Desde el primer día que comencé a escribir en mi bitácora, me han asaltado dos dudas. La primera es lo que pensará la gente que, si lo hace, nos lea, por ejemplo dentro de 500 años. Espero que tengan buenos psicólogos, por que creo que lo van a necesitar.La otra cosa es saber para qué escribo en público. Tampoco lo sé con exactitud, ya que hay cosas que sólo puedo contar a un reducido número de personas, otras que no puedo contar a nadie, y otras que aún siendo en público, comienzo escribiendo sobre una cosa y termino hablando de otra…
Pero sí tengo claro que en este tiempo ha existido una evolución, o mejor dicho, un cambio, ya que antaño escribía según me dictaba mi cabeza y hoy, reconozco que hago un filtro sobre como me expreso, a pesar de que tras los últimos éxitos, una cosa es lo que se desee transmitir y otra muy distinta, lo que en realidad se transmite.
Pues bien, una vez realiza esta reflexión, y una vez que me he confesado como “narcisista” (no volveré a usar el término “exibicionista”) de la vida, donde sigo moldeando mis ideas y principios, escondiendo mis actos y reacciones y además, donde también debo confesarme cotillo de vidas ajenas, donde de un simple vistazo, analizo, reflexiono, juzgo y condeno al que escribe, adhiriéndome a sus palabras o simplemente negándole una razón que, como todas, es subjetiva… pero si es así, también la mía lo es y por lo tanto discutible de la misma forma.
Y siguiendo con el tema de los cambios, permitidme hacer un par de reflexiones más y la primera es sobre el mundo de la pareja, cuando dos personas se comprometen a compartir sus vidas para siempre y pasado un tiempo no sólo rompen, si no que además, terminan odiándose… es evidente que algo ha cambiado… tal vez sea uno, tal vez sean los dos, tal vez sus circunstancias… o tal vez, por que, precisamente, no ha cambiado nada… La madurez nos hace cambiar y mirar la vida desde un punto de vista distinto, y los atardeceres dejan de ser las muertes de los días para pasar a ser los nacimientos de las noches.
El otro cambio, está también relacionado con la pareja… con esa otra pareja que no nos corresponde… con ese amor imposible al que unos renuncian, al que otros se aferran con desesperación (recordemos el párrafo anterior, donde al tiempo llega la separación) o al que otros simplemente aparcan, sin renunciar y acechando la oportunidad de retomarlo… Suelo encontrar en las bitácoras, entradas tendentes a relatar soledades… soledades de cuerpos, de almas, siempre de personas… es triste la soledad, siempre es triste la soledad y tal vez estas palabras sean una simple excusa para sentirme próximo al lector (generalizando, o tal vez no) y poder leer en un comentario unas palabras de ánimo… Pero no quería hablar de ello… hoy sólo deseaba hablaros de sus ojos… de aquellos ojos… no, lo dejaré para otro día… si no cambio de idea.





