miércoles, 21 de julio de 2010

Suerte

Si yo no le importo al mundo, ¿por qué el mundo me ha de importar a mí???

Ya he comentado en más de una ocasión que, desde mi punto de vista, la suerte existe ya en el momento de nacer… célebre sentencia de Ortega… “yo soy yo y mis circunstancias” y resulta obvio que no es lo mismo nacer en un lugar del planeta que en otro, nacer en el seno de una familia u otra, estudiar en una universidad u otra, trabajar en una empresa u otra y sobre todo, encontrarse con unas personas u otras… Todos estamos atados por un destino que por mucho que nos empeñemos, nos deja un pequeño margen de movimientos para que creamos que somos nosotros quienes escogemos, pero siempre dentro de lo que la vida nos ofrece que no siempre es todo.

Uno de los problemas que tienen las grandes ciudades es eso, que son grandes, y por lo tanto, en los desplazamientos algunas veces hay que dedicar más tiempo del que uno desea, pero eso también son circunstancias y las mías me obligan a pasearme por Madrid entre unas cosas y otras, dos horas para ir al trabajo y volver a casa… No siempre es un tiempo perdido pues en esos trayectos, cómo la mayoría de la gente, aprovecho a escuchar música y leer cuando hay espacio suficiente cómo para poder llevar el libro abierto, que aunque parezca cómico (y quienes conozcan el transporte público de Madrid en horas punta lo corroborarán) hay veces que ni tan siquiera es posible volver a recoger el brazo cuando lo has extendido intentando afianzarte a algún soporte para no caerte… no hay problema, pues en las horas punta, nadie se cae… es, físicamente, imposible.

Y para finalizar la introducción, el último ingrediente de este extraño puzzle: la tecnología. Y es que por mucho que nos guste o disguste, esta ya forma parte imprescindible de nuestra existencia y si no fijémonos en la cantidad de gente que escucha música con su pequeño reproductor de bolsillo… imposible imaginarse, cómo ya he dicho, a primera hora de la mañana a un charro mexicano, con su sombrero y guitarrón cantando algunas rancheras… sí, la tecnología ha incluido en nuestras vidas muchas de esas cosas innecesarias pero obligatorias y que nos ayudan (o no) a que las cosas sean más sencillas de lo que deberían…

Y ahí, justo ahí, es donde interviene mi Nintendo DS, sustituto fiel de libros o periódicos en mis horas de ocio de transporte… Me he acostumbrado (y reconozco que me gustan) esos juegos clásicos de “toda la vida” que se supone hacen más llevaderas las esperas… El competir con la máquina puede ser más o menos emocionante, cómo se plasma en los juegos de ajedrez o similares, pero el competir con uno mismo, es, sin duda, un reto al que no acabo de acostumbrarme y donde a veces, reconozco que la suerte (la buena, se sobreentiende) me ha abandonado por completo… Si bien los sudokus representan un reto en cuanto al tiempo de resolución, el clásico juego de naipes del “solitario” conlleva una cierta dosis de fortuna que últimamente me es negada… la ausencia de ases, la acumulación de la misma carta, el abuso de un solo color, o el bloqueo en uno de los palos, parece ser la tónica constante en la que últimamente se desarrollan estos juegos…

Sí, al parecer, hasta para las más simples cosas, el azar, el destino, el sino de cada cual, ha de intervenir y marcarnos una y otra vez lo que debe acontecernos… ya no digo que nos toque un importante premio de lotería, sueño de casi todos los humanos, si no que algunas veces, las cosas sucediesen de forma más sencilla, menos complicada… que alguna vez, sacásemos un 7 en lugar de un 4 o un 4 en lugar de un 7… que alguna vez podríamos ser nosotros los de la fortuna, sencilla y simple, de encontrarnos con esa ganga que siempre se lleva el vecino… que nos llamen para subirnos el sueldo en lugar de a nuestro compañero que siempre le toca… que el café no se nos enfríe en el desayuno… que no perdamos el autobús tras una carrera… y que al llegar a una ventanilla nos toque quien sonría en lugar de ese que siempre reniega de todo…

Ganar en el solitario, es habilidad y su pizca de suerte, sin duda alguna… sí…es cuestión de suerte también… como tantas y tantas cosas en la vida… al menos si vamos perdiendo, verdad???

martes, 20 de julio de 2010

Germen

La comunicación es más cuestión de voluntad que de palabras


Resulta curioso cómo la naturaleza ha ido solucionando todos los problemas que ha encontrado en su camino… y cómo cualquier especie viva ha desarrollado su especial capacidad de subsistencia y sobre todo de perpetuarse… Me pregunto si la renovación generacional será motivo de mejorar y es que tal vez una existencia, una única vida, nos haga volvernos perezosos y una vez que encontramos una solución a un problema, ya nos damos por satisfechos…

Tal vez por ello, si es cierta la reencarnación, nos reencarnamos sin conocimientos previos, sin errores acumulados, sin vicios adquiridos y sin mayores expectativas que las que somos capaces de absorber, de sentir o de soñar… Nada que se salga de nuestra propia lógica a la que estamos acostumbrados. ¿Cómo podemos pensar siquiera en un ser extraterrestre que no sea humanoide??? Que no ande, no hable, no vea, no muera incluso??? tal vez por que eso se saldría de nuestra lógica.

Y es que la lógica, lo que denominaremos “normal”, es algo que se asume de buen grado y sin escándalo. Hace unos años, las guerras asomaban a los titulares de periódicos y noticiarios… hoy es algo tan “normal” que ya no son noticia de ningún tipo… hace unos años, los índices de paro eran noticia y hoy, ya es “normal” que haya gente en situación precaria…

Pero no quiero hablar de ello, si no de esas pequeñas semillas del “diente de león” que una vez preparadas, se lanzan a la aventura mecidas y empujadas por el viento que les llevarán a lugares desconocidos e intentarán fraguar en germen de esas futuras generaciones… y nosotros, los animales, poseedores de poder desplazarnos, de poder escoger el lugar donde asentarnos, de poder nutrirnos con los elementos (físicos y morales) que tenemos a nuestro alcance… y no estoy muy seguro de que terminemos de crecer…


sábado, 17 de julio de 2010

Necesidades

Ni reniego de mi pasado, ni dependo de mi futuro, a pesar de que todo es mejorable.

Hace ya un tiempo, la TV me mostró un reportaje sobre la emigración de los que ahora se denominan subsaharianos a España. El protagonista era un joven que contaba su historia hasta la llegada a un centro de internamiento. En su juventud estuvo viviendo en una pequeña aldea sin ningún tipo de servicio, en algo que podríamos denominar cabaña, sin trabajo, con una enorme sequía que le provocaba, no sólo hambre, si no la necesidad de dirigirse hacia otro lugar. Llegó a una ciudad mayor donde cambió la cabaña por una chabola y la sequía por el paro… el resto, en realidad todo era igual. Tal vez ese fuese el motivo que le empujó cuando fue posible, subirse a una patera y lanzarse a la aventura con la esperanza de encontrar una vida. Ya en España, en el centro de internamiento, comentaba que él se sentía feliz en España. Por primera vez en su vida lo había visto un médico, le habían dado ropa, le había proporcionado alimento y agua, dormía en un colchón en lugar de en el suelo y disponía de un techo para guarecerse…

No hace muchos días, han llegado también a España algunos disidentes del régimen de Cuba. Comentan la situación política, siguen con la lucha de igualdades y el pregón de injusticias…

Estos son dos casos, posiblemente entre cientos, en los que las personas se sienten obligadas a dejar un lugar y trasladarse a otro… en los que las personas desean mejorar su vida, cubrir sus necesidades… sus carencias.

Cuantas carencias tenemos??? Pues supongo que depende de hasta donde hallamos avanzado en el camino… en el primer caso, la carencia de todo lo básico y material, le habían proporcionado al inmigrante una sensación de haber encontrado un mundo excelente aunque no supiese ni leer ni escribir y mucho menos entiendiese de política, libertades o cosas así… en el segundo se ha avanzado lo suficiente para poder entender lo que es bueno o es malo…

Cada cual tendrá sus necesidades…


jueves, 15 de julio de 2010

Mitades

No todo es lo que es, pero todo es lo que se siente

Un día sin sol
Un cuadro sin color
Una flor sin aroma
Un bocadillo sin pan
Una pregunta sin respuesta
Un tren sin destino
Un jinete sin caballo
Una ventana sin cristal
Un mar sin agua
Una sonrisa sin cariño
Una cuchara sin sopa
Un cine sin película
Un reloj sin tiempo
Un bosque sin árboles
Un velero sin velas
Una mirada sin brillo
Una canción sin música
Una cometa sin viento
Un escrito sin lector
Un banco sin dinero
Un llavero sin llaves
Una casa sin tejado
Un coche sin motor
Yo sin ti




Gambito

La sonrisa es el primer paso para ser feliz

El “gambito” es una estrategia de ajedrez, consistente en sacrificar una pieza para intentar conseguir una mejor posición en el juego. En la vida real, también solemos hacerlo ya que en el fondo, aunque nos cueste reconocerlo, el fin suele justificar los medios (eso lo dijo Maquiavelo, pero ahora lo hago mío)

La vida es algo tan sumamente curioso que no deja de sorprenderme a cada instante… desde las propias representaciones de la naturaleza, espontáneas y gratuitas y no por ello carentes de belleza, magia y fascinación, cómo la conducta mía y de muchos de mis semejantes… cambiamos, evolucionamos, crecemos, nos responsabilizamos, pero cada vez, tal vez por ese crecimiento, creo que nos entendemos menos.

Es posible que cada cual acepte sus propias ideas cómo las correctas y se cierre en ellas procurando afianzarlas… craso error, pues una idea propia no debe ser afianzada, si no expuesta, complementada, reforzada y dado el caso, corregida… Recuerdo aquella breve historia de dos hombres, cada uno con su idea… un día se la contaron mutuamente y desde entonces hubo dos hombres, cada uno con dos ideas…

Hoy, nadie apuesta si no es a ganar seguro, aunque para ello haya de destrozar al contrario… hemos dejado de competir por el placer de hacerlo, si no que lo hacemos por el afán de la victoria… Cierto que en muchos aspectos de la vida (si no en todos) se busca esa meta final, ese vasto horizonte, pero imagino que será difícil abarcarlo todo… y es entonces cuando fijamos nuestra vida cómo un destino y despreciamos el camino con todo lo que este nos aporta.

No quiero descubrir nada ya, si no saborear lo que tengo… quiero hacer un pequeño alto en mi camino, disfrutar del viento que ahora llega suave, de Selene que me sonríe en el brillante crepúsculo de la noche, de los silencios que de improviso se forjan en la ciudad, de la mirada y la sonrisa de aquellos que quiero y que me quieren, de sentirme persona más que animal y dejar a un lado todo aquello que ya me ha sobrepasado… Hoy me viene a la memoria la frase de Ovidio: "Barbarus hic ego sum, quia non intellegor ulli" (Aquí soy un extranjero, pues nadie me entiende) y hoy, la asumo cómo propia.

Mientras aquellos que se supone me han de representar en la sociedad, y no sólo me refiero a los políticos conocidos, si no a todos cuyos brazos se extienden incluso en el más proclive de los anonimatos, se esfuerzan con inusual tesón en hacer cambiar de idea al contrario, la sociedad camina sin rumbo fijo, casi perdida, siguiendo bien a ciegas, bien de mala gana, a diversos estandartes que en la mayoría de las ocasiones, ajenos a sus seguidores, se han fijado cómo meta, el horizonte… y yo soy consciente de que también puedo ser esa pieza de ajedrez que tiene opciones de ser sacrificada para que mi estandarte avance un paso más allá… “gambito de reina” para salvar al rey…

Y que conste que me lo acaban de recordar... “deja de decir tonterías”, pero sigo siendo cabezón.


domingo, 11 de julio de 2010

Enhorabuena!!!

Los pequeños triunfos generan grandes satisfacciones

Felicidades a los que han ganado y a quienes han disfrutado con el triunfo.

El mundo y la vida serán posiblemente iguales, pero, hoy la mayoría parece un poquito más feliz... aunque sólo sea por eso, ha merecido la pena

Felicidades campeones



Foto: Elmundo.es

viernes, 9 de julio de 2010

Toro

La risa es uno de los sonidos más hermosos de la naturaleza

Tal vez el toro sea el animal más representativo de la cuenca mediterránea. Desde los toros que ya en la prehistoria quedaron plasmados en la desnuda piedra de cuevas y grietas, hasta aquellas divinidades reflejadas en Babilonia o Asiria con su toro alado, Mesopotamia, Egipto con Apis, Grecia con sus múltiples representaciones de divinidades de este animal con el minotauro, seguramente, cómo más extendida o incluso Roma donde uno de sus espectáculos circenses era echar cristianos a la arena del circo y allí, entre otras fieras, los toros divertían tanto a patricios cómo a plebeyos. Y por supuesto, la más que conocida definición cartográfica de esta “tierra de conejos” que era Iberia y que los cartógrafos de la época la definieron como “una piel de toro”… incluso en la más arraigada tradición católica, ya se habla de la veneración al mítico “becerro de oro”… sí, creo que el bovino animal está irremediablemente unido a nuestra cultura, y si no es así, indudablemente lo está a nuestra historia.

Tanto es así, que aún hoy en día, y si me apuran, en mayor número cada vez, cientos; miles de personas se asoman a los populares “encierros” y tal vez Hemingway y su famosa obra “Fiesta” fueron los artífices de enseñar al mundo lo que aquí dentro, en esta piel de toro, se cocía en prácticamente todos los pueblos, ciudades, aldeas y lugares donde la gente siente la necesidad de irrigar su propia piel con el sudor de la tensión…

Yo mismo, recuerdo que hace algunos años ya, disfrutaba corriendo delante de los astados y que la emoción que se siente, supongo que la misma, o similar, que la siente un escalador cuando llega a la cima, o un corredor al cruzar el primero la meta… incluso, si me apuran, y a pesar de desconocer la sensación, la de un cirujano al salvar una vida tras una difícil intervención… riesgo??? claro que sí… lo mismo que en cualquier otro sitio cuando la osadía anula el sentido común, cuando el desmedido valor eclipsa la prudencia, o cuando la ignorancia no deja ver el peligro en toda su plenitud… casualidades??? haberlas, haylas y un simple tropiezo puede poner fin a una carrera de forma trágica… un tropiezo en la arena, escurrirse en el pavimento húmedo, o una persona que está donde no debería… recuerdo que pagué esa casualidad con un tremendo topetazo que me ocasionó más dolor moral que físico pese a que este último fue abundante.

No puedo renegar de las costumbres que muchos calificarán de salvajes, pero en las que, en la mayoría de las ocasiones, los animales apenas sufren ya que no son plenamente conscientes de su situación (distintas son las corridas de toros, que tal vez dejemos para otro momento) y tan sólo se limitan a un desplazamiento entre dos lugares desconocidos para ellos…

Ahora que están las fiestas de San Fermín, creo que merece una especial cita a nuestras tradiciones más ancestrales y disfrutar, aunque sea desde la más humilde alquería, de aquello que la ley y la costumbre nos permite hacer para sentirnos un poco mejor…

Aupa ESPAÑA!!! (y que conste que no me creo lo del pulpo, pero ya que lo ha dicho… todo viene bien)… y si alguien no lo pilla, me refiero a la final del campeonato del mundo de fútbol, ya que somos FINALISTAS

jueves, 8 de julio de 2010

Estadística

Nunca encontrarás mejor momento que ahora

No hace aún 8 meses que la parca ya le guiñó, pícara y cómplice, el ojo.

Aún no cumplió 40 y su vida cayó en el peor de los desalientos… una rutinaria revisión médica le informó que “algo” no iba bien y en apenas dos semanas, el oncólogo le daba la noticia. Un nódulo pulmonar no es algo baladí y había que intervenir para prevenir mayores complicaciones

Tampoco se demoró mucho la intervención y apenas diez días más tarde ya entró en quirófano. No hubo muestra, si no que se prefirió extraer la totalidad del nódulo para limpiar todo.

La recuperación fue sencilla y las pruebas posteriores parecían positivas. La biopsia demostró la malignidad de la composición y todo parecía desarrollarse por el camino correcto

Tres meses más tarde, las pruebas volvieron a levantar las alarmas y comenzó a estar más tiempo en el hospital que en casa, hasta que no hace mucho tiempo, Átropos decidió cortar el hilo de su vida

Él siempre presumió de ser un estadístico y no por su trabajo, si no por que le gustaba presumir de formar parte de las estadísticas, bien por que se encontraba en el grupo estudiado, o bien, precisamente, por que no lo estaba… Él se consideraba o parte de los jóvenes, o de los viejos; parte de los cultos o los tontos; parte de los que trabajan o los que no; parte de los ricos o de los pobres; parte de los altos o de los bajos… siempre estaba formando parte de algo y creo que es cierto… ahora seguirá siendo parte de esos porcentajes que nos indican los vivos y los muertos…

La mayoría de las personas no lo conocerá nunca salvo por esos números que, dicho sea de paso, a la mayoría no nos importan. El próximo año, él será parte del índice de mortandad, de la evolución de enfermedades oncológicas, o del porcentaje de los incinerados sobre los inhumados… incluso dentro de unos cuantos años, formará parte de los porcentajes que indican la edad de supervivencia de los seres humanos

Él, junto a decenas… miles de personas, sólo serán un número más en la estadística que se nutre, precisamente, de esos seres casi anónimos y sencillos y que sólo son conocidos por su pequeño y simple entorno… él amó poco pero con intensidad, él trabajo mucho y con pocos resultados, él tuvo pocos amigos pero muy buenos, él lloró más que rió, el se sacrificó para no obtener casi ningún beneficio…

Así pues, hagamos lo que hagamos en la vida, y aunque esta no sea lo que todos pensamos que debería ser (justa, tal vez la vida debería ser justa) siempre somos importantes, pues formamos parte de alguna estadística.

miércoles, 7 de julio de 2010

Allium

Fuera la cáscara, dentro la simiente… lo mejor de la fruta, está entre estos dos extremos.

Supongo que la mayoría de nosotros conoce lo que popularmente se denomina cebolla (allium cepa). Es una planta tan sencilla cómo indispensable en la mayoría de las cocinas y dietas, y quiero pensar que la mayoría sabe que la planta, al tratarse de un bulbo, se extingue una vez cosechada… Hasta aquí, nada que no se sepa… la planta, una vez arrancada, o se usa en un espacio de tiempo dado, o termina pudriéndose siendo por tanto infructuosa su cosecha.

Me pregunto si las personas también tenemos ese protagonismo… Hay personas que cumplen un determinado papel y una vez finalizado, nos abandonan, o a la inversa y somos nosotros quienes los dejamos, o los olvidamos… Hay profesores que recordamos y otros que casi ni sabemos de su existencia si alguien no nos los recuerdan; hay compañeros con los que seguimos en contacto y otros que han desparecido para siempre de nuestro recuerdo… incluso hay amigos que nos tendieron su mano, nos ayudaron y ellos o nosotros mismos, hemos seguido nuestro camino y hemos perdido todo contacto.

Sin embargo tal vez el caso que a mí me llama más la atención, es el caso de esas personas que fueron todo para nosotros, que fuimos todo para ellas y un día, eso cambia y la vida da un giro y aquel microcosmos que unía a una pareja de tal manera que la hacía dependiente de la otra parte, simplemente desaparece cómo la sombra al encuentro de la luz…

Tal vez la vida sean líneas que no sabemos dirigir… cada persona, su camino, su propia línea… algunas veces, las líneas se acercan, se acarician, se vuelven paralelas, convergen o divergen, pero siempre están cerca… y es entonces cuando tal vez nos quedemos con el recuerdo de esas personas… aparecen en nuestras vidas de vez en cuando, aparecemos en las suyas, aunque sólo sea enviando el consabido mail de fotos paradisíacas o textos de Bucay que nos incitan a ser mejores en la vida

Tal vez otras, sean líneas perpendiculares que en un momento dado se cruzan, chocan, ponen las vidas literalmente patas arriba y luego siguen su destino y mientras se alejan, la sombra del olvido se encarga de poner un gris final a aquello que, en su momento, tampoco pensamos que podría comenzar…

Y cómo las cebollas… ese cruce de caminos o se aprovecha, o simplemente termina pudriéndose…

En un pequeño cofre de madera labrada
con raíces nobles, muy bien trabajadas
de formas hermosas, de aves aladas
se guardan escenas de amor olvidadas

Con siete vueltas de llave cerrada
y a lo profundo del mar arrojada
la llave, ya vieja, ahora oxidada
la caja, de madera ahora mojada

El tiempo se empeña, no hace nada
y ahora es bruja quien antes fue hada
ya no es noche cerrada, si no madrugada
y es dulce recuerdo, pues fue mi amada

martes, 6 de julio de 2010

Trastos

La curiosidad es una llave que abre algunas puertas, pero a veces no sabemos que se oculta tras ellas.

Me gustan las cosas viejas… no, no las clásicas, no esas imitaciones de la “new wave” si de las que de por sí han sido útiles en un momento dado y el paso del tiempo y sobre todo la tecnología, las han dejado obsoletas…

Relojes de precisión mecánica, donde la precisión es paciencia hasta ajustar los pasos, plumas estilográficas de depósito de goma y tintero que manchan más que escriben, herramientas en total desuso apartadas por el desarrollo… piezas de esas de difícil pronunciación por el abandono de su uso y que usaban en los pueblos en labores de labranza o con el ganado… una vida que no hace tantos años era la habitual y todos, o al menos la mayoría, conocía, tenía y sobre todo usaba…

Me gusta gastar mi paciencia en intentar comprender su mecánica, su aplicación, el por qué de su existencia, su historia su protagonismo hace un pocos años… al igual que me gusta el modelismo y construir pequeñas cosas en la miniatura que mi casa me permite…

También me gustan las nuevas tecnologías, si bien reconozco que soy un poco torpe para las mismas. Los PC’s y sus múltiples aplicaciones. Teléfonos móviles o celulares cómo se les denomina en la mayoría de los países, con tantas funciones que lo extraño es saber cómo hablar a través de ellos. Películas en 3D, Música para llevar, los GPS, y tantas otras cosas de las que sin duda y aún sin percatarnos, casi hasta dependemos de ellas.

Y??? pues eso, que me gustan, sin más… ¿o es que hay que explicarlo todo???



(es una burda excusa para mantener esto)

jueves, 1 de julio de 2010

Acordeón

Los caminos sin obstáculos, son más fáciles de transitar

Las mañanas de la ciudad siempre están llenas de prisas, pero a él no parece importarle. Ahora que el tiempo ha mejorado ya no se refugia en el metro, si no que se coloca cerca de la entrada y regala esas notas de su ajado acordeón donde los finos y delgados dedos parecían encajar a la perfección en las desgastadas teclas amarillentas y deformadas por el uso y el paso del tiempo.

Las melodías ya nos son harto conocidas, pues tiene un breve repertorio de obras clásicas y populares, y aún así, a pesar de que todos pasamos sin apenas prestarle atención, hay quien se lleva consigo su música que canturrea de forma refleja

Una pequeña caja de cartón con varias monedas de escaso valor, invita a quienes pasamos a contribuir con un óbolo a pesar de que la mayoría nos llevamos esa melodía de forma gratuita.

Ya forma parte de la ciudad, de su paisaje, de su entorno, y son pocos quienes en realidad le prestan algo de atención, pero en esta suave mañana de luces tímidas y vientos dulces, donde todo comienza a desperezarse, algo hizo que todo fuese distinto.

Un niño... no más de 8 años, llevaba una flor... se paró e hizo pararse a su madre un momento. Se quedó pensativo, mirando cómo aquellos gestos repetitivos, arrancaban notas engarzadas entre si, rompiendo el monótono sonido de la ciudad... Sonrió... se acercó y depositó la flor en la caja de cartón... Ambos se miraron, se sonrieron y la música no cesó, pero todos quienes fuimos testigos, recibimos una sonrisa extra en esta mañana donde comienza el mes de julio...

martes, 29 de junio de 2010

Deshielo

Es inútil hacer un puente que no alcance la orilla.

Los imponentes murallones de roca granítica retienen las frías aguas que el sol de la primavera arranca de las cumbres nevadas… Por pequeñas rendijas se escapa juguetona deseosa de conocer mundo.

En su caminar, el agua recorre valles, rodea montañas y siempre acaricia aldeas, pueblos y ciudades, donde recoge historias que almas solitarias arrojan entre lágrimas en el agua y que son arrastradas con paciencia hasta el mar, donde el tiempo las convierte en leyendas…

Tal vez por eso el mar tiene esa magia especial que sólo entienden quienes saben escucharlas.

jueves, 24 de junio de 2010

Bodega

Sacrificar la vida por una causa, posiblemente sea perderla.

En su breve existencia, ella conocía sólo su pequeño mundo ubicado en aquella oscura habitación y eso era todo su mundo y desde su desconocimiento, tampoco tenía mayor interés en conocer más… Deambulaba con cierta calma entre los estantes, buscando el sustento diario siendo esa ahora su única preocupación

La luz se encendió de improviso y la bombilla de escasa potencia rompió la oscuridad creando una tenue penumbra… ella sabía lo que eso significaba. Corrió rauda a un rincón oscuro y se quedó agazapada, quieta, tratando de pasar inadvertida. Miró con expectación a aquél hombre harto conocido… ella había sido testigo mudo y obligado de cómo él había perseguido a su madre, cómo la había pisoteado, y cómo finalmente, la había matado… sabía por instinto y pese a su reducido tamaño, que era mejor permanecer quieta pasando inadvertida, cómo si no estuviese allí, cómo si aquel hombre, vestido con viejas ropas que se escondían bajo una púrpura clámide que siempre llevaba, no debiese saber de su existencia… Él en realidad sabía que ella estaba allí, aunque no exactamente donde… tampoco le importaba mucho mientras estuviese entretenido manipulando la crátera.

Ella, miraba expectante, agazapada, cómo si formase parte inseparable de aquella húmeda estancia a la que él no prestaba ninguna atención…

Él se detuvo en su tarea y miró a su alrededor, cómo sabedor de que era observado… Ella aguardó presa del miedo… Él continuó un poco más de tiempo con sus quehaceres y tomando alguna pequeña cosa se alejó de nuevo hacia la puerta. La bombilla cubierta de polvo se apagó y un pequeño hilo rojizo era todo cuanto se podía ver desde la oscuridad. Ella, aún expectante y temerosa, aguardó hasta que la oscuridad se hizo tan presente cómo su negro caparazón de cucaracha antes de comenzar a recorrer de nuevo la habitación…




Stonehenge es, en el solsticio de verano (siento no haber podido llegar a tiempo, así que aprovecho el día de San Juan, del mismo simbolismo) uno de los lugares más representativos del cambio de estación ya que el sol sale justo atravesando el eje de la construcción… hoy me tomo la libertad de recordarlo

martes, 22 de junio de 2010

Noche

Mirar por encima del horizonte, sólo lo alejará un poco más…

Sigue siendo Selene, en su creciente cuarto, quien siendo testigo mudo del cambio de estación, contempla impávida que nada ha cambiado en realidad... A sus pies la tierra cansada a las horas que ella más brilla y sin embargo, en las ciudades artificialmente iluminadas, la vida bulle cómo si se temiese perder el momento que no ha de regresar... Madrugadas de verano, frescas aún, demasiado frescas aún...

Cuanto tiempo para ver la luna... miro las calles y aún se muestra la ciudad palpitante y viva... coches, gente, movimiento en suma... madrugada... las luces encendidas de las ventanas... buenas noches para unos... buenos días para otro... siempre es así... la vida perdura más allá de la noche, más allá del amanecer... la vida sigue a nuestro lado y aunque pensemos que no es justa tampoco podemos afirmarlo...

Tal vez la vida sea justa y nos dará un premio por nuestros esfuerzos y sufrimientos... o tal vez sea un simple castigo de todo aquello que hemos recibido y que no hemos sabido agradecer... o simplemente sea un cúmulo de coincidencias que benefician a unos perjudicando a otros... Nos quejamos de la mala suerte que tenemos por los problemas económicos en los que estamos inmersos mientras que miles de personas no tienen que comer y mientras miramos un programa donde los magnates de las finanzas nos muestran sus incalculables posesiones terrenales... Nos quejamos de nuestra mala suerte por haber enfermado y estar sometido a un largo proceso de medicación tendente a aliviar nuestras molestias mientras cientos de personas desconocen siquiera que están enfermos por que simplemente no tienen tiempo para ello o mientras otros se hacen enormes y costosas revisiones de todo su cuerpo, implantándose prótesis o mejorando su estética para intentar aparentar menos edad de la que realmente se tiene... Nos quejamos de aquel amor que perdimos cuando no debería haber sido así y que nos hizo sufrir mientras hay miles de personas que están abandonadas a su soledad y en su triste rutina sólo pueden recibir palabras de cariño de aquellos que cobran por cuidarlos, o esos otros que sin saber cómo ni por qué, han conseguido mantener vivo el espíritu del amor hasta el último día de su existencia y aunque haya sido una mentira, ellos han sentido ese amor inagotable...

Es posible que Némesis sea más caprichosa de lo pensamos y reparte sus bendiciones de forma tan irresponsable que siempre creeremos que la mejor parte, cayó en otro lugar...

Suerte tengo de poder contar con la compañía de Selene en las noches largas de fantasmas… “Thank you”, de Dido, suena suave en los cascos… la vela de olor aún tiembla… hace fresco… ya es verano, pero… hacer fresco aún.

sábado, 19 de junio de 2010

Camino

La barrera más difícil de franquear es la que nos ponemos nosotros mismos

No quisiera que pronuncie mi boca
palabras que otros ya usaron
para decir cuanto amaron
a aquella que ya no invoca

No quisiera poner en mi vista
patrones de distinto color
que no sea otro que amor
pues siempre fue altruista

No quisiera escuchar otra cosa
que una muda y callada sonrisa
cuando es libre y no hay prisa
pues es la cosa más preciosa

No quisiera tener en mis manos
una piel que no se estremezca
cuando los labios se mezclan
y sin palabras sepamos
que nos amamos



La piedad yace vencida, y la virgen Astrea, última de los inmortales, abandona la tierra empapada de sangre. (Ovidio, “Metamorfosis”)



miércoles, 16 de junio de 2010

Caracola

Si quieres volar, mueve las alas.

Cuentan que en un lejano país, un joven pescador, cansado del duro trabajo del mar, decidió dirigirse a la montaña para conseguir mejor fortuna.

En su peregrinaje por la tierra firme, encontró infinidad de cosas… unas hermosas y otras terribles… bosques de confusas formas y luces de compleja magia… valles multicolores y desiertos monocromos… grandes picos en el horizonte y profundos cañones en la estepa… animales feroces y frutos apetitosos… y gente, cientos de personas de ideas y costumbres tan dispares que parecían no pertenecer ni a la misma raza.

Un día, el pescador encontró a una mujer de la que se enamoró profundamente y se estableció en el valle… Pasó el tiempo y comenzó a llenarse la noche de morriña de la mar y le propuso a su amada ir al mar y así lo hicieron

Cuando llegaron allí, él se sintió feliz y se sintió cómo si todo lo que había visto y conocido no hubiese servido de nada… De repente, todo parecía minúsculo comparado con la grandiosidad del mar, y las nereidas se alegraron de su regreso de tal manera que la espuma del mar comenzó a cantar una melodía de belleza única.

Tal fue la alegría que decidieron establecerse allí, pero pasado el tiempo, la mujer comenzó a sentir morriña de su valle… y se lo hizo saber al pescador. Este preso de amor, le dijo que volverían al valle y aquella noche, en soledad, se acercó a la orilla para contemplar, seguramente por última vez, el mar…

Con gran tristeza en su corazón, comenzó a despedirse con tan profundo pesar que el mismísimo Neptuno se le acercó y con un afectuoso saludo, le dio un pequeño cofre. Le dijo que lo abriese una vez que estuviese en su casa del valle y le doliese la ausencia del mar.

Agradecido, el pescador se alejo y comenzó a preparar el viaje… A los pocos días se asentaron de nuevo en el valle y dejó la caja del dios del mar en un pequeño estante, acordándose de lo que este le dijo

Pasado el tiempo, las noches se le hacían eternas mientras la añoranza del mar era cada vez más intensa. No pudiendo aguantar más, tomó la caja que le dio Neptuno, la abrió y encontró dentro una caracola… se acercó a ella y pudo escuchar cómo el canto de las sirenas surgía de su interior, y cómo las olas del mar rompían en la orilla… aún hoy en día, algunas caracolas tienen el canto de las sirenas en su interior y el romper de las olas en la orilla…

lunes, 14 de junio de 2010

Ruinas

El amor es el más armonioso de los motores que mueve el corazón

Sabía que lo que hacía no todos lo entendían… él luchaba por lo que creía aunque la mayoría de las veces, aquellos que estaban a su alrededor lo despreciaban por ello. Le dolía apretar el gatillo sabiendo que alguien podría morir, pero estaba seguro que siempre que lo hacía era necesario

Nunca negó que tuviese miedo, pero sabía que no había otra opción... Se pertrechó cómo pudo, tomó su arma, se aseguró de que estuviese a punto y se parapetó tras ella con la esperanza de volver, aunque en realidad nunca pensaba eso, pero en el fondo de su alma, sabía que podía pasar.

Al abrir la puerta, la noche ya estaba prácticamente reinando y sólo algo de luz por el horizonte del oeste demostraba que hasta hacía pocos minutos, allí donde ahora reinaba la oscuridad, había estado plagado de luz... Sabía perfectamente que la oscuridad era su aliado... le ayudaría a ocultarse de los ojos de su enemigo, pero también sabía que su enemigo quedaría oculto a sus ojos.

El frío de la noche le penetró como agujas hirientes y de forma refleja intentó encogerse sobre sí mismo, tal vez para aliviarse del frío o para pasar más desapercibido... Se adentró en las desiertas calles ruinosas y caminando en silencio en la lindes de lo que otrora fuesen edificios, calles y plazas, agudizaba el oído pues era su mejor defensa... sabía que a pesar de todo, cientos de ojos podrían estar acechándole, sabía perfectamente que en cualquier momento, un paso inseguro delataría su presencia, sabía que su vida dependía de su sigilo más que de su astucia...

Agradecía que el viento no soplase ni arrastrase la arena del desierto que actuaba como una invisible lija hiriendo la piel con infinitas punciones no por que fuese doloroso, si no por que en realidad le obligaba a cerrar los ojos para protegerlos mientras continuaba caminando intentando confundirse con la oscuridad de la noche

Sin previo aviso sonó una detonación... apenas se escuchó gracias un silenciador, pero él sabía perfectamente que le habían descubierto. Casi en el acto sintió el golpe en la espalda, la quemazón de la bala que atravesaba su cuerpo y el dolor intenso que le impedía permanecer de pie... cayó en la acera sin poderlo evitar, sabiéndose herido, perdido, abandonado a su mísera suerte... sí, no tenía miedo, sabía que todo había terminado justo en el instante en que su casco de color azul rodaba a pocos centímetros de su rostro... sonó una segunda detonación, apenas imperceptible...

viernes, 11 de junio de 2010

Autoayuda

No tiene sentido colocarse una máscara para mirarse al espejo

Cuando era un niño (de esto ya ha pasado mucho tiempo) me sorprendía ver en las grandes librerías los libros agrupados por temas y sobre todo aquellos que me eran un poco más indiferentes, cómo por ejemplo, los libros de Autoayuda… En realidad los únicos que yo podía comprarme por aquel entonces se pareciesen en algo, eran los de “hágalo usted mismo”, término que hoy se conoce como bricolage.

Según ha pasado el tiempo, reconozco que la curiosidad me ha impulsado a leer más de uno y reconozco que desde la filosofía de la vida, podrían ser interesantes en momentos puntuales.

También recuerdo, y de ahí esta historia, una película de Jerry Lewis de la que lamento no recordar el nombre, donde esté actor interpreta a un personaje que gracias a los consejos de uno de estos libros, consigue encumbrarse en el mundo de los negocios…

Pues bien… Acabo de enterarme... el, autor de un libro tan popular que podría ser cómo el código de comportamiento para la mayoría: “Cómo conseguir dinero y amigos en diez lecciones", ha sido encontrado totalmente solo y arruinado… es que la gente no lee ni sus propios libros!!! ¿o será que la autoayuda necesita algo más que leer el libro???

miércoles, 9 de junio de 2010

Kseyo

La libertad no es enseñar a coger a un arma, si no ser consciente de la opción de apretar o no el gatillo

De nuevo los días de otoño se han colado, con ese descaro propio de quien se siente seguro, dentro de la primavera... El cielo cambió su brillante azul por un gris más sosegado, más plomizo, más triste... la ciudad cambió parte de sus sonrisas por caras más serias, y sus pasos dirigidos hacia la sombra, por carreras bajo el paraguas... el aire se vuelve más limpio y fresco y las terrazas se vacían mientras las luces de las casas se encienden...

No hay en la ciudad avenida, plaza, calle, callejón o calleja que no haya quedado cubierta y casi limpia por la lluvia y en El Retiro, se consuma la tradición de que mientras está la feria del libro, hay tormenta alguna tarde... estamos en ese tiempo de tormentas, de lluvia, de días de otoño que se mezclan revoltosos con la primavera...

Pero la vida sigue adelante... el mundo, las personas y sus circunstancias, siguen cada cual su camino, muchas veces ignorantes de cuál es el destino... ah, destino!!! si supiésemos cual es, ¿emprenderíamos el camino??? supongo que si fuese malo, intentaríamos cambiar nuestro destino... destino de viaje y destino de vida... ¿acaso no lo hacemos??? ¿acaso no nos aferramos algunas veces a imposibles??? acaso en el mundo actual no hay sitio para magos, adivinos, chamanes, brujas y similares??? y qué es lo que intentamos si no cambiar nuestro destino... y no sabemos cuál es...

Tal vez sólo pretendemos cambiar de viaje, de paisaje, de camino, de compañía, de hora... tal vez, sólo tal vez, pretendamos ser algo o alguien que nunca podremos ser... o pretendamos ser algo o alguien que siempre hemos sido sin saberlo... o simplemente, el deseo de cambiar para salir de la rutina es lo que nos mueve... quien sabe...

No sé por qué co…(piiiiiiiii)…nes termino escribiendo lo que no pensaba… pero ya está y no tengo ganas de volver a empezar. Ahí se queda


domingo, 6 de junio de 2010

Robos


A veces, lo que consideramos final, es solamente el principio, pero no lo sabemos

La semana había sido de intenso trabajo y el fin de semana invitaba a la diversión. Jaime decidió acudir a los lugares que frecuentaba donde conocía a varias personas, con objeto de despejarse y de divertirse, así pues, apenas tomó algo a modo de cena y salió dispuesto a disfrutar de la noche y la diversión.

Antes optó por comprar algo de tabaco y entró en un bar que le pillaba de paso y en el que nunca había reparado… allí estaba trabajando Aurora, cuya mirada y sonrisa le cautivaron desde el primer instante… y allí se quedó esperando a que Aurora cerrase el local…

Estuvieron paseando por la noche de la ciudad, entre esas calles atestadas de gente, y esas otras donde la penumbra invita a saborear la vida de una manera especial…

Hablaron, rieron, bailaron en mitad de la calle al son de una lejana música… y finalmente, sin que ninguno de los dos dijese nada, terminaron pasando juntos la noche…

Cuando despertó, Jaime descubrió la cama vacía y se sobresaltó… Encontró una nota de Aurora: “Tengo que trabajar”. Jaime tuvo un sobresalto, una extraña sensación de que algo le faltaba… se levantó de forma brusca y comenzó a revisar las cosas que tenía en casa… encontró la documentación, el dinero, el móvil, las llaves del coche… revisó cajones y estantes… no echó nada a faltar… pero seguía con esa rara sensación de pérdida

Se fue al cuarto de baño y se contempló con calma en el espejo… se veía cansado y justo cuando se miró los ojos se percató del cambio… miró con detenimiento y descubrió un brillo nuevo… entonces supo que es lo que le habían quitado… le han robado el corazón… Jaime sonrío cómo hacía tiempo que no lo hacía.

sábado, 5 de junio de 2010

Mercadillo


Cada paso que se da en la vida, se avanza…

A cinco, a cinco… Retumban las voces que corren raudas por todos los rincones del mercadillo, y que compiten en charlatanería entre sí, pero siempre con un extraño código ético que no llegaré a entender… Tres por diez euros… vamos chicas, que me los quitan… los de la tele, los de la tele… los bolsos de moda, los de moda… vamos, vamos, vamos… Voces y más voces que llegan inundando los sentidos y que obligan sin querer a fijarse en quien las pronuncia…

De repente, un grupo de gente corre por los pasillos abarrotados… Al fondo los guardias… atrás quedan cajas de cartón vacías que al paso de estos últimos adquieren de nuevo su utilidad de mostrador… apenas unos segundos y de nuevo… el coro confuso de voces charlatanas… vamos, que se acaban, que se acaban… todo a cinco, a cinco, a cinco…

Da igual lo que se venda… sigue siendo un único espacio conjuntado por la que me ha resultado agradable pasear…

viernes, 4 de junio de 2010

Palabrería

Cualquier instante futuro, es incierto.

Sobremuñoneras, pernos, trinquetes, fajas circulares, radios, pernetes, sotrosos, pasadores, chavetas, cadenilla, ganchos, ejes, sotabracas, muñonera, rueda dentada, gualderas, telerón, solera fija, mallete, cantonera, ruedas, banqueta… toda esta jerga corresponde a la denominación de algunas de las piezas que compondrían un cañón naval del siglo XVIII, de esos de piratas, corsarios, bucaneros y demás…

Hoy en día, nos decantamos por simplificar las denominaciones de tal modo que el lenguaje está siendo comprimido bajo la denominación de “cosas” generalizadas… poco a poco vamos, tal vez, empobreciendo el idioma en ese ansia de prisas por terminar pronto todo y volver a comenzar otra cosa…

Me pregunto si también en los sentimientos intentamos empaquetar bajo denominaciones tan extendidas como “amor”, “amistad”, “cariño”, “afecto” y similares, todo ese conjunto de gratas sensaciones que experimentamos cuando decimos que estamos en ese estado…

Pero la lengua sigue enriqueciéndose a nuestro pesar y hoy comentaba sobre dos palabras que han sido aceptadas de muy buen agradado desde otras lenguas menos extendidas: “Chirimiri”, que es lo que en castellano siempre se ha conocido como “calabobos” y que algunas veces resulta tan agradable como repelente, pero la palabra que más me ha gustado, ha sido sin dudarlo “morriña”, o ese estado de tristeza ante la falta de algo, melancolía, añoranza, nostalgia… Ese “echar de menos a algo o a alguien” que, algunas veces sin razón, nos sobreviene sin poder evitarlo…

Y reconozco, no lo niego, que algunas veces me dejo invadir, no sin un cierto regocijo, de esa morriña de tiempos pasados… Sí… sé que la vida es un mirar hacia adelante, pero también sé que es un disfrutar del momento y sigo sin querer perder los momentos mejores de mi vida… aquellas personas a las que amé y las que amo, Tiempos de ir al colegio, a veces entre la nieve, otras bajo un insufrible calor estival… jugar en las calles, de meriendas caseras, de hambre, que haberlo hubolo, de esfuerzo y trabajo en la adolescencias…, si, algunas veces, reconozco que siento morriña de tiempos pasados…

jueves, 3 de junio de 2010

Amapola

El tiempo sólo es finito cuando es medido

Margaritas, rizomas, tomillos, jaras, mostazas, espinos, manzanillas, cardos y otras especies de plantas asilvestradas que crecen en los terrenos abandonados al sur de la ciudad, y que han sido cubiertos poco a poco con mantos de arena de miga y de desechos urbanos, ponen un punto de color verdoso y ocre en esta época del año… Un poco más allá las primeras plantaciones de cereales… trigo, avena, centeno… ya hemos dejado atrás la ciudad y sus interminables periferias… estamos recorriendo campos de trabajo, donde las pequeños pueblos sólo son conocidos por los nombres que figuran en los carteles de los desvíos que nos muestran las carreteras, pues estas, orgullosas ya, no se dignan siquiera en acercarse a ellos…

Sin embargo, hoy, todo el campo, todo esos tonos verdes tenues o incluso amarillentos por el agostamiento de las plantas, van pasando inadvertidos cuando el campo va cambiando de color rojo intenso de las amapolas que, casi a buen seguro, sin haber pedido permiso, se han instalado con fuerza en los campos que hoy pude disfrutar…

Tal vez la fragancia de las plantas se perdían entre la intensidad del aroma de la lavanda, también salvaje, y que bordeaba los campos haciendo límites naturales entre los caminos y los cultivos…

No había nada que podría sorprenderme… todo ha sido tan rutinario, tan conocido, incluso tan cotidiano, que ha sido cómo el volver a ese rinconcito sencillo donde podemos descansar tras un día de duro trabajo… la excepción de la excepción… Se acerca el solsticio…

Busqué una amapola blanca… esta vez no pudo ser, pero no eso no importa…



Hoy, la canción ha sido fácil de seleccionar…

miércoles, 2 de junio de 2010

Ilusión

Nuestros derechos, son un reflejo en un espejo de nuestras obligaciones

No hacía aún una semana que Luciano había recibido la carta que le arrebató el sueño y por fin llegó el gran día. Los últimos meses, desde que perdió el trabajo, no habían sido en absoluto fáciles… toda la vida de una persona se puede condensar en pocas pertenencias y estas, carecen de valor para la mayoría… Luciano perdió a su mujer debido a las continuas desavenencias que se multiplicaron en cuanto sus ingresos disminuyeron drásticamente. Todos sus amigos se fueron alejando, temerosos, tal vez de contagiarse de ese endémico mal de la falta de trabajo, o tal vez para evitar la tentación de socorrer a un amigo… sus hijos, ajenos al drama, sólo se dieron cuenta de que su vida había empeorado y veían a su padre como un ser despreciable…

Luciano, en apenas 8 meses, había pasado de ser un emprendedor bien considerado e introducido en mundos influyente, a un ser marginado en una sociedad que no contempla un tropiezo en su vida…

Pero ahora, por fin había recibido una carta para presentarse a un trabajo y con él, la esperanza de recuperar parte de su pasado, de lo que había sido su vida.

Dejó preparado la noche anterior su mejor traje, tomó una camisa que ya había planchado con esmero y escogió una corbata elegante pero no llamativa. Se había afeitado con calma tras la ducha y con tiempo más que suficiente, se había lanzado a la calle por que no podía esperar en casa y se acercó hacia “Casa Méndez”, un bar donde antaño solía desayunar y hoy era un día de esos de celebrar, así que junto al café con leche, se tomó cuatro churros con azúcar…

El día se presentaba claro, un poco encapotado, pero una agradable temperatura. Tomó el autobús y llegó a la dirección indicada… sabía perfectamente donde estaba pues ya había hecho el recorrido varias veces “Es lo que tiene no tener nada que hacer” se decía para sí.

Con más nervios que decisión, se acercó a la recepción y mostrando la carta, confirmó a la persona que allí estaba que tenía una cita… su sonrisa no podía ocultar la satisfacción de sentirse feliz, cómo quien sabía que la mala racha había terminado justo en ese momento.

Aún recuerda cómo pasó todo tan rápido… un documento sellado por la empresa, una inmensa sonrisa y un “Lo siento, el puesto ya está ocupado. Presente esto en su oficina de desempleo”… y vuelta a empezar…



Breico, breico... are you there???

viernes, 28 de mayo de 2010

Camisa???

Una victoria por imposición, nos reportará enemigos. Por convicción, aliados.

El cuento de “el hombre de la camisa feliz”

n las lejanas tierras del norte, hace mucho tiempo, vivió un zar que enfermó gravemente. Reunió a los mejores médicos de todo el imperio, que le aplicaron todos los remedios que conocían y otros nuevos que inventaron sobre la marcha, pero lejos de mejorar, el estado del zar parecía cada vez peor. Le hicieron tomar baños calientes y fríos, ingirió jarabes de eucalipto, menta y plantas exóticas traídas en caravanas de lejanos países.

Le aplicaron ungüentos y bálsamos con los ingredientes más insólitos, pero la salud del zar no mejoraba. Tan desesperado estaba el hombre que prometió la mitad de lo que poseía a quien fuera capaz de curarle.


El anuncio se propagó rápidamente, pues las pertenencias del gobernante eran cuantiosas, y llegaron médicos, magos y curanderos de todas partes del globo para intentar devolver la salud al zar. Sin embargo fue un trovador quien pronunció:

—Yo sé el remedio: la única medicina para vuestros males, Señor. Sólo hay que buscar a un hombre feliz: vestir su camisa es la cura a vuestra enfermedad.

Partieron emisarios del zar hacia todos los confines de la tierra, pero encontrar a un hombre feliz no era tarea fácil: aquel que tenía salud echaba en falta el dinero, quien lo poseía, carecía de amor, y quien lo tenía se quejaba de los hijos.

Mas una tarde, los soldados del zar pasaron junto a una pequeña choza en la que un hombre descansaba sentado junto a la lumbre de la chimenea:

—¡Qué bella es la vida! Con el trabajo realizado, una salud de hierro y afectuosos amigos y familiares ¿qué más podría pedir???

Al enterarse en palacio de que, por fin, habían encontrado un hombre feliz, se extendió la alegría. El hijo mayor del zar ordenó inmediatamente:

—Traed prestamente la camisa de ese hombre. ¡Ofrecedle a cambio lo que pida!!!

En medio de una gran algarabía, comenzaron los preparativos para celebrar la inminente recuperación del gobernante.

Grande era la impaciencia de la gente por ver volver a los emisarios con la camisa que curaría a su gobernante, mas, cuando por fin llegaron, traían las manos vacías:

—¿Dónde está la camisa del hombre feliz??? ¡Es necesario que la vista mi padre!

—Señor -contestaron apenados los mensajeros-, el hombre feliz no tiene camisa.

Leon Tolstoi escribió este relato cómo reflexión de eso que prácticamente todos conocemos “El dinero no da la felicidad”. Tal vez sólo sepamos la teoría… nada más que la teoría…

Si decimos a las personas: "He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: "He visto una casa que vale cien mil pesos". Entonces exclamarán entusiasmados: "¡Oh, qué preciosa es!!!" (Antoine de Saint-Exupéry "El Principito")

domingo, 23 de mayo de 2010

Mirlo

Si la libertad es la opción que tiene el hombre de poder elegir, yo siempre seré esclavo del amor

Silba el mirlo en el ramaje
besando está a la mañana
aguarda el sol que desgrana
del verano, su estiaje

Y se acicala el negro plumaje
queriendo hermoso mostrarse
para así, bajo el sol cobijarse
y confundirse en el paisaje

Silba el mirlo y se esmera
orgulloso con su atuendo
silba dulzón, sin estruendo
y se hace eterna la espera

Todo el día pasará en vacío
aunque el mirlo no lo sepa
por que busque en la estepa
no encontrará eco su amorío

Silba el mirlo, y el sol se ha ido
silba con dolor y llanto
en solitario
ese será siempre su canto
por ese amor que ha perdido

sábado, 22 de mayo de 2010

Vegetación

Los sueños son la más tenue, pero firme luz, que alumbra nuestro paso en el oscuro camino de la realidad

Hoy, en una de esas conversaciones filosóficas con una amiga, donde en lugar de encontrar respuestas se crean más preguntas. Comentando el tema de la belleza, se hacía una extraña comparación de dos entornos que constan de los mismos elementos. Por un lado, el bosque. ¿Quién podría decir que el bosque no es hermoso??? No hablamos de ese bosque rectilíneo y ordenado, fruto de la reforestación, si no de ese otro bosque primario, donde la vegetación es variada y autóctona y cubre prácticamente cualquier lugar disponible; ese bosque donde el sol queda alto y la humedad es constante; ese bosque donde el caos de una silenciosa lucha por sobrevivir, ha creado la belleza virginal que demuestra que no hubo nunca intervención antrópica; ese bosque que existe sólo, tal vez por pura casualidad


Por otro lado, casi en un término opuesto, está todo aquello que el hombre crea… Tal vez los jardines sean lo más significativo para este ejemplo… Los jardineros preparan el suelo, seleccionan cuidadosamente las plantas y se esmeran en que su crecimiento y desarrollo sea el mejor posible, y al poco tiempo, el jardín estalla impregnando todo de color, frescor y aroma…

Ambos, son hermosos de por si, y ambos necesitan de tierra, sol, agua y tiempo… ambos nos gustan y embelesan, y en ambos el hombre, el ser humano tiene mucho que ver. En el bosque, por si interviniese acabaría con esa belleza natural, y en el jardín, por que si dejase de intervenir, también acabaría esa belleza artificial

Creo que más o menos podría estar claro, pero si esa misma intervención humana la aplicamos a las relaciones sociales o personales… tal vez cuando creamos una sociedad, y no somos capaces de cuidarla, esa sociedad se marchita, se pudre, se empobrece, se muere… si por el contrario la sociedad que funciona nos empeñamos en mejorarla, en quitar de aquí para poner allá, en cambiar unas cosas por otras… tal vez esa sociedad pierda su hermosura natural, y termine siendo mustia y triste…

Al hablar de sociedad, es posible que muchos pensemos en grandes civilizaciones, en países grandes o pequeños, en ciudades e incluso en pueblos… ¿por qué poner ahí un límite??? Sigamos descendiendo hasta nuestro entorno laboral, nuestros compañeros, nuestros amigos, nuestra familia, nuestros hijos, nuestra pareja…

“Solamente aquél que contribuye al futuro tiene derecho a juzgar el pasado” (Nietzsche)

sábado, 15 de mayo de 2010

Saber

Quien nada posee, nada teme perder.

Tengo ganas que la primavera se asiente… que las flores rellenen con su fragancia los huecos de los olores de la ciudad… que la luz del sol borre los grises de las nubes… que el viento se duerma en el día y que nos obligue a dejar las prendas de abrigo en casa… Tengo ganas de que acabe el invierno… pero aún así, sigo disfrutando de la lluvia que esta noche aún nos acompañó en suave tormenta…

Reconozco que ese aroma de “tierra mojada” que de vez en cuando emana de la tierra seca y cálida, es tan sugerente como embriagadora, y hace que mis sensaciones me ajumen entre recuerdos pasados y sueños futuros, para instalarse en este incierto presente, que es cómo cualquier otro, y confundo, por que es así, los dos tiempos ausentes de mi vida y todo aquello que ha sucedido a ha de suceder…

Pero sé lo que es sentir las caricias en mi piel, sé lo que es disfrutar un amanecer, sé lo que es pasear de la mano con un niño, sé lo que es pararse a contemplar un cuadro, sé lo que es correr por que se llega tarde, sé lo que es que se inunde la boca de besos, sé lo que es dormir de día y soñar de noche, sé lo que es mirar la muerte a los ojos, sé lo que es mojarse en la lluvia, sé lo que es compartir un café, sé lo que es mirar las estrellas, sé lo que es verse reflejado en unos ojos, sé lo que es disfrutar de un bocadillo, sé lo que es dar un abrazo, sé lo que es tener fe, sé lo que es perder la fe, sé lo que es sentir que te quieran, sé lo que es beber en botijo, sé lo que es transgredir las normas, se lo que es no llegar a fin de mes, sé lo que es amar, sé lo que llorar… tal vez sepa lo que es vivir… pero tal vez aún no lo sé.

Sí, sí… también yo conozco la cita de Descartes: “Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro”… es posible, pero hay cosas que no desearía perder jamás…

miércoles, 12 de mayo de 2010

Belleza

La vida es un arte en el que no cabe ensayo

Rompiendo albores, el cielo se desgranaba de grises de plomo y nácar… Luisa no dejaba de mirar por la ventana, mirando la lejanía entre los dos bloques de viviendas que le conferían un artificial horizonte, pero aquella escueta apertura le permitía observar donde el cielo y la tierra se daban la mano… Hoy no podía verse, ya que una cortina oscura lo cubría todo antes de llegar allá… la lluvia en la lejanía contrastaba con el juego de luces anaranjadas del alba que se atisbaban entre los minúsculos huecos de un cielo cuajado de nubes

Estuvo allí durante varios minutos, disfrutando tanto de la vista, cómo del silencio que todo aquello provocaba… el día de primavera sería fresco, tal y cómo había sucedido en los días precedentes.

Al poco se dirigió hacia un iluminado tocador, donde la luz del día, que entraba en abundancia por la ventana, confería sin duda alguna, la mejor visión para eliminar sombras… Ante sí tenía todo aquello que una mujer suele necesitar para resaltar su natural belleza… maquillaje para ocultar la palidez de un rostro que se pasaba demasiadas horas sin sol; sombra de ojos, tenue, para resaltar el brillo de su mirada; máscara para prologar las pestañas; un lápiz de labios con el que conseguía una sonrisa embelesadora; algo de crema para mantener la piel fresca y firme, con el mínimo de arrugas que marca la propia edad…

Como si de un ritual se tratase, con la parsimonia de saber que lo que iba a hacer era importante, comenzó a maquillarse con todo el esmero que era capaz y del que ya estaba acostumbrada… No sabría decir cuanto tiempo duró todo aquello, pero al final, hay que reconocer que estaba radiante, cómo si fuese otra persona… Se miró al espejo, satisfecha de su trabajo, y sonrió de forma autocomplaciente…

"espejito, espejito… ¿Quién es la más bella de esta ciudad???"

"Sin dudar un instante siquiera, de todas las mujeres que conozco, tú eres la más hermosa, la más bella"

Luisa volvió a sonreír satisfecha… mirando su agraciada cara en el espejo, henchida de satisfacción y orgullo… Llegó la hora… se levantó, miró a la calle… ya había anochecido. Se lavó cuidadosamente, se puso un pijama y se fue a dormir… "mañana será otro día" dijo para sí…

“No hemos de preocuparnos por vivir largos años, si no de vivirlos satisfactoriamente; por que vivir largo tiempo depende del destino, pero vivir satisfactoriamente depende de tu alma” (Séneca, “Cartas a Lucilio”)

jueves, 6 de mayo de 2010

Evolución












No sé si algo acaba que no sea la vida

Estando en el mundo de las sombras
sujeto por el gordiano nudo
no deseo que vuelva el pasado
espero ansioso que se abra el futuro

Compañía segura, de tristeza y a veces soledad
en honda oscuridad terrible, presente
miro… busco una mirada
que sea espejo de mi propio reflejo

Ya yace la noche, tranquila,serena
agoniza la llena luna, desgajándose en silencio
muere… se acurruca en su infierno
y se pierde también entre sombras
bendita noche

Maldita aquella hora, maldita
vana de esperanza, repleta de sueños
llena de ansiedad, a veces ahogada en lágrimas
ausente de luz… a oscuras… a tientas
bendito amanecer

Huyen las negras mariposas
se esconden de la noche, en la noche
se ocultan de miradas y nulos afectos
se van… no esperan… se van

Los pies descalzos prestos
el campo abierto, por estrado
la lluvia, marcando el ritmo
bailemos… descalzos bajo la lluvia

martes, 4 de mayo de 2010

Mantenimiento

Sólo soy lo que puedo transmitir

Es muy posible que conozcáis lo que para mí, es una magnífica novela: "Los pilares de la Tierra", de Ken Follett (si no la conocéis, os la recomiendo). En ella se cuenta la historia de una familia, de un pueblo, de una pequeña sociedad que crece y se transforma en torno a una villa donde se comienza a construir una catedral allá por el siglo XII, día más, día menos...

No sé cómo salió la conversación, hoy hablando de catedrales, de reformas, de castillos y de toda esa riqueza histórica y cultural que se ha albergado no sólo en las más que emblemáticas construcciones, si no también en sus cimientos, su empuje, su material, su alma en sí... y me doy cuenta de que son pacientes testigos de historias y de Historia que nos incitan a regresar a esa época donde otros valores, otras creencias, otras necesidades y otra forma de vivir, eran protagonistas indiscutibles.

Esas construcciones, han resistido a los envites del clima, al paso del tiempo y al paso de los hombres, y a medida que han ido envejeciendo, han ido creciendo en importancia, que no en tamaño, y se han convertido en auténticos iconos representativos de aquellos lugares donde se ubicaron y que dieron y dan prestigio y cultura y riqueza a ciudades, villas o regiones... Hoy en día, el nombre de Notre Dame se asimila, casi de forma automática, al arte gótico más representativo de Paris, y seguramente de Francia... No obstante, tampoco son inmunes al deterioro y necesitan de vez en cuando, una pequeña revisión, un repaso, un arreglo... conservar esas construcciones no supone si no un paso por parte de los hombres de mantener sus raíces, sus historias, su Historia, su cultura, sus tradiciones, su sociedad, su propia esencia y evitar que con el derrumbe se pierda para siempre un pedazo palpitante de su propia existencia aunque pensemos que no nos ha afectado... mantener las cosas "cómo siempre han estado" y conservar lo que se tiene para no perderlo...

Esta reflexión, hoy quiero hacerla extensiva a las personas, sobre todo a mis amigos… parece que siempre han estado ahí, parece que no sufren, que no tienen cambios, que no necesitan nada… Hoy no sabría concebir mi vida sin ellos, sin su apoyo, sin el tiempo que me dedican, sin los abrazos que me otorgan, sin su consuelo y su sentido del humor… y hoy me doy cuenta de que es necesario hacer una pequeña parada, montar un virtual andamio y hacer un lavado de cara a la amistad, para que todo sea como siempre pero para conservar mejor lo que son… por ello, cuando digo “te quiero”, lo digo de corazón

A mis amigos...por que os quiero

lunes, 3 de mayo de 2010

Instinto

Si buscando la luz para ver, miras el sol, te quedarás ciego

Los amaneceres tienen una magia inherente a la sensibilidad humana (o la resaca en ocasiones) que consiguen que cada día sea distinto… La mayoría de las personas tenemos un impulso, incluso brusco algunas veces, que nos hace levantarnos por las mañanas y afrontar todos los retos que están escondidos en el nuevo día, en la confianza de que sea un día maravilloso… La mayoría de nosotros, para asegurarnos ese impulso, usamos un seguro que nos recuerde que el día comienza… el “despertador… pero siempre se empeña en levantarnos antes de que estemos preparados…