En la base de la más alta montaña, siempre encontraremos un pequeño grano de arena.
La noche caía lentamente y el cielo nacarado se dejaba conquistar por la oscuridad. Ella llegó a casa cansada y con un fuerte dolor de cabeza. El día había sido duro y largo y el trabajo le había dejado un cansancio intenso, como pasaba casi a diario durante las últimas semanas. En su mente, sólo quedaban los restos de los últimos problemas que, a su pesar, aún se tenía que llevar a casa por que las horas del día se hacían cortas, y en sus sueños, llegar pronto, quitarse los zapatos, darse un tibio baño y dormir el máximo de horas que fuese posible.
Él la esperaba dentro… ya había acostado al niño y había preparado la cena, e incluso había adornado la mesa con flores y velas para que aquella velada fuese especial. Sabía del esfuerzo de ella en el trabajo y a pesar de que muchas veces era incapaz de entenderla, sabía que ella era sí… decidida, tenaz, impetuosa, responsable, dulce… y hermosa, muy hermosa…
Bajó la intensidad de la luz y puso algo de suave música de orquesta que anulase el lejano zumbido de la ciudad.
Ella, sorprendida por la presentación, le preguntó qué es lo que ocurría, si estaban celebrando algo especial y el, dándole un suave beso en los labios, le susurró al oído: “sí… que te quiero mucho”. Ambos se fundieron en un abrazo…
El héroe no lo es por que vence a los dragones, si no a su propio miedo.
Fue hace ya tiempo, en la época en que las sirenas aún visitaban las playas y los dragones no habían sucumbido a los caballeros.
El albatros se sentía seguro en las rocas del acantilado donde difícilmente llegarían sus depredadores. Desde allí le gustaba contemplar los atardeceres donde, ya con el apetito saciado y presto a descansar, se sentía feliz.
Una noche de luna llena, advirtió en una playa cercana algo que le llamó la atención y no pudiendo resistir la tentación, voló en la oscuridad hasta la playa, y allí descubrió, para su sorpresa, a una sirena llorando.
Intrigado, sorprendido y enternecido por sus lágrimas, le preguntó por qué lloraba, y ella le contestó que por que su condición de sirena, no se sentía libre, pues por mucho que lo intentase, no podía ver la todas las maravillas que había en la tierra… El albatros, incapaz de verla llorar, comenzó a describirle cada uno de los parajes que había ido sobrevolando todos los días, y mientras, la sirena le contaba cómo eran los rincones más bellos del fondo del mar y esas otras playas que ella conocía y que estaban llenas de tesoros que esos extraños humanos eran incapaces de valorar.
Cada noche, durante años, el albatros y la sirena se encontraban en la playa y se contaban lo que habían visto… y luego contaban las estrellas, o los granos de arena de la playa o las gotas de agua que hay en el mar… día tras día, hasta el amanecer que la sirena volvía a las profundidades y ambos se complementaban de tal forma que parecía que, pese a lo que hoy podemos pensar que es inimaginable, era como si ambos fuesen sólo uno que lo tenía todo de los dos.
Un día, el albatros acudió a la playa pero esta estaba desierta. Esperó y esperó hasta el amanecer, pero la sirena no acudió. Noche tras noche, el albatros volvía a la playa sin saber por que la sirena no llegaba… le preguntó a las estrellas, a los granos de arena de la playa, a las gotas de agua del mar, a los pececillos que dejaron de temerle, a las orgullosas gaviotas… hasta que una noche, la espuma de las olas le comentaron que la habían visto en otra playa, pero en la oscuridad, no sabían en cual.
Desde entonces, el albatros surca las orillas de los mares desde lo alto, mirando cada uno de los rincones de las playas esperando, sin conseguirlo, encontrar a la sirena… a su sirena.
El lobo sólo hace lo que debe, es el hombre quien dice que no es bueno lo que hace.
Todos sabemos más o menos lo que representa un metro, un kilo, o una hora… el hombre se empeña en querer medir todo para poder hacerse una idea de su importancia en el universo… hablamos de grandes o pequeñas distancias, de grandes o pequeños volúmenes y de grandes o minúsculos espacios de tiempo… pero cómo medimos al hombre???
Naturalmente no me estoy refiriendo a su tamaño que camba en función de cada persona… altos, bajos, gruesos, delgados… cada persona… un mundo… sí… Cómo se medirán los sentimientos de cada persona??? cuánto odio puede tener una persona??? cuánto amor puede dar una persona??? cuanta amistad contiene una persona??? No sabría decirlo… para eso no encuentro referencias y no creo que nadie pueda hacer una aproximación… tan sólo puedo hacerme una idea de lo que yo siento, y aún así, es posible que difiera mucho (y no digo en más o en menos) de lo que puedan sentir los demás.
Al igual que me pregunto si el mismo tono que yo veo el azul del cielo con mis ojos, lo pueden percibir los demás exactamente igual… o si la música que yo escucho a los demás les suena exactamente igual… No, no lo creo… seguro que hay minúsculos matices de color o timbre que les hace distintos…
De igual forma, el odio, la envida, la amistad, el amor… todo tiene un valor distinto en cada persona… y el dolor, ese maldito dolor que nos ocasiona la pérdida de alguien a quien queremos, tampoco se puede medir… Hay quienes ante una infidelidad, rompen sistemáticamente una pareja, y hay quien la perdona… e incluso hay quien mira hacia otro lado y calla… pero está claro que todos, en mayor o menor medida, sufren… ¿Cuánto sufre cada uno??? mucho, estoy completamente seguro que mucho… tal vez todo cuanto puedan, pero es posible que no por igual…
Hoy, en esta noche de canícula e insomnio, sólo la soledad me acompaña y busco en los rincones, una vez más, los recuerdos de un pasado caduco y obsoleto… aquel pasado donde conocía a las personas… sí, conocerlas desde dentro hacía afuera… conocer sus inquietudes, sus secretos, sus tristezas, sus alegrías… No he sabido medirlas y hoy, no sé cuan de grandes o pequeños son sus sentimientos… sólo tengo la referencia de los míos… pocos ya sin duda… muertos muchos en crueles y absurdas batallas por intentar recuperar un terreno que fue cedido, que fue arrebatado, que fue abandonado, que fue conquistado y ahora ondean extraños pabellones... pérdidas que no muchas veces no sé si fueron tales, por que sólo se pierde lo que se tuvo, y a las personas... no, a las personas, no se las tiene... sólo están ahí o no lo están, sólo eso...
Corazones con coraza y almas opacas… no son compañeros de viaje que deseo… tal vez por ello hoy camino solo… no, solo no… la soledad me acompaña y me dicta al oído estas palabras mientras secretas lágrimas recorren mi alma por el dolor de la pérdida…
Me quedaran, como siempre, mis imborrables recuerdos, sonidos de risas, brillos de ojos, abrazos intensos… sólo recuerdos de tiempos distintos, mejores, sin duda… hasta que el dolor desaparezca y el alma se serene… hasta que las lágrimas cesen y nuevamente encuentre un motivo para sonreír…
Sí, el lobo, al fin y al cabo hace lo que debe hacer… es el hombre quien se empeña una y otra vez en decir lo que está bien y lo que está mal… tal vez sea el hombre quien esté equivocado.
La victoria suele ser efímera, la derrota, permanente.
Tras tiempo de ausencias, el encuentro de nuevo… como siempre, las miradas produjeron sonrisas de felicidad y los abrazos paliaron en lo posible, la ausencia de otros gestos afectivos que el tiempo les había privado de mantener
Tras un breve camino en la ciudad intercambiando la información de lo que en este último tiempo les había ocurrido, llegaron pronto al lugar donde podrían, ya en la intimidad, amarse como deseaban…
Los labios besaban, acariciaban, rozaban otros labios, evitando palabras que no eran necesarias… se habían dicho infinidad de veces que se querían, y ahora no era necesario, ya que ambos lo estaban demostrando… la lengua se alimentaba de otro aliento y buscaba en la boca del otro, el amor que se desprendía desde el alma y que en aquel momento, era el mejor y más necesario de los alimentos… las caricias descubrían una y otra vez, todos los recovecos de una piel que por otro lado, se dejaba hacer con más que complacencia, como si la piel estuviese desapareciendo para que en lugar de esta se pudiese llegar directamente hasta el corazón…
El tiempo se detuvo ante el empuje del amor, de la pasión, de una felicidad necesaria, vital… el tiempo se detuvo cuando la vida pudo dejar de lado todas las adversidades que habían sufrido y ahora, ellos, hombre y mujer, protagonistas único del universo, se amaban sin control, deseando que aquel momento no tuviese final ninguno…
Se amaron con un frenesí de necesidad, durante todo el tiempo que estuvieron juntos… el mundo desapareció ante sus ojos y sólo podían verse el uno al otro… los cuerpos se hicieron casi transparentes y las almas retomaron el juego amoroso sin pudor ninguno, convirtiéndose en casi una sola cosa…
El fin de semana acabó… debían volver a sus cotidianas y aburridas rutinas… retomar sus vidas en un mundo que no les correspondía y que les había situado en el lugar equivocado… Silencios, besos, sonrisas, lágrimas… El momento de la despedida era así… cruel… como asesinar a un ser inocente que sólo deseaba ser feliz…
“Hasta siempre mi amor” se dijeron… ambos sabían que en realidad era como decir un “hasta nunca”
Quien hace suyas las ideas ajenas, podría quedarse sin las propias.
Las casualidades, como siempre, me han traído el recuerdo de una arenga que escuché hace algunos años en un trabajo: “Un mensaje a García”.
A aquellos que se dediquen a leer el texto del enlace anterior, no le será difícil identificarse con mucha parte del mismo, y lo más probable es que aplaudan su rotunda lógica, por que creo sinceramente, que la tiene.
Estoy convencido de que el texto se escribió con el ánimo de ser una historia ejemplar de lo que debe hacerse en algunas situaciones, pero por otro lado, ignoro si ese texto ha de ser generalizado para trasladarse a todo ámbito.
Cuando conocí el texto, se exponía como ejemplo en el mundo laboral. El viejo axioma de “El jefe siempre tiene razón”. No, no voy a cuestionar que las decisiones de la dirección deben comprenderse para tener que cumplirlas, de echo, muchas de ellas son desconocidas para muchos y por lo tanto, han de ser asumidas como tales.
Pero el gran problema, es cuando esas teorías intentan conducir nuestra vida y básicamente en la política, que es donde se diseñan los puntos vitales de la sociedad en que nos ha tocado vivir , y se quieren llevar a cabo, así como en ese otro mundo más interior y profundo que son nuestras creencias y que se nutren de religiones y que guian nuestros pasos en pos de algo que se supone mejor. Incluso ese otro mundo más cerrado y cercano de los amigos, la familia, la pareja…
Sí, cuantos de nosotros no ha recibido nuestro particular encargo de ese tipo y sin cuestionárnoslo, hemos intentado cumplirlo. No digo (quede claro) que no deba ser así, pero me pregunto qué pasaría si nos cuestionásemos más lo que escuchamos y fuésemos un poco más críticos con las ideas que pregonan nuestros políticos, muchas de ellas ya fuera de lugar, o esas otras en las que se apoyan las religiones, muchas de ellas obsoletas, o esas que nos dicta nuestro jefe, muchas de ellas por desconocimiento del avance de la sociedad en general, o esas que nos hacen nuestros amigos o familiares muchas de ellas estúpidas y que aceptamos para no causar dolor innecesario y que no rebatimos.
Hacía varios meses que no se veían, y a pesar de que habían tenido una continua comunicación, a ambos les apetecía fundirse en un abrazo. ¿Cuánto tiempo hacía que se conocían??? Ninguno lo sabía ni tampoco importa mucho. Siempre, era la mejor definición.
Ella estaba alterada y nerviosa. Se sentía radiante y feliz y no hacía más que hablar de lo feliz que era con él. Le gustaba recrearse en lo que hacían juntos en todo cuanto compartían y en como su vida había mejorado desde que se encontraron.
Él, sonriente, asentía con calma y miraba ese brillo en sus ojos que delataba que ella estaba profundamente enamorada. También él lo estaba de ella…
Hablaron durante horas, se rieron, se abrazaron, y el tiempo pasó en un suspiro. Llegó la hora de la despedida y ella le dio un tierno beso en la mejilla. Su amor la estaba esperando ya fuera.
No podemos escapar al futuro, pero si intentar construirlo.
Tras algo más de 15 minutos de intenso tráfico en la ciudad, llegó a las afueras y pronto enfiló hacia la autopista con la agilidad que el tráfico le permitía
No habían pasado más de 10 minutos cuando por fin enfiló la salida y llegó al peaje… insertó la tarjeta y la barrera se abrió sin problemas. En ese momento, respiró profundamente y comenzó su camino
En unos pocos minutos alcanzó poco más de 240 kilómetros por hora y sentía, por primera vez, la excitación y el vértigo de la velocidad en su cuerpo… la adrenalina le desbordaba y la emoción de sentirse, tal vez por primera vez en su vida, poderoso, le hacían pedir más a un coche que ya estaba dando todo lo que podía.
No había obstáculos y el coche respondía con la precisión que se le exigía. Los adelantamientos raudos y seguros, sólo provocaban gritos e insultos de los otros conductores, y más de una cara de susto, pero él sabía que es lo que estaba haciendo.
En alguna ocasión, el coche parecía querer detenerse en algún repecho, pero pronto se nivelaba el firme y la aguja del velocímetro, temblaba intentando llegar más allá del tope que el motor le marcaba
Tan sólo 12 minutos más tarde y encontró el cartel: “Viaducto de las Torrillas". Longitud: 1.746 metros”. Conocía perfectamente la autopista, puesto que solía recorrerla dos o tres veces al mes y conocía perfectamente la suave pero constante curva a la izquierda que el puente mantenía con un inadecuado peralte para altas velocidades.
Sujetó el volante con fuerza y todo su cuerpo se puso rígido como si formase parte del entramado metálico del vehículo. Sin reducir su velocidad, el coche enfiló por el inicio del puente y cuando la autopista comenzaba la curva, él gritó, aceleró todo lo que pudo y mantuvo el volante rígido.
El golpe rompió el pretil de protección y el vehículo salió volando para caer unos 70 metros más abajo.
Todo es importante, pero no todo tiene importancia
Por esas casualidades de la vida, hoy ha llegado a mis manos un periódico del año 1957. No he podido resistir la tentación de ojearlo y pese a que las noticias de aquel día no tienen nada que ver con las de hoy, así como la forma de relatarlas, pues las noticias se comentaban con un cierto entusiasmo, o al menos, eso me ha parecido entender por lo que poco que he leído, he disfrutado con esa extraña sensación de alejarme en el tiempo, más atrás incluso del momento de mi nacimiento...
Pero sí que me ha resultado curioso el tipo de letra empleado. Comparándolo con la tipografía informatizada de hoy en día, donde con pocos movimientos del "ratón" cambiamos formas, tamaños, colores, etc., las noticias de hace 52 años se hacían con los antiguos tipos (de plomo seguramente) en los que se tenían que encajar las palabras en las líneas y formaban ese entramado casi artesanal y donde no es difícil encontrar algunos fallos mecánicos si observamos las alturas y distancias de las letras.
Cuando era niño, y por que los ordenadores eran tan desconocidos para el gran público como los chanchullos de los políticos hoy en día, yo soñaba con tener una máquina de escribir Hispano Olivetti, de esas con amplia curvatura y donde había que hacer ejercicios con los dedos para coger la suficiente fuerza para aporrear las teclas, y aún así, se corría el riesgo de que la nitidez de la escritura no fuese todo lo buena que se necesitase, ya que los que colocaban los muelles del retorno, sabían muy bien hacer su trabajo.
Jamás pude tener una y cuando ya fui algo más mayorcito, tuve que conformarme con una Olympia compacta que aún está guardada en algún sitio… Reconozco que apenas la usé y todas aquellos proyectos de geniales estudios de larga verborrea, se quedaron ahí, justo en proyectos huecos y vacíos, colocados al lado de la Olympia por si alguna vez me decido a escribirlos, aunque hoy mis dedos carecen de la fuerza y la agilidad necesaria para poder usar la máquina de escribir convencional.
No sé por qué escribo esto… tal vez por que mi imaginación infantil aún sueña que estas palabras son escritas con aquél esfuerzo, buscando esos huecos en un texto que no admite correcciones, y es que esa forma de escribir era mucho más similar a la vida en sí… no había copiar ni pegar, no había salvar, y si se cometía un error, quedaba reflejado en las palabras, y sólo aquellos textos que eran buenos, podían salir a la luz y pasar, tal vez, a esos tipos de plomo con se iban formando las planchas de los tabloides para que todo el mundo pudiese conocer la opinión de quien había redactado la noticia…
Escribir… hablar en silencio para todo el que desee escuchar… voces que el viento no se puede llevar… escribir… ese placer oculto de, algunas veces, poder vomitar lo que llevamos dentro, vistiéndolo a nuestro antojo para que el amor no sea visto… para que la venganza parezca justicia… para que el dolor muera tras una sonrisa… Escribir… hablar con calma y sosiego, pensar en voz alta, tachar, emborronar, empezar y nunca terminar… no importa lo que se dice, no importa cómo se dice, pues es un todo que algunos afortunados saben moldear para poner pasión en sus escritos, en sus historias… escribir es poner una voz en el silencio para que tú, lector, puedas oírme aunque yo nada tenga que decirte.
El pasado siempre queda atrás, pero se queda a la distancia suficiente para no perderlo de vista
Tal vez el mejor momento del día, es aquel donde el amanecer inunda de anaranjados los paisajes que se cubren con sombras infinitas, asegurándonos posiblemente un plácido día...
Tal vez el mejor momento del día, es aquel donde sol, en el cenit, nos inunda de calor y nos regala una sensación de pereza que se consolida en una intensa conversación al compás de una comida...
Tal vez el mejor momento del día, es cuando la lluvia asoma tras las oscuras nubes y nos regala ese intenso aroma de ambientes más fríos y húmedos, limpiando calles y campos al ritmo de un repiqueteo anárquico...
Tal vez el mejor momento del día, es cuando baja la marea y descubre una inmensa playa donde todo es nuevo y podemos dejar el rastro efímero de las huellas de nuestros pasos en la húmeda arena...
Tal vez el mejor momento del día, es cuando el sol de aleja a descansar y las luces se retiran confundiendo los contornos y uniendo cielo y tierra en el horizonte...
Tal vez el mejor momento del día , es cuando nos encontramos la sonrisa inocente y sincera de un niño…
Tal vez el mejor momento del día, es cuando el cansancio se apodera de nuestro cuerpo y nos arrastra de forma irremediable a un reparador sueño...
Tal vez el mejor momento del día, es cuando damos por concluido el trabajo y observamos que el esfuerzo ha merecido la pena y que nuestra obra queda ahí, día tras día...
Tal vez el mejor momento del día, es aquel que dedicamos a nosotros mismos para crecer como personas y gozar del tiempo libre que dedicaremos a lo que más nos guste...
Pero el mejor momento del día, es justo aquel en que estoy contigo.
Fantasía y realidad se complementan en nuestros deseos.
Las primeras gotas en su rostro, lo despertaron sorprendido y mirando alrededor, se dio cuenta de que ya había amanecido. Hacía un día soleado, pero sin saber cómo, había comenzado a llover.
Sorprendido, se levantó mientras la lluvia arreciaba y apenas puesto en pie, ya estaba completamente empapado, y en el suelo comenzaban a aparecer los primeros regueros que buscaban la lógica salida siempre hacia abajo.
No había pasado un minuto y sintió que cada vez le costaba más avanzar. El flujo del agua era intenso y el nivel subía con una rapidez insospechada, impidiéndole moverse con la soltura necesaria
Seguía lloviendo con una desconocida intensidad. Pronto el nivel del agua casi le cubría por completo y presa del pánico buscaba el poder salir de allí, sin pararse a pensar qué estaba pasando… pero el agua seguía cayendo con fuerza y tuvo que hacer grandes esfuerzos para permanecer a flote…
Finalmente, el flujo del agua le arrastró una y otra vez al fondo, pese a su desesperada lucha por salir a flote.
La última vez que el agua lo arrastró al fondo, pudo ver las ventanas de su casa… no entendía que pasaba… fuera, en la calle, el sol seguía brillando en un seco día de verano.
Un hombre con un arma que se cree Dios, es el Diablo.
Nuevamente, la violencia se antepone a la sensatez humana y, nuevamente, arranca de cuajo, literalmente, la vida de personas que como la gran mayoría, no entenderemos por qué... estaban allí, simplemente... y esas otras vidas que se ha truncado para siempre, la de los que quedan aquí, familias y amigos. Una siembra de violencia gratuita e inútil.
Absurda lucha por una supuesta libertad impuesta a golpes de tiros bombas y sangre inocente... qué clase de justicia puede amparar el asesinato a sangre fría, sólo por que el asesinado es o piensa distinto??? qué clase de ser humano puede llegar a descansar sabiendo que ha sido ejecutor consciente de la selección del reo, de juzgarlo (seguramente sin conocerlo) y dar muerte a personas inocentes, por que seguramente, su único pecado haya sido buscar un trabajo e intentar ser útil a la sociedad...
Absurda locura que ciega y anula los sentidos para arrastrarnos a la barbarie más primitiva mientras se grita que eso es el futuro... no… yo al menos, no quiero un futuro de violencia... es más, no deseo un presente de violencia.
Si cuando desnudas tu alma nadie es capaz de mirarte… entonces estás solo.
Me gusta la noche cuando el sol desaparece y queda suspendida por encima del horizonte, una inmensa y sonriente Selene… Mira con sus inexistentes ojos y sonríe siempre son esa complicidad de saber guardar secretos… cuantos secretos se guardan en la noche!!!
El silencio, roto por el crujir vivo de la ciudad, es fiel compañero a la sombra de la luz que fuerte en la noche, es nula en el día… el olor del incienso se mezcla con el propio aroma de la ciudad que, abiertas las ventanas de par en par, lucha con saña para respirar en la asfixiante canícula que ahora comienza a retroceder…
Palabras… comienzo a colocar palabras sin orden, sin sentido, sin ganas… no merece la pena escribir a nadie, cuando nadie ha de recibirlo… cuando mirando a mi alrededor, sólo está la noche y la pícara y sonriente Selene que me sigue guardando los secretos… no hay nada… no hay nadie… tal vez eso sea la soledad.
Tenía tanto miedo a morir que se sentó en un rincón, viendo pasar la vida… y sin saberlo, se sentó sólo a esperar su muerte.
La vi partir y en aquél momento, le di la espalda… sabía que el adiós sería definitivo y que difícilmente volveríamos a encontrarnos… a pesar de todo lo que la amaba, tuve que decirle adiós…
Cómo casi todo lo que me pasó, fue más fruto de la casualidad que de los intentos de querer cambiar el mundo que de forma denodada, había intentado sin logro alguno. En una lucha desigual y totalmente desproporcionada, quedaron atrás los años jóvenes de lucha y esfuerzo y cuando pensé que el mundo me había vencido, ella apareció y todo cambió.
Es curioso como el tiempo puede hacer que las sensaciones se desborden o se desvanezcan… todo necesita su tiempo para que madure… pero sólo cuando la fruta está en su punto, es el tiempo de la cosecha…
Sólo en ese momento, el tiempo se detiene para siempre…
Si a la ecuación X+Y=Z le sustituimos los valores X e Y por dos números aleatorios escogidos al azar, el resultado de Z será otro número aleatorio que no tendrá ninguna importancia… o tal vez sí… es lo que tiene el azar.
Al cruzarse con él, advirtió ese movimiento donde sus manos mostraban de una forma elocuente una cadena de oro, así como una mirada vacía hacia ningún sitio concreto donde se podía leer para quien lo entendiese “Lo vendo, pero no preguntes de donde ha salido”
Continuó con su paso apresurado mientras su mente reflexionaba sobre aquello que había visto y poco a poco fue aminorando el paso hasta quedarse detenido. Miró hacia atrás y lo miró con mayor detenimiento… el movimiento de la cadena era continuo, y su curiosidad le llevó a volver sobre sus pasos. Al acercarse al improvisado vendedor, este inmediatamente se percató y se la ofreció por 500 Euros. “Oro de ley de 24 kilates” le dijo… Continuó mirando la cadena y supuso que en cualquier establecimiento le pedirían sobre el doble…
Le ofreció 100 Euros y el vendedor le dijo que no, por lo que hizo ademán de alejarse, pero fue en ese momento cuando empezó el regateo… la pieza era de calidad y el precio de salida era muy por debajo de su coste… seguro que pasase lo que pasase, tendría beneficio seguro…
Tras unos diez minutos de discusiones, llegaron a un acuerdo en 350 Euros y la cadena de oro, pasó de unas manos a otras, yéndose los dos hombres por caminos opuestos…
Se sentía satisfecho… había hecho un buen negocio ganando, sin duda, mucho dinero pues la cadena pesaba y se había cerciorado de que el oro fuese de calidad… sí, sin duda había hecho un buen negocio.
Se alejó contento y guardó la cadena en un bolsillo con cuidado. Tomó un taxi y dando una dirección comenzó a ojear el periódico… una noticia en la que no reparó, decía: “Descubierto el cadáver de un hombre joven en su casa. El robo parece ser el móvil del homicidio”
Pese a la magia del número Pi, este es imperfecto...
"Los decimales no calculados de pi, duermen en un misterioso reino abstracto, donde gozan de una débil realidad, hasta que no son calculados, no se convierten en algo plenamente real, e incluso entonces su realidad es mera cuestión de grado" William James
El amanecer regala un espectáculo de colores difícilmente comparable con nada. El horizonte, compuesto por una amalgama de montañas de aleatorios tamaños, conferían esa belleza desordenada y casi caótica de la irregularidad... Supongo que muy pocas personas habrían colocado así la naturaleza.
Cerca de donde estábamos, el acantilado también nos daba muestras de esas formas caprichosas que ha ido esculpiendo el mar en la roca durante siglos... a ningún ser humano se le habría ocurrido dar esas formas inimaginables que conferían a la pared de escasos metros de altura, un aire de respeto si no de miedo, con excepción de las aves que aprovechaban los escasos salientes para descansar de su casi constante vuelo.
También, cerca de allí estaban los frondosos bosques que, protegidos por ley, se extendían hasta las faldas de la cordillera que servía de horizonte y que el hombre, tras un amplio expolio, se había resignado no sólo a no talar, si no también a proteger. Las luces de la mañana les conferían una peculiar estructuras de sombras y colores mientras se balanceaban lentamente con la brisa salada de la mañana.
Ese paisaje contrastaba con el que había a mi espalda, donde edificios y grúas marcaban entonadas lineas rectas y marcado acento artificial que recortado aún en la penumbra, ejercían también su propia belleza... o más lejos, esos campos de métrica exacta donde vides, olivos o cereales, marcaban unos inexistente límites y fronteras que sólo los hombres se empeñan en respetar...
Sí, la naturaleza, tal vez no fuese perfecta, pero era infinitamente hermosa...
Cogió las muletas y ayudándose de ellas, su única pierna le acompañó hasta el coche... sí, hay muchas cosas que la naturaleza no ha hecho perfectas, pero no dejan de ser hermosas...
Antes de llegar, escuchó el soniquete peculiar de un flautín de un afilador...
Lo que se espera que hagamos, no siempre ha de ser lo deberíamos hacer.
No había otra opción. El despertador sonaba con insistencia hasta que Roberto lograba espabilarse sobre las 6:30 de la mañana... siempre le costaba levantarse, y hasta que no salía a la calle y sentía el aire de la ciudad recorrer sus pulmones, no lograba ser consciente de que el día ya había comenzado y pese a que no le gustase en exceso, el trabajo estaba esperándole.
Cogía el metro no demasiado lejos de su casa y siempre sobre la misma hora. Ya llevaba con esa rutina varios años y reconocía muchos de los rostros que viajaban junto a él, la mayoría con la mirada perdida escuchando música, o aquellos leían libros o diarios o simplemente los que aprovechaban para descansar cerrando los ojos y dejando que los últimos instantes de la mañana les proporcionase esas gotas exprimidas de un descanso que ya había finalizado.
Durante años, había intercambiado miradas que se desviaban evitando una situación de incierta incomodidad que produce mirar a un desconocido a los ojos sin, tal vez, saber muy bien el por qué.
Alicia solía despertase antes de que la radio comenzase a vomitar, prácticamente, las mismas noticias que ya había leído en la prensa digital el día anterior. El mundo no había cambiado tanto cuando ella descansaba, y siempre optimista, comenzaba su jornada con una refrescante ducha y fruta variada. Sus primeros pasos del día siempre estaban medidos con esa misma organización y a partir de ahí, todo era improvisar, aunque por mucho que se empeñase, no solía ser muy distinto un día de otro.
Alicia y Roberto solían coincidir el metro desde… no sabría decir cuánto, pero sí mucho tiempo y hacía ya tiempo que él la había ayudado un día a coger un tren que se iba. Desde entonces se habían saludado con un tímido “hola” cuando alguna vez coincidían a cruzarse en el barrio, pero jamás se hablaban mientras viajaban entre las entrañas de la tierra, empujados y empujando a viajeros y al tiempo.
Roberto, casi siempre que coincidían en el metro, la miraba intentando que ella no se percatase, e intuía que ella era una mujer fresca, alegre, despreocupada, algo alocada y por ello divertida, pues siempre vestía ropa informal y parecía llevar una terrible prisa que en realidad no le conducía a ninguna parte.
También Alicia se había fijado en Roberto y sin querer ser vista por él, lo había analizado, pensando que era ordenado, meticuloso, detallista y muy responsable… un caballero educado y seguro que interesante.
Ambos coincidían en sus análisis y ambos habían pensado en varias ocasiones entablar una conversación para intentar conocerse mejor, pero ninguno de los dos encontró ni el momento, ni el valor para hacerlo.
Durante cerca de un año, todo se repetía casi un regularidad matemática y raro era el día que ambos, junto a otros muchos pasajeros, no coincidían en el metro.
Un día Roberto fue trasladado y desde aquel momento, cambió su rutina ya que la dirección que debía tomar era distinta y también la hora de hacerlo.
No vio a Alicia más, salvo una vez más en su barrio donde se repitió el consabido y tímido “hola” al que ella respondió de igual forma. Aquel día, en ambos, sus pensamientos se vieron ocupados de forma constante por la otra persona y ambos llegaron a la conclusión por separado, de que les gustaba, así que tomaron la determinación de intentar dar un paso más en aquellas breves conversaciones de un simple y escueto saludo
No volvieron a coincidir nunca, pero siempre ambos pensaron que habría pasado si hubiesen dado un paso más allá de lo que se esperaba…
Lástima, por que sin ellos saberlo, ambos eran complementarios… sí, una lástima
Hoy, los noticiarios de todo el mundo y millones de entradas en internet, nos recordarán que hace 40 años, Neil Armstrong se convertía en el primer ser humano que anduvo por la superficie de nuestro satélite.
Desde entonces, se ha discutido si fue verdad o un montaje, si tiene sentido gastar fortunas en eso mientras el mundo está como está o si realmente, será necesario para la humanidad estos avances... No tengo las respuestas, pero sí estoy convencido de que ese acontecimiento, ha sido acojonante
El que las cosas sean como son, no significa que sean como tienen que ser, pero ¿debemos intentar cambiarlo???
Todos tenemos la idea de un pájaro enjaulado o un pez en una pecera… tal vez sean nuestros prisioneros, o tal vez hayamos convertido a esos seres en lo que realmente son, objetos de adorno. ¿Nos gustaría hacer lo mismo con las personas???
Magia: Arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de seres imaginables, resultados contrarios a las leyes naturales.
Para qué sirve la magia si no puedo tenerte pues fui yo y no el destino quién deseo quererte y cuando llegó el momento de tener que perderte sólo deseo de verás una vez más… volver a verte
Un río seco, ya no es un río… pero pueden volver las lluvias
Una de las cosas que más me gusta contemplar en la época de estío, son las fuentes. No sólo es una invitación provocativa para refrescarse (a pesar de que suele estar prohibido) si no que además, es un descanso para la vista por su espectacularidad, para el oído, por el crepitar del agua cuando cae, para el olfato, cuando ese aroma de humedad rompe el monótono olor de la ciudad, para el tacto, cuando nos llega esa ligerísima bruma que escapa y alcanza nuestra piel y por supuesto, para el gusto, cuando aquellas de las que podemos beber, refrescan nuestra garganta y nos dan ese necesario respiro para continuar camino
De todos es conocido que antaño las fuentes eran necesarias para la vida de las ciudades, villas y aldeas, y eran los únicos lugares donde se podía recoger el líquido elemento y donde abrevaban los animales. Hoy, afortunadamente, continúan estando ahí llenando algunos huecos de una variopinta belleza que con el calor, resulta mucho más intensa…
No creo que nadie pueda imaginar una ciudad sin fuentes, y no creo que nadie pueda disfrutar de una fuente cuando esta está seca… por muy sencilla que sea…
Sigo sorprendiéndome de esas cosas pequeñas y simples que resultan ser tan importantes cuando reparamos en ellas… que no siempre es así.
Prometí no decirte que te quiero, pero no dejar de quererte.
En la noche, el rugir de los motores de un avión me distrajo del silencio que parecía reinar. Sus intermitentes luces rompían de forma rítmica la oscuridad, colocando de forma breve y centelleante, unas pequeñas estrellas que no eran tales…
Al poco tiempo, la calma y el silencio volvían a instalarse en la noche… intenté centrarme en el silencio, pero no era tal… en la lejanía se oía el murmullo de un escaso tráfico que se entremezclaba con las voces de quienes se cruzan en el camino… algún perro que ladra y ventanas o puertas que sonaban al cerrarse… siempre se cierran puertas y ventanas…
La noche, siempre en oscura calma y mágica algunas veces, brilla con las luces que los hombres nos empeñamos en colocar para prolongar el día más allá de lo que es natural… los colores cambian y las sombras casi desaparecen, moviéndose al son de nuestros pasos tras los escaparates o bajo las farolas…
No hay estrellas y una menguante y escasa Selene se mantiene tímida sobre el horizonte, como pesarosa y cansina…
La calma parece reinar cuando el reloj dejó de ser el protagonista para llegar puntuales… y es entonces cuando llega cierta calma, y cuando podemos disponer de la riqueza del tiempo que nos pertenece, aunque sólo se busque un pequeño instante en esa huida del calor del día…
La noche de la ciudad, puede convertirse en algo mágico y lo artificial puede ser algo tan hermoso como el arte… la noche cubre a la ciudad de luces yse llena de silencios que se entremezclan con cientos de sonidos y sólo queda seguir escuchándolos cuando no tienes otra cosa que escuchar… pero… cuando estás solo… ¿a quién puedo decirle todo esto???
Podrás ver la Luna durante el día, pero jamás el Sol en la noche.
Quien lo ha conocido, sabe de la intensidad del sentimiento del Amor, pero durante estos días, he estado observando a las personas de mi entorno y he intentado averiguar si se habla más de amor o de odio…
Desgraciadamente, es difícil escuchar a alguien que diga que ama a su pareja, a su familia, a sus amigos… es como si nos diese vergüenza expresar algo de lo que en privado o en el anonimato, nos gusta presumir… no es difícil decir “te quiero” a las personas que queremos, y sin embargo, sé por propia experiencia que no se dice todo lo que se supone que deberíamos hacerlo…
Pero en el extremo opuesto, encontramos el odio y ahí, no sólo se odia de forma intensa si no también de forma colectiva. He escuchado frases como “odio a mis vecinos”, “odio a los hombres”, “odio a los extranjeros, “odio a los gays”… y así muchos más colectivos en los que desgraciadamente, estamos todos inmersos sin excepción… así que ya sabéis, tal vez no haya alguien que os quiera, pero seguro que en este mismo momento, formáis parte de la lista opaca de un montón de personas que os (nos) odian, aún sin tener motivos para ello… simplemente, por que somos distintos, por que pensamos distinto, por que… por que así es el ser humano
Tal vez el sentimiento más intenso sea el amor, pero me ha quedado claro que el más numeroso es el odio.
El alma se nutre de lo que sentimos… y de lo que hacemos sentir a los demás.
El estío nos trae ese calor que nos invita a buscar refugio en las casas, las sombras o el agua… la noche parece alejar la pereza que nos acompaña durante todo el día y presta ya la hora del descanso… paseos a la luz de la luna… sonrisas y risas… abrazos, besos… cariño en definitiva… no importa de quien ni de donde… La madrugada avanza y la luz de la ciudad apaga el brillo de las estrellas. Echo de menos la lluvia que refresque la noche…
EL amanecer llega antes de que me levante y la pereza del cansancio en las dulces horas de la mañana, es un aliciente para desear romper las normas… desearía quedarme en la cama, pero la obligación nos manda levantar… rutinas y más rutinas… círculo vicioso en el que nos hemos dejado atrapar y cada día nos cuesta más alejarnos…
El día comienza y con él todo se renueva… creemos saber lo que nos encontraremos, pero las noticias se van entremezclando… unas buenas… otras malas… la mayoría, indiferentes… el camino de la vida sigue sin ser recto y pequeños quiebros nos desvían de nuestro destino… pero… ¿sabemos cuál es nuestro destino???
No puedo dejar de recordar esos puntos de quiebro que tuvo mi destino antes de ahora… sólo el pasado es el que me dice lo que ha sido, pero tampoco lo que podría haber sido… es lo que es ahora, sin más… pese a esas fiestas populares en pueblos y alquerías donde bailes arrebatan timideces, a esos bosques de otoño inquieto donde los colores se convierten en lienzos vivos, a esas tardes en el puerto escuchando las conversaciones que entre sí mantienen los pequeños barcos de pesca mientras que una pareja deja que el tiempo pase, a esas noches de blanco satén…
Desde aquí quiero dar las gracias a todos aquellos que de una forma u otra consiguen que las dificultades sean menores y las alegrías inmensas… Gracias a todos los que me leen, los que me escriben, los que me llaman, los que me abrazan, los que me regalan sonrisas, los que tienden su mano y que de una u otra forma, cambian el rumbo de mi vida, por que aunque no sepa cuál es mi destino, hay días que son maravillosos de vivir… Gracias por que la vida, con aquellos a quienes quieres, es mucho mejor siempre.
Por muchas vistas a los sueños que nos ofrezcan nuestras ventanas, las puertas sólo nos conducen a la realidad.
Creo que una de las maravillas de ser humanos, es la de poder expresar sentimientos y una de las mejores formas de demostrar el cariño es el contacto físico.
Dicen quien saben de estas cosas, que un bebé recién nacido se siente protegido con el contacto de la madre y desde ese momento, muchas de las muestras de cariño se realizan en forma de contacto físico… incluso cuando somos mayores, al presentarnos a alguien por primera vez, solemos darle la mano o un roce suave en las mejillas… y cuando estamos con nuestros familiares o amigos, a nadie le sorprende esas euforias de besos y abrazos que nos llevan de forma instintiva a sentir en nuestra piel a esas personas… y para decir si esa persona es la que nos despierta ese extraño y gigantesco sentimiento que denominamos amor… todo un universo de besos, caricias, abrazos y similares, y aún así, parece que nunca es suficiente…
Hoy en día, para aquellos que solemos husmear dentro del mundo de internet, es difícil no encontrar a alguien que pueda despertar un sentimiento similar, y el tiempo, como todo y como en todos, puede terminar colocando a esa persona en un escalón de amistad o como tal vez alguno conozca, de amor.
Pero hay momentos en que la distancia marca más de lo que debería y cuando alguien a quien queremos necesita de ese afecto, no podemos estar ahí para darle un abrazo, para enjugar sus lágrimas o para, mirándole a los ojos, poner una cara rara que le arranque una sonrisa… Hoy, quiero dedicar unas pocas palabras a esas personas a las, estando pasándolo mal, no puedo abrazar por que están lejos… y quiero, al mismo tiempo, agradecer a esas mismas personas que, también pese a la distancia, ellas intentaron abrazarme cuando lo necesité…
No, no siempre se puede abrazar a quien deseamos, no siempre se puede mirar a los ojos a un amigo y dejar de sentirse solo, no siempre se puede llorar agarrado de la mano de alguien a quien quieres… pero a pesar de eso, la amistad no deja de ser eso y nos alegramos con sus alegrías y nos entristecemos con sus problemas…
Pese a la impotencia que muchas veces marca la distancia, la lejanía e incluso la imposibilidad de una simple llamada telefónica, un amigo es aquel que siempre está ahí, quien te importa y a quien le importas…
Desde aquí y por el puro placer de hacerlo, entre todas estas palabras, mando un enorme abrazo a todos aquellos a quienes hoy no puedo abrazar aunque deseo hacerlo… o tal vez, simplemente necesito hacerlo…
Siempre era en la misma esquina donde desde hacía ya varios meses, Michelle hacía surgir música de su violín. Ni este era un Stradivarius, ni Michelle era gran músico, pero ambos, en esa mediocridad que nos otorga usualmente la vida, se complementaban muy bien. Todos sabemos que en la vida hay gente que tiene suerte y otra que no... Michelle es, sin duda alguna, de este último grupo y pese a esa vida bohemia que algunas veces deseamos, las necesidades de tener que subsistir en una gran ciudad, siempre le conferían un problema de dinero que intentaba paliar con su repetitiva musiquilla...
Solía tocar sin mucho talento pero con gran empeño y entusiasmo... durante horas y sin aparente cansancio, rasgaba una y otra vez las cuerdas del violín que regalaba a quienes la escuchaban conocidas o improvisadas piezas... pero ella tocaba ajena a su público... ajena a la calle donde estaba... ajena a la ciudad donde habitaba... ella tocaba ajena a todo y a todos... ajena incluso a su propia existencia pues en aquellos momentos, sólo su música le confería la sensación de vida que necesitaba...
Pero aunque la sociedad fuese ajena a ella, ella no era ajena a la sociedad... y alguien se brindó a ayudarle... cada vez más personas se interesaban por ella y poco a poco consiguieron recluirla en un centro asistencial donde camina de forma lánguida por un limitado jardín...
Hoy, Silvano ha ocupado la misma esquina que usó Michelle... él carga con su guitarra que rasga con más brío que arte... sí... parece que Silvano tampoco ha tenido mucha suerte... quién sabe si dentro de un tiempo la sociedad también se preocupe por él... quien sabe...
Hace un par de días, los periódicos y noticiarios de España nos inundaban de datos sobre el fallecimiento de dos personas: Vicente Ferrer y Eduardo Puelles.
Al primero le conocemos por que ha dado la vida a cientos de miles de personas… al segundo por que le han segado la vida, simplemente, por que… por que… no lo sé… jamás lo sabré… Tal vez por que un grupo de fanáticos pensaba que era un peligro para una causa donde el chantaje a base del miedo, es la única vía que tienen para, en pos de una absurda libertad que se sustenta en el terror, intentar conseguir una nueva forma de vida.
Seguimos viviendo en un mundo donde la libertad, donde la vida y la muerte, tiene un escaso valor, y ante eso, no sé que puede hacerse… pero no quiero que el silencio sea causa de la aceptación de la violencia… y no me gustaría vivir en un mundo donde las ideas de unos cuantos, sean más importantes que las personas… No sería “MI VIDA”, si no la suya.
Me gustan los momentos donde el sol, cercano al horizonte, tiñe de rojizo el cielo, cubriendo de color el día… Tal vez por que pone algo de alegría cuando el día termina, intentando compensar lo que de malo nos dejó, o tal vez por que pone alegría cuando el día comienza, con la esperanza de que sea maravilloso…
Apenas pasaban las 7 de la tarde y la fiesta ya comenzaba a sentirse en aquella villa… Poco a poco, en los accesos de la puerta principal, se iban colocando todos los lujosos vehículos cuyo coste era prohibitivo para la mayoría de las personas, pero allí todo era derroche y lujo…
No sabría decir muy bien la causa de la celebración de aquel evento, pero todo comenzaba ya a ser repetitivo… las mismas caras sonrientes de siempre… los vestidos cubiertos de lujo y complementados con joyas de toda índole…
Saludos, besos, sonrisas… siempre sonrisas… conversaciones de todo tipo… algunas interesantes para hacer negocios o para ganar lo que sea como fuere… otras, mucho más insustanciales y huecas, compromisos por ser quien se es y estar con quien se está… las menos, aunque no por ello inexistentes, cínicas por que la ocasión requiere ser educado cuando los sentimientos se quedan a la espera y todo ello se disimula bajo las burbujas de las copas de champagne que no se escatima en las copas que de vaciarse y llenarse de nuevo…
Sí, una y otra vez la fiesta que parecía ser una repetición de otras anteriores y que será casi un calco de otras que han de venir… empiezo a estar cansado de tener que participar en todas ellas…
Pero así son las cosas y cada uno ha estar donde le corresponde, moviéndose entre quienes conoce ya que, de alguna manera, es de eso de lo que comemos…
También yo, por que así lo exige el guión, me mantengo lo más elegante posible… con mi mejor sonrisa… escuchando levemente las conversaciones al tiempo que sigo ejercitando, de la mejor manera que sé los servicios que me solicitan… Sí señora, enseguida le traigo otra bandeja de “canapés”
Hay días que se visten de colores… otros de gris… otros, sencillamente se quedan desnudos.
Sin saber muy bien por qué, a veces tengo la sensación de hacer un inventario de mi vida, de recuento de mis actos, de bucear en mis recuerdos, de mirar atrás para intentar conocer el aquí y ahora…
Qué sencillo resulta poder, de esa forma, descubrir errores, afianzar los aciertos, entender como hemos llegado hasta aquí… mirando nuestro pasado, llegamos a comprender nuestro presente…
Pero … qué ocurre cuando el pasado está completamente vacío??? Cuando está, realmente vacío??? no hubo aciertos, no hubo errores, no hay recuerdos, no hubo riesgos, no hubo miedos, no hubo nada salvo una brecha oscura y sin fondo que no cesa de doler en alma…
Las pequeñas gotas forman una mágica lluvia… antes y después, tan sólo es agua.
Reconozco que uno se va acostumbrado a la rutina y por lo tanto, no me disgusta ver publicidad en los programas de la TV. No digo que me guste, si no que simplemente, se han convertido en parte del paisaje de la vida de urbanita por la que me he dejado someter… incluso algunos de ellos podrían ser catalogados como pequeñas obras de arte que en unos 20 segundos no sólo nos envían un mensaje para que consumamos tal o cual producto, si no que incluso llegan a convencernos de que es necesario o imprescindible…
La publicidad puede ser un auténtico arte y a pesar de que mucha es aburrida y repetitiva, algunas frases nacidas del mundo publicitario forman ya parte de nuestra vida y del vocabulario general, y es que la rutina machacona de escuchar un mismo mensaje varias veces, puede dar lugar a que nos convenzamos de que su mensaje es cierto… y así, a la hora de comprar el producto, a pesar de que no sepamos nada de nada, aquél que resulte más “oído” por nosotros, será el que más garantía nos ofrezca, sin que ello conlleve que sea el mejor, o simplemente, que en realidad nos haga falta…
Cuando hablamos de publicidad, inmediatamente lo relacionamos con un producto y con su consumo, pero creo que hay otra que de forma suave y dulce, nos va convenciendo de lo que se supone que es la sociedad…
La religión, la política e incluso la misma moral o ética, van cambiando a manos de la publicidad de quienes se empeñan en dar forma a este mundo… Nos dicen lo que está bien y lo que está mal y poco a poco aceptamos y damos como buenos ciertos valores… y mientras, por ejemplo, nos publicitan de una pandemia por el caso de la gripe A con alto riesgo de mortandad en el mundo civilizado (tal vez puedan morir hasta 1.000 personas), no se hace ningún tipo de publicidad para otras enfermedades tropicales que sesgan decenas de miles de vidas anualmente, pero evidentemente, no están aquí…
No hablaré de fe ni de política, donde la publicidad es una realidad más que constante… pero sí hablaré de la publicidad que de nosotros hacemos… y es que nos publicitamos de forma constante… procuramos estar “guapos”, ser “elegantes”, comportarnos “correctamente” y no sé si todo eso nos ha hecho perder algo de nuestra propia esencia de ser personas, seres humanos… y es que, queridos desconocidos, el ser humano siente y piensa, y eso, debe hacerlo por sí solo… hoy debemos vendernos cómo “ecologistas”, cómo “solidarios”, cómo “anti – muchas – cosas” y en definitiva, tengo la sensación de que pese a todos somos distintos, en el fondo, todos somos tan iguales que… cuesta creérselo
Hoy me sorprende la noticia de un hombre que negaba el Holocausto nazi y atentó contra un museo de EE.UU. dedicado a aquella terrible acción… pero… sinceramente… no sé qué pensarán los palestinos… Que no se malinterpreten mis palabras… en ningún caso está justificada la violencia y mucho menos el acabar con vidas o libertades ajenas en pos de ideas propias… pero no sé si la publicidad nos vende algo más que los yogures para ir al baño…
Durante varias horas estuve contemplando el agua cristalina que se deslizaba con un imperceptible movimiento sobre la pequeña laguna... pareciese que nada se interponía entre mis ojos y el fondo de rocas moldeadas y caóticamente colocadas por el paso del agua y del tiempo... La luz se deslizaba por el horizonte en un ocaso rojizo que extendía las sombras hacia el infinito, acercando desde las cercanas montañas un más que fresco viento y poco a poco la trasparencia del agua se ahogó en la oscuridad de la noche... Fue entonces cuando la luna fue tomando forma... el reflejo en el agua que hacía de espejo, llenaba de luz toda aquella oscuridad... Sólo podía mirarla, pues sé bien cuál es mi condena... Muchos piensan que era un simple reflejo... pero yo sé que es una forma de estar más cerca…
Muchas veces, la vida nos regala historias… libros en los que nosotros somos protagonistas… Algunas veces, la vida se divierte y arranca las últimas páginas, dejando ese libro en una perenne inconclusión… No hay finales felices, tampoco tristes… simplemente no hay final para algo que ya ha acabado… Y volvemos a leer, a interpretar, a intentar saber cómo ha de terminar ese libro, esa historia… esa historia que, pese a que ya ha terminado, no tiene final…
Recuerdo que hace algún tiempo, vi una entrevista donde la entrevistadora preguntaba sobre algo personal a la entrevistada y en aquella pregunta incluyó la frase “tú chico”. La entrevistada, al responder, incluyó en la respuesta, a modo de sutil aclaración “la persona que ahora mismo comparte mi vida”. Este pequeño matiz me hizo reflexionar sobre lo que entendemos por pareja y que tal vez, pensamos que llega a ser de nuestra propiedad.
Existen grandes novelas donde los amantes, al sentirse solos, acaban muriendo (tal vez el clásico sería Romeo y Julieta) e incluso en épocas de romanticismo casi empalagoso, en algunos casos, la realidad era que la ausencia del ser amado llevaba irremediablemente a una muerte casi obligada… Pero para la mayoría de las personas, y en la mayoría de los tiempos, la falta de amor, se suple de mil maneras y la vida continúa adelante…
Por otro lado, estamos inmersos en una sociedad donde el adulterio no está bien visto, e incluso, todavía nos sorprenden algunos países con lapidaciones a los adúlteros… Curiosamente, y de forma casi excepcional, hay parejas que, aún amándose mucho, no les preocupa si su pareja tiene o no relaciones con otras personas. Tal vez el mejor ejemplo lo tenemos en esas parejas que se forman dentro del mundo del cine pornográfico, o esos otros que acuden a lugares donde el intercambio de parejas es algo buscado… También es cierto que hay algunas culturas, de forma minoritaria, donde está permitida la poligamia o donde el “amor libre” es algo tan natural que en realidad a nadie le preocupa lo que para la mayoría de nosotros es un “engaño”.
Pero pongamos un ejemplo que seguramente todos conozcamos: una pareja “casada” donde uno de ellos tiene un amante… Debido a que, según dicen los estadísticos, la mayoría de los adúlteros son hombres, ciñámonos a ese caso para exponer de forma más simple esta idea. La mujer casada, siempre hablará de su marido como “suyo” y dudo mucho que le haga ninguna gracia saber que se acuesta con otra. Pero… ¿y la otra??? Ella sabe que su amante no puede entregarle mucho más de lo que le da y además sabe que él se acuesta con su mujer, y además, siempre le quedará la duda de que si él es infiel con su mujer, también puede serlo con ella… Y aún así, aunque no le guste, ella consiente que su amante haga la vida que desee sintiéndose conforme con el poco o mucho tiempo que él le dedica (insisto, aunque no le guste, lo acepta por lo general)
Y qué es el amor??? No sabría definirlo, ciertamente y es más, supongo que como la mayoría de los sentimientos, cada persona lo vive de una manera diferente, e incluso en cada etapa de la vida, cada uno puede sentirlo de forma diferente… No es igual ese amor de la adolescencia, donde las hormonas rigen casi todo y los sueños se encargan de expandir un horizonte ilimitado, a ese otro amor maduro donde lo único que se desea es compartir un extraño mundo interior que ni siempre es comprendido por uno mismo
Pero volvamos a nuestra pareja y su amante… ¿por qué él es infiel a su pareja??? ¿está enamorado de su mujer??? Quiero suponer que no (siempre salvo excepciones, claro está). Sin embargo , es posible que el matrimonio se rompa al conocer la esposa el engaño, aunque ella supiese que su marido ya no la amaba… Sí… me resulta curioso que en ocasiones no se valore el amor, pero sí el engaño… Vemos, cada vez con más frecuencia mujeres que son maltratadas de forma física o psicológica por sus parejas, y ellas perdonan una y otra vez sabiendo que su integridad, e incluso su vida en sí, puede peligrar en un momento dado… es más, en alguna ocasión recuerdo que una mujer afirmaba que su marido le pegaba “lo normal”… y sin embargo, una infidelidad suele ser el detonante de una ruptura de la pareja con muy pocas posibilidades de reconciliación… que curioso, hay gente que piensa que si su pareja no es algo celosa, no sienten el amor que ellos desean…
Me pregunto si lo que necesitamos, más que sentir el amor de nuestra pareja, es sentir que nos pertenece y mientras, podemos entender y de echo consentimos, que tenga algunos amigos, pero no consentimos que comparta su sexo con nadie más… ¿no resulta chocante que demos más importancia a que nuestra pareja tenga sexo con una persona a que pueda desnudar su alma con un extraño??? ¿qué es lo que, entonces, valoramos del amor??? Acaso le damos más importancia al sexo que a los sentimientos ocultos de los que el amor debe nutrirse???
Sí…, me resulta curioso la cantidad de parejas que día tras día, viven sin ese amor que hace años caducó, amoldados y aclimatados a una cómoda rutina donde los cónyuges se han convertido en desconocidos, o mejor dicho, en compartidores de una vivienda y algo de tiempo libre, donde sus vidas se han encerrado bajo las rejas del tedio y la apatía y que en la mayoría de las ocasiones ambos sueñan en secreto con encontrar el momento propicio para salir de aquella prisión que su pareja y en gran medida, también la sociedad, les ha encerrado, y sin embargo… una aventura, del otro, sería la maravillosa excusa para poder poner fin a un agónico presente del que tememos salir para afrontar, en solitario, un incierto futuro… Tal vez sea bueno culpar a alguien que no seamos nosotros mismos, cuando el amor ya se ha acabado y no vernos reflejados en las causas que han provocado aquel adulterio… Pero así lo hemos dispuesto desde siempre… ¿no???
El tiempo y las circunstancias, me han obligado a retrasar mis respuestas sobre algunos comentarios que se hicieron a mi anterior entrada “rejas” que ahora pretendo subsanar, distribuyéndolo en dos conceptos básicos. Uno la libertad, aquí comentada y otro el amor, que será comentada siguientemente.
Creo que hay una frase que todos conocemos y que reflejado Luna Azul: “mi libertad termina donde comienza la de los demás”.
Partiendo de esa afirmación, está claro que deberíamos saber cual es ese punto de referencia, esa frontera que limita nuestras libertades, y dado que las limitan, también la constriñen… Ignoro, sinceramente, si la libertad es tan sólo una utopía, o tal vez, siendo esa realidad, no es lo que nosotros pensamos… Para muchos, la libertad es hacer un poco lo que nos dé la gana, pero por otro lado, estamos condicionados a nuestra propia sociedad… Si yo fuese una persona que pensase que la libertad es hacer lo que quiero, tal vez desease una cita con alguna hermosa mujer, pero claro está, eso podría convertir en esclava a la otra persona, al tener que hacer algo que no desea…
Pero en otro aspecto más íntimo de la palabra, y tal y como lo define el diccionario, la libertad es la facultad natural que tienen las personas de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que son responsables de sus actos.
Por lo tanto, si somos libres de obrar o de no obrar, hemos de tomar decisiones y eso, siempre nos obligará a poner y quitar rejas en nuestra vida, a ir por un camino y no por otro, a saber aceptar un no para nuestros deseos y a saber decir que sí a los deseos, derechos, de los demás cuando sea necesario… la sociedad, nuevamente la sociedad, será quien ponga lo límites, a nuestra libertad y a pesar de que no seamos libres en su totalidad, tendremos siempre la oportunidad de mostrar nuestra conformidad o no a lo que tengamos, aunque sea al otro lado de la reja… aunque eso, claro está no nos permita arrancar la reja