos de amor o al menos de cariño hacia esa persona…
Supongo que con el tiempo se dio cuenta de que dentro de él había algo que no terminaba de encajar y de alguna manera, toma la decisión de hacerse transexual…
Es evidente que esta última decisión, incide en la vida de su ahora ex-mujer que decide romper su relación de pareja…
Las decisiones que se toman en un momento dado, tienen sus consecuencias y no podemos hacer alusión al que “nada ha cambiado”. Cuando decidimos empezar una nueva relación de pareja, de amistad, un trabajo, cambiar de casa o simplemente irnos de vacaciones, son decisiones que implican responsabilidades y no podemos agarrarnos al “todo es como siempre”. No, por que siempre hay algo que cambia (¿efecto mariposa???), no todo es como siempre… es más, me atrevería a decir que todo es diferente… Si somos protagonistas de nuestra vida, no podemos esperar que a cada cambio en nosotros, todos se adapten y acepten ese cambio como si “nada hubiese pasado” para que podamos seguir escribiendo el guión que se nos antoje…
Nuestras decisiones, siempre son arriesgadas, mas, si no las tomamos, nunca avanzaremos…
“Lamento mucho los errores cometidos, pero lamento aún más, aquellos que no tuve oportunidad de cometer”


