jueves, 1 de julio de 2010

Acordeón

Los caminos sin obstáculos, son más fáciles de transitar

Las mañanas de la ciudad siempre están llenas de prisas, pero a él no parece importarle. Ahora que el tiempo ha mejorado ya no se refugia en el metro, si no que se coloca cerca de la entrada y regala esas notas de su ajado acordeón donde los finos y delgados dedos parecían encajar a la perfección en las desgastadas teclas amarillentas y deformadas por el uso y el paso del tiempo.

Las melodías ya nos son harto conocidas, pues tiene un breve repertorio de obras clásicas y populares, y aún así, a pesar de que todos pasamos sin apenas prestarle atención, hay quien se lleva consigo su música que canturrea de forma refleja

Una pequeña caja de cartón con varias monedas de escaso valor, invita a quienes pasamos a contribuir con un óbolo a pesar de que la mayoría nos llevamos esa melodía de forma gratuita.

Ya forma parte de la ciudad, de su paisaje, de su entorno, y son pocos quienes en realidad le prestan algo de atención, pero en esta suave mañana de luces tímidas y vientos dulces, donde todo comienza a desperezarse, algo hizo que todo fuese distinto.

Un niño... no más de 8 años, llevaba una flor... se paró e hizo pararse a su madre un momento. Se quedó pensativo, mirando cómo aquellos gestos repetitivos, arrancaban notas engarzadas entre si, rompiendo el monótono sonido de la ciudad... Sonrió... se acercó y depositó la flor en la caja de cartón... Ambos se miraron, se sonrieron y la música no cesó, pero todos quienes fuimos testigos, recibimos una sonrisa extra en esta mañana donde comienza el mes de julio...

martes, 29 de junio de 2010

Deshielo

Es inútil hacer un puente que no alcance la orilla.

Los imponentes murallones de roca granítica retienen las frías aguas que el sol de la primavera arranca de las cumbres nevadas… Por pequeñas rendijas se escapa juguetona deseosa de conocer mundo.

En su caminar, el agua recorre valles, rodea montañas y siempre acaricia aldeas, pueblos y ciudades, donde recoge historias que almas solitarias arrojan entre lágrimas en el agua y que son arrastradas con paciencia hasta el mar, donde el tiempo las convierte en leyendas…

Tal vez por eso el mar tiene esa magia especial que sólo entienden quienes saben escucharlas.

jueves, 24 de junio de 2010

Bodega

Sacrificar la vida por una causa, posiblemente sea perderla.

En su breve existencia, ella conocía sólo su pequeño mundo ubicado en aquella oscura habitación y eso era todo su mundo y desde su desconocimiento, tampoco tenía mayor interés en conocer más… Deambulaba con cierta calma entre los estantes, buscando el sustento diario siendo esa ahora su única preocupación

La luz se encendió de improviso y la bombilla de escasa potencia rompió la oscuridad creando una tenue penumbra… ella sabía lo que eso significaba. Corrió rauda a un rincón oscuro y se quedó agazapada, quieta, tratando de pasar inadvertida. Miró con expectación a aquél hombre harto conocido… ella había sido testigo mudo y obligado de cómo él había perseguido a su madre, cómo la había pisoteado, y cómo finalmente, la había matado… sabía por instinto y pese a su reducido tamaño, que era mejor permanecer quieta pasando inadvertida, cómo si no estuviese allí, cómo si aquel hombre, vestido con viejas ropas que se escondían bajo una púrpura clámide que siempre llevaba, no debiese saber de su existencia… Él en realidad sabía que ella estaba allí, aunque no exactamente donde… tampoco le importaba mucho mientras estuviese entretenido manipulando la crátera.

Ella, miraba expectante, agazapada, cómo si formase parte inseparable de aquella húmeda estancia a la que él no prestaba ninguna atención…

Él se detuvo en su tarea y miró a su alrededor, cómo sabedor de que era observado… Ella aguardó presa del miedo… Él continuó un poco más de tiempo con sus quehaceres y tomando alguna pequeña cosa se alejó de nuevo hacia la puerta. La bombilla cubierta de polvo se apagó y un pequeño hilo rojizo era todo cuanto se podía ver desde la oscuridad. Ella, aún expectante y temerosa, aguardó hasta que la oscuridad se hizo tan presente cómo su negro caparazón de cucaracha antes de comenzar a recorrer de nuevo la habitación…




Stonehenge es, en el solsticio de verano (siento no haber podido llegar a tiempo, así que aprovecho el día de San Juan, del mismo simbolismo) uno de los lugares más representativos del cambio de estación ya que el sol sale justo atravesando el eje de la construcción… hoy me tomo la libertad de recordarlo

martes, 22 de junio de 2010

Noche

Mirar por encima del horizonte, sólo lo alejará un poco más…

Sigue siendo Selene, en su creciente cuarto, quien siendo testigo mudo del cambio de estación, contempla impávida que nada ha cambiado en realidad... A sus pies la tierra cansada a las horas que ella más brilla y sin embargo, en las ciudades artificialmente iluminadas, la vida bulle cómo si se temiese perder el momento que no ha de regresar... Madrugadas de verano, frescas aún, demasiado frescas aún...

Cuanto tiempo para ver la luna... miro las calles y aún se muestra la ciudad palpitante y viva... coches, gente, movimiento en suma... madrugada... las luces encendidas de las ventanas... buenas noches para unos... buenos días para otro... siempre es así... la vida perdura más allá de la noche, más allá del amanecer... la vida sigue a nuestro lado y aunque pensemos que no es justa tampoco podemos afirmarlo...

Tal vez la vida sea justa y nos dará un premio por nuestros esfuerzos y sufrimientos... o tal vez sea un simple castigo de todo aquello que hemos recibido y que no hemos sabido agradecer... o simplemente sea un cúmulo de coincidencias que benefician a unos perjudicando a otros... Nos quejamos de la mala suerte que tenemos por los problemas económicos en los que estamos inmersos mientras que miles de personas no tienen que comer y mientras miramos un programa donde los magnates de las finanzas nos muestran sus incalculables posesiones terrenales... Nos quejamos de nuestra mala suerte por haber enfermado y estar sometido a un largo proceso de medicación tendente a aliviar nuestras molestias mientras cientos de personas desconocen siquiera que están enfermos por que simplemente no tienen tiempo para ello o mientras otros se hacen enormes y costosas revisiones de todo su cuerpo, implantándose prótesis o mejorando su estética para intentar aparentar menos edad de la que realmente se tiene... Nos quejamos de aquel amor que perdimos cuando no debería haber sido así y que nos hizo sufrir mientras hay miles de personas que están abandonadas a su soledad y en su triste rutina sólo pueden recibir palabras de cariño de aquellos que cobran por cuidarlos, o esos otros que sin saber cómo ni por qué, han conseguido mantener vivo el espíritu del amor hasta el último día de su existencia y aunque haya sido una mentira, ellos han sentido ese amor inagotable...

Es posible que Némesis sea más caprichosa de lo pensamos y reparte sus bendiciones de forma tan irresponsable que siempre creeremos que la mejor parte, cayó en otro lugar...

Suerte tengo de poder contar con la compañía de Selene en las noches largas de fantasmas… “Thank you”, de Dido, suena suave en los cascos… la vela de olor aún tiembla… hace fresco… ya es verano, pero… hacer fresco aún.

sábado, 19 de junio de 2010

Camino

La barrera más difícil de franquear es la que nos ponemos nosotros mismos

No quisiera que pronuncie mi boca
palabras que otros ya usaron
para decir cuanto amaron
a aquella que ya no invoca

No quisiera poner en mi vista
patrones de distinto color
que no sea otro que amor
pues siempre fue altruista

No quisiera escuchar otra cosa
que una muda y callada sonrisa
cuando es libre y no hay prisa
pues es la cosa más preciosa

No quisiera tener en mis manos
una piel que no se estremezca
cuando los labios se mezclan
y sin palabras sepamos
que nos amamos



La piedad yace vencida, y la virgen Astrea, última de los inmortales, abandona la tierra empapada de sangre. (Ovidio, “Metamorfosis”)



miércoles, 16 de junio de 2010

Caracola

Si quieres volar, mueve las alas.

Cuentan que en un lejano país, un joven pescador, cansado del duro trabajo del mar, decidió dirigirse a la montaña para conseguir mejor fortuna.

En su peregrinaje por la tierra firme, encontró infinidad de cosas… unas hermosas y otras terribles… bosques de confusas formas y luces de compleja magia… valles multicolores y desiertos monocromos… grandes picos en el horizonte y profundos cañones en la estepa… animales feroces y frutos apetitosos… y gente, cientos de personas de ideas y costumbres tan dispares que parecían no pertenecer ni a la misma raza.

Un día, el pescador encontró a una mujer de la que se enamoró profundamente y se estableció en el valle… Pasó el tiempo y comenzó a llenarse la noche de morriña de la mar y le propuso a su amada ir al mar y así lo hicieron

Cuando llegaron allí, él se sintió feliz y se sintió cómo si todo lo que había visto y conocido no hubiese servido de nada… De repente, todo parecía minúsculo comparado con la grandiosidad del mar, y las nereidas se alegraron de su regreso de tal manera que la espuma del mar comenzó a cantar una melodía de belleza única.

Tal fue la alegría que decidieron establecerse allí, pero pasado el tiempo, la mujer comenzó a sentir morriña de su valle… y se lo hizo saber al pescador. Este preso de amor, le dijo que volverían al valle y aquella noche, en soledad, se acercó a la orilla para contemplar, seguramente por última vez, el mar…

Con gran tristeza en su corazón, comenzó a despedirse con tan profundo pesar que el mismísimo Neptuno se le acercó y con un afectuoso saludo, le dio un pequeño cofre. Le dijo que lo abriese una vez que estuviese en su casa del valle y le doliese la ausencia del mar.

Agradecido, el pescador se alejo y comenzó a preparar el viaje… A los pocos días se asentaron de nuevo en el valle y dejó la caja del dios del mar en un pequeño estante, acordándose de lo que este le dijo

Pasado el tiempo, las noches se le hacían eternas mientras la añoranza del mar era cada vez más intensa. No pudiendo aguantar más, tomó la caja que le dio Neptuno, la abrió y encontró dentro una caracola… se acercó a ella y pudo escuchar cómo el canto de las sirenas surgía de su interior, y cómo las olas del mar rompían en la orilla… aún hoy en día, algunas caracolas tienen el canto de las sirenas en su interior y el romper de las olas en la orilla…

lunes, 14 de junio de 2010

Ruinas

El amor es el más armonioso de los motores que mueve el corazón

Sabía que lo que hacía no todos lo entendían… él luchaba por lo que creía aunque la mayoría de las veces, aquellos que estaban a su alrededor lo despreciaban por ello. Le dolía apretar el gatillo sabiendo que alguien podría morir, pero estaba seguro que siempre que lo hacía era necesario

Nunca negó que tuviese miedo, pero sabía que no había otra opción... Se pertrechó cómo pudo, tomó su arma, se aseguró de que estuviese a punto y se parapetó tras ella con la esperanza de volver, aunque en realidad nunca pensaba eso, pero en el fondo de su alma, sabía que podía pasar.

Al abrir la puerta, la noche ya estaba prácticamente reinando y sólo algo de luz por el horizonte del oeste demostraba que hasta hacía pocos minutos, allí donde ahora reinaba la oscuridad, había estado plagado de luz... Sabía perfectamente que la oscuridad era su aliado... le ayudaría a ocultarse de los ojos de su enemigo, pero también sabía que su enemigo quedaría oculto a sus ojos.

El frío de la noche le penetró como agujas hirientes y de forma refleja intentó encogerse sobre sí mismo, tal vez para aliviarse del frío o para pasar más desapercibido... Se adentró en las desiertas calles ruinosas y caminando en silencio en la lindes de lo que otrora fuesen edificios, calles y plazas, agudizaba el oído pues era su mejor defensa... sabía que a pesar de todo, cientos de ojos podrían estar acechándole, sabía perfectamente que en cualquier momento, un paso inseguro delataría su presencia, sabía que su vida dependía de su sigilo más que de su astucia...

Agradecía que el viento no soplase ni arrastrase la arena del desierto que actuaba como una invisible lija hiriendo la piel con infinitas punciones no por que fuese doloroso, si no por que en realidad le obligaba a cerrar los ojos para protegerlos mientras continuaba caminando intentando confundirse con la oscuridad de la noche

Sin previo aviso sonó una detonación... apenas se escuchó gracias un silenciador, pero él sabía perfectamente que le habían descubierto. Casi en el acto sintió el golpe en la espalda, la quemazón de la bala que atravesaba su cuerpo y el dolor intenso que le impedía permanecer de pie... cayó en la acera sin poderlo evitar, sabiéndose herido, perdido, abandonado a su mísera suerte... sí, no tenía miedo, sabía que todo había terminado justo en el instante en que su casco de color azul rodaba a pocos centímetros de su rostro... sonó una segunda detonación, apenas imperceptible...

viernes, 11 de junio de 2010

Autoayuda

No tiene sentido colocarse una máscara para mirarse al espejo

Cuando era un niño (de esto ya ha pasado mucho tiempo) me sorprendía ver en las grandes librerías los libros agrupados por temas y sobre todo aquellos que me eran un poco más indiferentes, cómo por ejemplo, los libros de Autoayuda… En realidad los únicos que yo podía comprarme por aquel entonces se pareciesen en algo, eran los de “hágalo usted mismo”, término que hoy se conoce como bricolage.

Según ha pasado el tiempo, reconozco que la curiosidad me ha impulsado a leer más de uno y reconozco que desde la filosofía de la vida, podrían ser interesantes en momentos puntuales.

También recuerdo, y de ahí esta historia, una película de Jerry Lewis de la que lamento no recordar el nombre, donde esté actor interpreta a un personaje que gracias a los consejos de uno de estos libros, consigue encumbrarse en el mundo de los negocios…

Pues bien… Acabo de enterarme... el, autor de un libro tan popular que podría ser cómo el código de comportamiento para la mayoría: “Cómo conseguir dinero y amigos en diez lecciones", ha sido encontrado totalmente solo y arruinado… es que la gente no lee ni sus propios libros!!! ¿o será que la autoayuda necesita algo más que leer el libro???

miércoles, 9 de junio de 2010

Kseyo

La libertad no es enseñar a coger a un arma, si no ser consciente de la opción de apretar o no el gatillo

De nuevo los días de otoño se han colado, con ese descaro propio de quien se siente seguro, dentro de la primavera... El cielo cambió su brillante azul por un gris más sosegado, más plomizo, más triste... la ciudad cambió parte de sus sonrisas por caras más serias, y sus pasos dirigidos hacia la sombra, por carreras bajo el paraguas... el aire se vuelve más limpio y fresco y las terrazas se vacían mientras las luces de las casas se encienden...

No hay en la ciudad avenida, plaza, calle, callejón o calleja que no haya quedado cubierta y casi limpia por la lluvia y en El Retiro, se consuma la tradición de que mientras está la feria del libro, hay tormenta alguna tarde... estamos en ese tiempo de tormentas, de lluvia, de días de otoño que se mezclan revoltosos con la primavera...

Pero la vida sigue adelante... el mundo, las personas y sus circunstancias, siguen cada cual su camino, muchas veces ignorantes de cuál es el destino... ah, destino!!! si supiésemos cual es, ¿emprenderíamos el camino??? supongo que si fuese malo, intentaríamos cambiar nuestro destino... destino de viaje y destino de vida... ¿acaso no lo hacemos??? ¿acaso no nos aferramos algunas veces a imposibles??? acaso en el mundo actual no hay sitio para magos, adivinos, chamanes, brujas y similares??? y qué es lo que intentamos si no cambiar nuestro destino... y no sabemos cuál es...

Tal vez sólo pretendemos cambiar de viaje, de paisaje, de camino, de compañía, de hora... tal vez, sólo tal vez, pretendamos ser algo o alguien que nunca podremos ser... o pretendamos ser algo o alguien que siempre hemos sido sin saberlo... o simplemente, el deseo de cambiar para salir de la rutina es lo que nos mueve... quien sabe...

No sé por qué co…(piiiiiiiii)…nes termino escribiendo lo que no pensaba… pero ya está y no tengo ganas de volver a empezar. Ahí se queda


domingo, 6 de junio de 2010

Robos


A veces, lo que consideramos final, es solamente el principio, pero no lo sabemos

La semana había sido de intenso trabajo y el fin de semana invitaba a la diversión. Jaime decidió acudir a los lugares que frecuentaba donde conocía a varias personas, con objeto de despejarse y de divertirse, así pues, apenas tomó algo a modo de cena y salió dispuesto a disfrutar de la noche y la diversión.

Antes optó por comprar algo de tabaco y entró en un bar que le pillaba de paso y en el que nunca había reparado… allí estaba trabajando Aurora, cuya mirada y sonrisa le cautivaron desde el primer instante… y allí se quedó esperando a que Aurora cerrase el local…

Estuvieron paseando por la noche de la ciudad, entre esas calles atestadas de gente, y esas otras donde la penumbra invita a saborear la vida de una manera especial…

Hablaron, rieron, bailaron en mitad de la calle al son de una lejana música… y finalmente, sin que ninguno de los dos dijese nada, terminaron pasando juntos la noche…

Cuando despertó, Jaime descubrió la cama vacía y se sobresaltó… Encontró una nota de Aurora: “Tengo que trabajar”. Jaime tuvo un sobresalto, una extraña sensación de que algo le faltaba… se levantó de forma brusca y comenzó a revisar las cosas que tenía en casa… encontró la documentación, el dinero, el móvil, las llaves del coche… revisó cajones y estantes… no echó nada a faltar… pero seguía con esa rara sensación de pérdida

Se fue al cuarto de baño y se contempló con calma en el espejo… se veía cansado y justo cuando se miró los ojos se percató del cambio… miró con detenimiento y descubrió un brillo nuevo… entonces supo que es lo que le habían quitado… le han robado el corazón… Jaime sonrío cómo hacía tiempo que no lo hacía.

sábado, 5 de junio de 2010

Mercadillo


Cada paso que se da en la vida, se avanza…

A cinco, a cinco… Retumban las voces que corren raudas por todos los rincones del mercadillo, y que compiten en charlatanería entre sí, pero siempre con un extraño código ético que no llegaré a entender… Tres por diez euros… vamos chicas, que me los quitan… los de la tele, los de la tele… los bolsos de moda, los de moda… vamos, vamos, vamos… Voces y más voces que llegan inundando los sentidos y que obligan sin querer a fijarse en quien las pronuncia…

De repente, un grupo de gente corre por los pasillos abarrotados… Al fondo los guardias… atrás quedan cajas de cartón vacías que al paso de estos últimos adquieren de nuevo su utilidad de mostrador… apenas unos segundos y de nuevo… el coro confuso de voces charlatanas… vamos, que se acaban, que se acaban… todo a cinco, a cinco, a cinco…

Da igual lo que se venda… sigue siendo un único espacio conjuntado por la que me ha resultado agradable pasear…

viernes, 4 de junio de 2010

Palabrería

Cualquier instante futuro, es incierto.

Sobremuñoneras, pernos, trinquetes, fajas circulares, radios, pernetes, sotrosos, pasadores, chavetas, cadenilla, ganchos, ejes, sotabracas, muñonera, rueda dentada, gualderas, telerón, solera fija, mallete, cantonera, ruedas, banqueta… toda esta jerga corresponde a la denominación de algunas de las piezas que compondrían un cañón naval del siglo XVIII, de esos de piratas, corsarios, bucaneros y demás…

Hoy en día, nos decantamos por simplificar las denominaciones de tal modo que el lenguaje está siendo comprimido bajo la denominación de “cosas” generalizadas… poco a poco vamos, tal vez, empobreciendo el idioma en ese ansia de prisas por terminar pronto todo y volver a comenzar otra cosa…

Me pregunto si también en los sentimientos intentamos empaquetar bajo denominaciones tan extendidas como “amor”, “amistad”, “cariño”, “afecto” y similares, todo ese conjunto de gratas sensaciones que experimentamos cuando decimos que estamos en ese estado…

Pero la lengua sigue enriqueciéndose a nuestro pesar y hoy comentaba sobre dos palabras que han sido aceptadas de muy buen agradado desde otras lenguas menos extendidas: “Chirimiri”, que es lo que en castellano siempre se ha conocido como “calabobos” y que algunas veces resulta tan agradable como repelente, pero la palabra que más me ha gustado, ha sido sin dudarlo “morriña”, o ese estado de tristeza ante la falta de algo, melancolía, añoranza, nostalgia… Ese “echar de menos a algo o a alguien” que, algunas veces sin razón, nos sobreviene sin poder evitarlo…

Y reconozco, no lo niego, que algunas veces me dejo invadir, no sin un cierto regocijo, de esa morriña de tiempos pasados… Sí… sé que la vida es un mirar hacia adelante, pero también sé que es un disfrutar del momento y sigo sin querer perder los momentos mejores de mi vida… aquellas personas a las que amé y las que amo, Tiempos de ir al colegio, a veces entre la nieve, otras bajo un insufrible calor estival… jugar en las calles, de meriendas caseras, de hambre, que haberlo hubolo, de esfuerzo y trabajo en la adolescencias…, si, algunas veces, reconozco que siento morriña de tiempos pasados…

jueves, 3 de junio de 2010

Amapola

El tiempo sólo es finito cuando es medido

Margaritas, rizomas, tomillos, jaras, mostazas, espinos, manzanillas, cardos y otras especies de plantas asilvestradas que crecen en los terrenos abandonados al sur de la ciudad, y que han sido cubiertos poco a poco con mantos de arena de miga y de desechos urbanos, ponen un punto de color verdoso y ocre en esta época del año… Un poco más allá las primeras plantaciones de cereales… trigo, avena, centeno… ya hemos dejado atrás la ciudad y sus interminables periferias… estamos recorriendo campos de trabajo, donde las pequeños pueblos sólo son conocidos por los nombres que figuran en los carteles de los desvíos que nos muestran las carreteras, pues estas, orgullosas ya, no se dignan siquiera en acercarse a ellos…

Sin embargo, hoy, todo el campo, todo esos tonos verdes tenues o incluso amarillentos por el agostamiento de las plantas, van pasando inadvertidos cuando el campo va cambiando de color rojo intenso de las amapolas que, casi a buen seguro, sin haber pedido permiso, se han instalado con fuerza en los campos que hoy pude disfrutar…

Tal vez la fragancia de las plantas se perdían entre la intensidad del aroma de la lavanda, también salvaje, y que bordeaba los campos haciendo límites naturales entre los caminos y los cultivos…

No había nada que podría sorprenderme… todo ha sido tan rutinario, tan conocido, incluso tan cotidiano, que ha sido cómo el volver a ese rinconcito sencillo donde podemos descansar tras un día de duro trabajo… la excepción de la excepción… Se acerca el solsticio…

Busqué una amapola blanca… esta vez no pudo ser, pero no eso no importa…



Hoy, la canción ha sido fácil de seleccionar…

miércoles, 2 de junio de 2010

Ilusión

Nuestros derechos, son un reflejo en un espejo de nuestras obligaciones

No hacía aún una semana que Luciano había recibido la carta que le arrebató el sueño y por fin llegó el gran día. Los últimos meses, desde que perdió el trabajo, no habían sido en absoluto fáciles… toda la vida de una persona se puede condensar en pocas pertenencias y estas, carecen de valor para la mayoría… Luciano perdió a su mujer debido a las continuas desavenencias que se multiplicaron en cuanto sus ingresos disminuyeron drásticamente. Todos sus amigos se fueron alejando, temerosos, tal vez de contagiarse de ese endémico mal de la falta de trabajo, o tal vez para evitar la tentación de socorrer a un amigo… sus hijos, ajenos al drama, sólo se dieron cuenta de que su vida había empeorado y veían a su padre como un ser despreciable…

Luciano, en apenas 8 meses, había pasado de ser un emprendedor bien considerado e introducido en mundos influyente, a un ser marginado en una sociedad que no contempla un tropiezo en su vida…

Pero ahora, por fin había recibido una carta para presentarse a un trabajo y con él, la esperanza de recuperar parte de su pasado, de lo que había sido su vida.

Dejó preparado la noche anterior su mejor traje, tomó una camisa que ya había planchado con esmero y escogió una corbata elegante pero no llamativa. Se había afeitado con calma tras la ducha y con tiempo más que suficiente, se había lanzado a la calle por que no podía esperar en casa y se acercó hacia “Casa Méndez”, un bar donde antaño solía desayunar y hoy era un día de esos de celebrar, así que junto al café con leche, se tomó cuatro churros con azúcar…

El día se presentaba claro, un poco encapotado, pero una agradable temperatura. Tomó el autobús y llegó a la dirección indicada… sabía perfectamente donde estaba pues ya había hecho el recorrido varias veces “Es lo que tiene no tener nada que hacer” se decía para sí.

Con más nervios que decisión, se acercó a la recepción y mostrando la carta, confirmó a la persona que allí estaba que tenía una cita… su sonrisa no podía ocultar la satisfacción de sentirse feliz, cómo quien sabía que la mala racha había terminado justo en ese momento.

Aún recuerda cómo pasó todo tan rápido… un documento sellado por la empresa, una inmensa sonrisa y un “Lo siento, el puesto ya está ocupado. Presente esto en su oficina de desempleo”… y vuelta a empezar…



Breico, breico... are you there???

viernes, 28 de mayo de 2010

Camisa???

Una victoria por imposición, nos reportará enemigos. Por convicción, aliados.

El cuento de “el hombre de la camisa feliz”

n las lejanas tierras del norte, hace mucho tiempo, vivió un zar que enfermó gravemente. Reunió a los mejores médicos de todo el imperio, que le aplicaron todos los remedios que conocían y otros nuevos que inventaron sobre la marcha, pero lejos de mejorar, el estado del zar parecía cada vez peor. Le hicieron tomar baños calientes y fríos, ingirió jarabes de eucalipto, menta y plantas exóticas traídas en caravanas de lejanos países.

Le aplicaron ungüentos y bálsamos con los ingredientes más insólitos, pero la salud del zar no mejoraba. Tan desesperado estaba el hombre que prometió la mitad de lo que poseía a quien fuera capaz de curarle.


El anuncio se propagó rápidamente, pues las pertenencias del gobernante eran cuantiosas, y llegaron médicos, magos y curanderos de todas partes del globo para intentar devolver la salud al zar. Sin embargo fue un trovador quien pronunció:

—Yo sé el remedio: la única medicina para vuestros males, Señor. Sólo hay que buscar a un hombre feliz: vestir su camisa es la cura a vuestra enfermedad.

Partieron emisarios del zar hacia todos los confines de la tierra, pero encontrar a un hombre feliz no era tarea fácil: aquel que tenía salud echaba en falta el dinero, quien lo poseía, carecía de amor, y quien lo tenía se quejaba de los hijos.

Mas una tarde, los soldados del zar pasaron junto a una pequeña choza en la que un hombre descansaba sentado junto a la lumbre de la chimenea:

—¡Qué bella es la vida! Con el trabajo realizado, una salud de hierro y afectuosos amigos y familiares ¿qué más podría pedir???

Al enterarse en palacio de que, por fin, habían encontrado un hombre feliz, se extendió la alegría. El hijo mayor del zar ordenó inmediatamente:

—Traed prestamente la camisa de ese hombre. ¡Ofrecedle a cambio lo que pida!!!

En medio de una gran algarabía, comenzaron los preparativos para celebrar la inminente recuperación del gobernante.

Grande era la impaciencia de la gente por ver volver a los emisarios con la camisa que curaría a su gobernante, mas, cuando por fin llegaron, traían las manos vacías:

—¿Dónde está la camisa del hombre feliz??? ¡Es necesario que la vista mi padre!

—Señor -contestaron apenados los mensajeros-, el hombre feliz no tiene camisa.

Leon Tolstoi escribió este relato cómo reflexión de eso que prácticamente todos conocemos “El dinero no da la felicidad”. Tal vez sólo sepamos la teoría… nada más que la teoría…

Si decimos a las personas: "He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: "He visto una casa que vale cien mil pesos". Entonces exclamarán entusiasmados: "¡Oh, qué preciosa es!!!" (Antoine de Saint-Exupéry "El Principito")

domingo, 23 de mayo de 2010

Mirlo

Si la libertad es la opción que tiene el hombre de poder elegir, yo siempre seré esclavo del amor

Silba el mirlo en el ramaje
besando está a la mañana
aguarda el sol que desgrana
del verano, su estiaje

Y se acicala el negro plumaje
queriendo hermoso mostrarse
para así, bajo el sol cobijarse
y confundirse en el paisaje

Silba el mirlo y se esmera
orgulloso con su atuendo
silba dulzón, sin estruendo
y se hace eterna la espera

Todo el día pasará en vacío
aunque el mirlo no lo sepa
por que busque en la estepa
no encontrará eco su amorío

Silba el mirlo, y el sol se ha ido
silba con dolor y llanto
en solitario
ese será siempre su canto
por ese amor que ha perdido

sábado, 22 de mayo de 2010

Vegetación

Los sueños son la más tenue, pero firme luz, que alumbra nuestro paso en el oscuro camino de la realidad

Hoy, en una de esas conversaciones filosóficas con una amiga, donde en lugar de encontrar respuestas se crean más preguntas. Comentando el tema de la belleza, se hacía una extraña comparación de dos entornos que constan de los mismos elementos. Por un lado, el bosque. ¿Quién podría decir que el bosque no es hermoso??? No hablamos de ese bosque rectilíneo y ordenado, fruto de la reforestación, si no de ese otro bosque primario, donde la vegetación es variada y autóctona y cubre prácticamente cualquier lugar disponible; ese bosque donde el sol queda alto y la humedad es constante; ese bosque donde el caos de una silenciosa lucha por sobrevivir, ha creado la belleza virginal que demuestra que no hubo nunca intervención antrópica; ese bosque que existe sólo, tal vez por pura casualidad


Por otro lado, casi en un término opuesto, está todo aquello que el hombre crea… Tal vez los jardines sean lo más significativo para este ejemplo… Los jardineros preparan el suelo, seleccionan cuidadosamente las plantas y se esmeran en que su crecimiento y desarrollo sea el mejor posible, y al poco tiempo, el jardín estalla impregnando todo de color, frescor y aroma…

Ambos, son hermosos de por si, y ambos necesitan de tierra, sol, agua y tiempo… ambos nos gustan y embelesan, y en ambos el hombre, el ser humano tiene mucho que ver. En el bosque, por si interviniese acabaría con esa belleza natural, y en el jardín, por que si dejase de intervenir, también acabaría esa belleza artificial

Creo que más o menos podría estar claro, pero si esa misma intervención humana la aplicamos a las relaciones sociales o personales… tal vez cuando creamos una sociedad, y no somos capaces de cuidarla, esa sociedad se marchita, se pudre, se empobrece, se muere… si por el contrario la sociedad que funciona nos empeñamos en mejorarla, en quitar de aquí para poner allá, en cambiar unas cosas por otras… tal vez esa sociedad pierda su hermosura natural, y termine siendo mustia y triste…

Al hablar de sociedad, es posible que muchos pensemos en grandes civilizaciones, en países grandes o pequeños, en ciudades e incluso en pueblos… ¿por qué poner ahí un límite??? Sigamos descendiendo hasta nuestro entorno laboral, nuestros compañeros, nuestros amigos, nuestra familia, nuestros hijos, nuestra pareja…

“Solamente aquél que contribuye al futuro tiene derecho a juzgar el pasado” (Nietzsche)

sábado, 15 de mayo de 2010

Saber

Quien nada posee, nada teme perder.

Tengo ganas que la primavera se asiente… que las flores rellenen con su fragancia los huecos de los olores de la ciudad… que la luz del sol borre los grises de las nubes… que el viento se duerma en el día y que nos obligue a dejar las prendas de abrigo en casa… Tengo ganas de que acabe el invierno… pero aún así, sigo disfrutando de la lluvia que esta noche aún nos acompañó en suave tormenta…

Reconozco que ese aroma de “tierra mojada” que de vez en cuando emana de la tierra seca y cálida, es tan sugerente como embriagadora, y hace que mis sensaciones me ajumen entre recuerdos pasados y sueños futuros, para instalarse en este incierto presente, que es cómo cualquier otro, y confundo, por que es así, los dos tiempos ausentes de mi vida y todo aquello que ha sucedido a ha de suceder…

Pero sé lo que es sentir las caricias en mi piel, sé lo que es disfrutar un amanecer, sé lo que es pasear de la mano con un niño, sé lo que es pararse a contemplar un cuadro, sé lo que es correr por que se llega tarde, sé lo que es que se inunde la boca de besos, sé lo que es dormir de día y soñar de noche, sé lo que es mirar la muerte a los ojos, sé lo que es mojarse en la lluvia, sé lo que es compartir un café, sé lo que es mirar las estrellas, sé lo que es verse reflejado en unos ojos, sé lo que es disfrutar de un bocadillo, sé lo que es dar un abrazo, sé lo que es tener fe, sé lo que es perder la fe, sé lo que es sentir que te quieran, sé lo que es beber en botijo, sé lo que es transgredir las normas, se lo que es no llegar a fin de mes, sé lo que es amar, sé lo que llorar… tal vez sepa lo que es vivir… pero tal vez aún no lo sé.

Sí, sí… también yo conozco la cita de Descartes: “Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro”… es posible, pero hay cosas que no desearía perder jamás…

miércoles, 12 de mayo de 2010

Belleza

La vida es un arte en el que no cabe ensayo

Rompiendo albores, el cielo se desgranaba de grises de plomo y nácar… Luisa no dejaba de mirar por la ventana, mirando la lejanía entre los dos bloques de viviendas que le conferían un artificial horizonte, pero aquella escueta apertura le permitía observar donde el cielo y la tierra se daban la mano… Hoy no podía verse, ya que una cortina oscura lo cubría todo antes de llegar allá… la lluvia en la lejanía contrastaba con el juego de luces anaranjadas del alba que se atisbaban entre los minúsculos huecos de un cielo cuajado de nubes

Estuvo allí durante varios minutos, disfrutando tanto de la vista, cómo del silencio que todo aquello provocaba… el día de primavera sería fresco, tal y cómo había sucedido en los días precedentes.

Al poco se dirigió hacia un iluminado tocador, donde la luz del día, que entraba en abundancia por la ventana, confería sin duda alguna, la mejor visión para eliminar sombras… Ante sí tenía todo aquello que una mujer suele necesitar para resaltar su natural belleza… maquillaje para ocultar la palidez de un rostro que se pasaba demasiadas horas sin sol; sombra de ojos, tenue, para resaltar el brillo de su mirada; máscara para prologar las pestañas; un lápiz de labios con el que conseguía una sonrisa embelesadora; algo de crema para mantener la piel fresca y firme, con el mínimo de arrugas que marca la propia edad…

Como si de un ritual se tratase, con la parsimonia de saber que lo que iba a hacer era importante, comenzó a maquillarse con todo el esmero que era capaz y del que ya estaba acostumbrada… No sabría decir cuanto tiempo duró todo aquello, pero al final, hay que reconocer que estaba radiante, cómo si fuese otra persona… Se miró al espejo, satisfecha de su trabajo, y sonrió de forma autocomplaciente…

"espejito, espejito… ¿Quién es la más bella de esta ciudad???"

"Sin dudar un instante siquiera, de todas las mujeres que conozco, tú eres la más hermosa, la más bella"

Luisa volvió a sonreír satisfecha… mirando su agraciada cara en el espejo, henchida de satisfacción y orgullo… Llegó la hora… se levantó, miró a la calle… ya había anochecido. Se lavó cuidadosamente, se puso un pijama y se fue a dormir… "mañana será otro día" dijo para sí…

“No hemos de preocuparnos por vivir largos años, si no de vivirlos satisfactoriamente; por que vivir largo tiempo depende del destino, pero vivir satisfactoriamente depende de tu alma” (Séneca, “Cartas a Lucilio”)

jueves, 6 de mayo de 2010

Evolución












No sé si algo acaba que no sea la vida

Estando en el mundo de las sombras
sujeto por el gordiano nudo
no deseo que vuelva el pasado
espero ansioso que se abra el futuro

Compañía segura, de tristeza y a veces soledad
en honda oscuridad terrible, presente
miro… busco una mirada
que sea espejo de mi propio reflejo

Ya yace la noche, tranquila,serena
agoniza la llena luna, desgajándose en silencio
muere… se acurruca en su infierno
y se pierde también entre sombras
bendita noche

Maldita aquella hora, maldita
vana de esperanza, repleta de sueños
llena de ansiedad, a veces ahogada en lágrimas
ausente de luz… a oscuras… a tientas
bendito amanecer

Huyen las negras mariposas
se esconden de la noche, en la noche
se ocultan de miradas y nulos afectos
se van… no esperan… se van

Los pies descalzos prestos
el campo abierto, por estrado
la lluvia, marcando el ritmo
bailemos… descalzos bajo la lluvia

martes, 4 de mayo de 2010

Mantenimiento

Sólo soy lo que puedo transmitir

Es muy posible que conozcáis lo que para mí, es una magnífica novela: "Los pilares de la Tierra", de Ken Follett (si no la conocéis, os la recomiendo). En ella se cuenta la historia de una familia, de un pueblo, de una pequeña sociedad que crece y se transforma en torno a una villa donde se comienza a construir una catedral allá por el siglo XII, día más, día menos...

No sé cómo salió la conversación, hoy hablando de catedrales, de reformas, de castillos y de toda esa riqueza histórica y cultural que se ha albergado no sólo en las más que emblemáticas construcciones, si no también en sus cimientos, su empuje, su material, su alma en sí... y me doy cuenta de que son pacientes testigos de historias y de Historia que nos incitan a regresar a esa época donde otros valores, otras creencias, otras necesidades y otra forma de vivir, eran protagonistas indiscutibles.

Esas construcciones, han resistido a los envites del clima, al paso del tiempo y al paso de los hombres, y a medida que han ido envejeciendo, han ido creciendo en importancia, que no en tamaño, y se han convertido en auténticos iconos representativos de aquellos lugares donde se ubicaron y que dieron y dan prestigio y cultura y riqueza a ciudades, villas o regiones... Hoy en día, el nombre de Notre Dame se asimila, casi de forma automática, al arte gótico más representativo de Paris, y seguramente de Francia... No obstante, tampoco son inmunes al deterioro y necesitan de vez en cuando, una pequeña revisión, un repaso, un arreglo... conservar esas construcciones no supone si no un paso por parte de los hombres de mantener sus raíces, sus historias, su Historia, su cultura, sus tradiciones, su sociedad, su propia esencia y evitar que con el derrumbe se pierda para siempre un pedazo palpitante de su propia existencia aunque pensemos que no nos ha afectado... mantener las cosas "cómo siempre han estado" y conservar lo que se tiene para no perderlo...

Esta reflexión, hoy quiero hacerla extensiva a las personas, sobre todo a mis amigos… parece que siempre han estado ahí, parece que no sufren, que no tienen cambios, que no necesitan nada… Hoy no sabría concebir mi vida sin ellos, sin su apoyo, sin el tiempo que me dedican, sin los abrazos que me otorgan, sin su consuelo y su sentido del humor… y hoy me doy cuenta de que es necesario hacer una pequeña parada, montar un virtual andamio y hacer un lavado de cara a la amistad, para que todo sea como siempre pero para conservar mejor lo que son… por ello, cuando digo “te quiero”, lo digo de corazón

A mis amigos...por que os quiero

lunes, 3 de mayo de 2010

Instinto

Si buscando la luz para ver, miras el sol, te quedarás ciego

Los amaneceres tienen una magia inherente a la sensibilidad humana (o la resaca en ocasiones) que consiguen que cada día sea distinto… La mayoría de las personas tenemos un impulso, incluso brusco algunas veces, que nos hace levantarnos por las mañanas y afrontar todos los retos que están escondidos en el nuevo día, en la confianza de que sea un día maravilloso… La mayoría de nosotros, para asegurarnos ese impulso, usamos un seguro que nos recuerde que el día comienza… el “despertador… pero siempre se empeña en levantarnos antes de que estemos preparados…

martes, 27 de abril de 2010

Manzana

Una modesta Luna puede eclipsar un gigantesco Sol

Seguramente todos hemos visto la fotografía que he colocado, o alguna similar… un proyectil (bala) atraviesa sin ningún problema una manzana…

Quiero hacer un símil sobre las personas… entre la manzana y el proyectil, se ha producido un contacto… el proyectil entra en la manzana, destroza su corazón y luego sigue su camino… Creo que algunas veces con las personas ocurre lo mismo… dos personas se encuentran, se mezclan, se confunden durante unos instantes (eternos instantes) y luego una se aleja completamente entera y la otra queda completamente destrozada… No creo que haya que dar más explicaciones

Claro que supongo que eso es mucho mejor que tener un gusanito por dentro que te vaya comiendo las entrañas sin que nadie se percate… las semillas de una manzana pueden generar un manzano… los excrementos de un gusano, no.

En fin… se busca novia



Tic, tac...

Lamento los errores cometidos pero más aún los que no tuve ocasión de cometer

Algunas veces, muy posiblemente sin que nos percatemos de ello, la muerte nos visita, se para frente a nosotros y nos mira directamente a los ojos… o tal vez no es así y cómo si quisiera pasar inadvertida, nos mira sólo de soslayo, sonriendo con cierta malicia y a la vez clemencia, sabedora de su triunfo... Es ahí cuando se detiene un momento y se gira con total indiferencia dirigiéndose hacia otro lugar, dejando tras de si un marcado silencio que arrastra su eterna sentencia del "volveré" sin saber cuando.... tic, tac… tic, tac… tic, tac…





viernes, 23 de abril de 2010

Ayuda

Me muero por vivir

Hay momentos en que mis problemas me vencen al no encontrar solución, pero hay momentos en que los problemas ajenos me vencen al no encontrar solución.




miércoles, 21 de abril de 2010

Retorno

Construid sueños para fabricar recuerdos.

El ascenso ha sido duro y difícil, pero por fin hemos llegado a la cima… Admiremos las vistas… respiremos el aire puro… disfrutemos del viento frío… Y ahora qué??? Pues p’abajo otra vez… hay que joderse… si ya estábamos allí!!!



Foto: Elmundo.es

lunes, 19 de abril de 2010

Miradas

Los errores se pueden enmendar, sus consecuencias, generalmente no

Es curioso cómo, hablando esta mañana de un hecho concreto, me ha venido a la memoria una imagen que me impactó tanto hace años que soy incapaz de olvidarla. Es posible que algunos hayan visto una serie documental ya antigua, que se llamaba “El mundo en guerra” (World War) y que reflejaba, o al menos lo pretendía, con grabaciones de la época, lo que había sido la segunda guerra mundial.

En una de esas grabaciones, el cámara se fijó en lo que hoy podríamos entender por un campo de refugiados, pero que no era si no un lugar en mitad de una calle desolada y destruida, donde se suministraba algo de alimento a quienes aún permanecian vivos allí. La gente, resignada a su suerte, hacia una larga fila a fin de poder obtener algo de comida que aliviase su miseria.

En medio del gentío, una pareja de niños que deambulaban solos y que a mi juicio tendrían unos 8 y 4 años (justo la edad de los míos en aquél tiempo) se removían con una mirada perdida, entre el miedo y la desesperanza, entre la indiferencia y el horror… una mirada de vida que conocía muy bien la muerte. El mayor dirigía los pasos del pequeño que, obediente, no ofrecía ningún tipo de objeción a todo cuanto se estaba desarrollando, y el cámara, dándose cuenta de esta pareja (seguramente hermanos), los siguió durante unos instantes mientras recogían en sus escudillas lo que allí se ofrecía.

Al girarse para alejarse, el mayor de los niños (insisto que no sería mucho mayor de 8 años) miró directamente a la cámara y sus ojos cargados de temor parecían hacer una pregunta que seguramente nadie habrá podido responderles ¿por qué???

Aquellos ojos y aquella pregunta se quedaron grabados en mi memoria, cómo si de una acusación particular se tratase… No sé por qué...

Hoy, algunas veces, miro a los ojos a mis hijos, más mayores, y veo un brillo de esperanza, de vida, de felicidad… Sé que aún hay muchas personas que siguen mirando con la indiferencia de la desesperanza, y siguen preguntando el por qué, pero permitidme que hoy disfrute de la mirada de aquellos que pueden sonreír, aún sin saber por qué…


viernes, 16 de abril de 2010

Ciclos

Por muchas velas que enciendas, nunca tendrás la luz del Sol

Siguen siendo días de otoño en medio de la primavera que, remolona, aún se resiste a salir de su estado de letargo... perezosa y tardía, tal vez aguarde el mejor momento para florecer cómo si fuese una de esas múltiples flores con las que pintará la vida y que le confieren ese carácter mágico y abandonar su estado de crisálida para erigirse en hermosura al son de un viento más cálido que el del norte...

Son ciclos... cada año la primavera nos visita, nos viste de color, nos descubre el azul del cielo y se marcha hasta el siguiente... sí, son ciclos donde la vida y, tal vez la muerte, se renuevan y fortalecen en esa cadencia que apenas percibimos y que sin embargo está ahí, latente...

Fue un verano sorprendente; un otoño dulce y un invierno largo, oscuro y frío... ahora ha de llegar la primavera nuevamente que sin duda ha de venir repleta de luz y color... Confío que traigan lo necesario para que todos aquellos a quienes quiero (y por qué no, a aquellos que de aquí se llevan una sonrisa) sigan regalándome sus sonrisas y donde espero que la calma comience a ser partícipe en todos los corazones... al menos, hasta que termine este ciclo... de momento, la luz ya está ahí...

jueves, 15 de abril de 2010

Risco

La vida es un riesgo que no tiene red

La cara más escarpada del risco
espera paciente y ajena
la ascensión no debe detenerse
la cara más escarpada del risco
no tiene tiempo ni ansia

Aristas que cortan
cuchillos de roca
dientes de piedra
devoran los cuerpos
que necesitan subir
la cara más escarpada del risco

Heridas en las manos sangrantes
en las heridas de los costados
las piernas con sangre de heridas
no hay otra forma de hacerlo
es la cara más escarpada del risco

A medida que asciendo
la caída será más fuerte
no hay camino de vuelta
y no duelen las heridas
a pesar de que no cesan
es la cara más escarpada del risco

Mirando la cima, lejana aún
sólo hay un camino
no hay retorno, bajada
la caída es la muerte
la meta… ¿cuál es la meta
en la cara más escarpada del risco???

No duelen las heridas
no se nota el frío
sólo el corazón que llora
ahoga el difícil ascenso
por la cara más escarpada del risco

miércoles, 14 de abril de 2010

volar

Ignoro si tengo un futuro estando en este presente, pues lo único cierto es que tan sólo me pertenece el pasado.

A pesar de no tener alas, sigo volando en mis sueños y cuando me es posible, en mis realidades. Hoy, sin motivo ni razón, necesito volar… simplemente… No hay realidad, permitidme pues que me refugie en mis sueños





viernes, 9 de abril de 2010

Vergüenza

El silencio también puede ser un cómplice

Vergüenza.
(Del lat. verecundĭa).
1. f. Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena.



Estos días, estoy sintiendo vergüenza… vergüenza ajena cómo reza la primera acepción del diccionario de RAE. Los políticos de mi país, ajenos a sus deberes políticos, sociales, morales o éticos, continúan mirando sus propios egoísmos, más allá de límites imaginables, para intentar enriquecerse a un precio que este país, sumido ya en una tremenda crisis y con un porcentaje de paro cercano al 20% de la población activa, soporta estoicamente como si de un esclavo al que se le exige al límite se tratase.

Vergüenza de que, sin querer parafrasear a Luis XIV de Francia, conviene recordar a la clase política que “El estado soy yo”, somos todos nosotros y que lo que hemos decidido en unas urnas, resulta que no han sido más que mentiras a las que nos sometemos una y otra vez sin poder ni saber evitarlo… Las herramientas del poder, las connivencias entre distintos estamentos, los oportunismos de todo tipo, el abuso de autoridad y poder, el vivir, en definitiva como carroñeros, esperando a que el pueblo al que sirven muera entre estertores silenciosos para devorar y aprovechar sus despojos…

¿Cuántos años llevamos con casos de corrupción??? ¿Qué partido político ha quedado exento de ellos???

Los emperadores romanos solían dejar que las legiones formadas por tropas bárbaras compartiesen parte del expolio de las conquistas, a fin de que dichas tropas siguiesen disfrutando de beneficios y no se alzasen contra el César… No ha cambiado mucho el mundo en 20 siglos, a pesar de que las tropas extranjeras se han sustituido por organismos públicos o privados, y quien más quien menos, procura recibir una ayuda, una subvención, o unas migajas de un jugoso pastel del que todos desean participar y que sólo el pueblo llano y simple es capaz de construir, por que no hay que olvidar que todo el dinero que se “regala” de forma tan alegre en miles de subvenciones, ayudas o sobornos, procede de los impuestos que todos pagamos…

Hoy, siento vergüenza ajena por haber sido cómplice involuntario con mi voto de haber creado tanta podredumbre en un país que camina más a la miseria de la mayoría para gloria y esplendor de una minoría que cada vez se aleja más de una realidad que ahoga a tantos millones de ciudadanos.

Nunca he intentado que este blog sea un estrado donde se expongan críticas, ya que estas son muy fáciles de realizar pero muy complicadas a la hora de buscar alternativas válidas, pero, sinceramente, hoy yo también me siento expoliado, engañado, vilipendiado, humillado y naturalmente, atracado por aquellos que prometieron ayudarme, protegerme y cuidarme…

martes, 6 de abril de 2010

Escritorio

Hay cosas que no valen nada… otras no tienen precio.

Todavía rezuma el aroma de la madera de nogal con la que fue construido el escritorio. El tiempo lo ha envejecido, pero no lo han deteriorado. La trabajada marquetería que decora los laterales y la balda superior, entre ornamentos florales y arabescos, nos muestra figuras que aún a pocos centímetros se pueden considerar perfectas y sólo al ojo de la lupa se aciertan a vislumbrar los minúsculos defectos de un artesano que puso dedicación y corazón en la creación de su obra.

Tres pequeños cajones que otrora ocultaron cartas, contratos, confidencias y más de un secreto, y que al abrirlos aún respiran el aroma de lavanda que envolvía delicadamente todos los papeles que allí se depositaban intentando disimular el olor a tinta fresca... dos tinteros que se reponían con frecuencia y un elaborado juego de plumillas, reposaban siempre del lado derecho, mientras que el espacio izquierdo estaba inundado de la luz de una lámpara de cristal y estaño... papel en blanco siempre dispuesto y por encima, sobre la repisa, varios diccionarios y algún que otro libro de aquellos que requieren tiempo y entrega en su sosegada lectura... En el centro, el cartapacio de badana verde oscuro, protegía del papel y amortiguaba la pluma, y sus remates de pan de oro finamente trabajados, le otorgaban ese aire señorial que tal mueble reclamaba desde la penumbra de su rincón...

En él, decía mi abuelo, que no se escribía, si no que se reflejaban los pensamientos, los sentimientos... y es que las palabras que son huecas no resuenan en el eco del tiempo y sólo caen en olvidos y desidias, mientras que aquellas otras que son ciertas, pasionales o dignas de honra y grandeza, han de ser conservadas en el papel que les soporta para que sean conocidas por siempre

Las palabras, ya sean escritas o dichas, no tienen significado por si, si no que tan sólo adquieren valor cuando son escritas o dichas con el sentimiento que las forma y da cuerpo… la palabra puede herir o hacernos sonreír… la palabra puede doler o llenarnos de amor… la palabra puede dar o quitar la libertad e incluso la vida… Gracias doy a todos aquellos quienes hablan con el corazón, a quienes entonan con el alma y a quienes aderezan su cariño con una sonrisa… y es que un “te quiero” sin sentimiento, es cómo la lluvia sobre el mar… bella pero poco práctica



martes, 30 de marzo de 2010

Espera

Cuando hablas con el corazón, escuchas con el alma

Espera... el tiempo pasa pero ella espera... sentada, callada, paciente... Mira cómo pasa la vida, ausente de ella... espera e intenta recordar por qué está esperando, por quien está esperando... aguarda expectante una carta, una llamada, un mensaje que nunca llega... espera esas palabras mágicas que la arranquen de su letargo, que termine con su espera insufrible y eterna... pasó por delante el amor y la desdicha, pero ella no hizo caso, pues esperaba... siempre atenta a cualquier señal...

Siente nacer los días y consiente en ver florecer las noches en el atisbo de la visión que la luz de la ventana le otorga... a veces llueve, otras hace sol... paciente espera que todo sea igual que antes, que todo sea distinto de ahora... Mira las calles vacías y sólo el tiempo corretea por ellas empujado por la vida que se escurre entre sus dedos...

El humo de un cigarro enturbia el horizonte… ora valle, ara cordillera… ora cielo, ora tierra… no hay caso… ella espera… entre luces y sombras, dejando escurrir las horas entre los cristales…

De nada sirve que deje las puertas abiertas si nadie desea entrar... tan sólo la muerte, pero eso será a su debido tiempo...

viernes, 26 de marzo de 2010

Noche

…Y de nuevo la necesidad de escribir cartas a nadie... o tal vez a todo... siempre que hay algo que decir, me gusta decírselo a alguien...

la tarde ha seguido siendo triste, otoñal tal vez... no es de primavera aunque esté recién estrenada... dos velas con aroma de vainilla lucen tímidamente en un rincón y la música de Miten y Deva intenta poner una cierta calma a la estancia... me gustaría sentir el viento pero en el fondo, deseo que la tormenta estalle igual que lo hizo ayer, con fuerza, con furia, con toda la energía de la que yo no soy capaz... el baile de las nubes al son del viento me distrae y el olor de la lluvia se filtra por todos los lados... sigue lloviendo de forma leve y suave… Las nubes se entremezclan en el degradé de perla y plomo bajo un cielo oscuro, casi negro…

Tomo el té caliente impregnado de limón y algo de azúcar... su sabor amargo y fuerte me recorre el paladar y me hace sonreír... sigo mirando por la ventana mientras deseo escuchar de nuevo el crepitar del agua que se debería hacer más y más intenso... la luz de la calle ya ha desaparecido, la noche se ha asentado… me gustaría que hubiese una intensa cortina de agua que separe los faroles que intentarían sin mucho éxito volver a colocar el día donde la oscuridad es reina absoluta... Nadie por las calles desiertas... algún vehículo que sin prisa asoma por las calles… llueve despacio, es casi imperceptible… me lleno del tenue aroma de la noche y sonrío…

Quisiera describir esa sensación de paz que ahora me llena... quisiera compartir, con ella esa calma que me inunda... quisiera volver al pasado para soñar el futuro, pero quiero disfrutar también del presente, por que aunque apenas esté lloviendo, la tormenta ha comenzado a rezumar magia nuevamente... Caen inexistentes e invisibles muros infranqueables y ahora el horizonte está a la vista... es posible que nunca lo alcance, pero podré intentar llegar a él... pero no ahora... ahora quiero seguir disfrutando de la mágica noche, aliada y amiga… noche de vela y recuerdos... y es que algunas veces, la belleza es tan evidente que cuesta verla... otro sorbo de té, paro la música... el silencio se ahoga en un inexistente eco de un trueno que nunca fue, en la lluvia casi inexistente…


jueves, 18 de marzo de 2010

Absurdo

Basta de violencia inútil

Nuevamente la absurda locura de unos cuantos autodenominados luchadores de lo que la mayoría pensamos que son inciertas libertades, han sesgado una vida humana, en esta ocasión en Francia… Ignoro si realmente estos radicales de ideas extremas, son conscientes de lo que hacen, pero lo que es peor, si en realidad creen en lo que hacen, el querer convencer a todos por la fuerza de las armas, de sus inútiles razones…

No creo que la libertad se construya a base de asesinatos… No creo que un asesinato lleve a nadie a la libertad.