“Y la hormiga pasó el invierno cómodamente, mientras la cigarra se atería de frío y moría de hambre en el exterior” (Fábulas de La Fontaine, “la cigarra y la hormiga”)
Evidentemente somos responsables de nuestros propios actos.
La ministra de Igualdad, nos ha prometido una nueva ley del aborto. No entro en la polémica moral o ética de si está bien o si está mal, pero sí que me hago una reflexión.
La mayoría de nosotros, podemos pensar que “allá cada cual con su conciencia” y que aquél que aborte, será responsable de ello, pero… veamos, veamos… que no todo es tan sencillo…
Las leyes deben proteger y ser ecuánimes… la nueva ley del aborto, no es importante, para mi comentario, si no un punto de partida y un claro ejemplo del “allá cada cual con su conciencia”. Me pregunto si pensásemos eso el día que se vayan configurando leyes que se adapten a las demandas sociales… que pasará si se aprueba el consumo de las drogas??? Pues que allá cada cual con su conciencia… es decir, que se drogue el que quiera… o qué pasará el día que alguien caiga al suelo justo cuando nosotros pasamos??? Pues que podemos ayudarle o no… allá cada cual… Se han cambiado tantas leyes intentado mejorar que el vasto espectro de las mismas, que en la mayoría de las ocasiones, se recurre a la conciencia de cada uno, pues para que, por ejemplo, sustraer una cantidad de dinero menor de una cifra, no se considera delito, si no falta, por lo que podemos dedicarnos a robar todos los días algo menos de esa cantidad, y posiblemente, nunca terminaríamos en prisión, ya que no hemos cometido delito alguno… Allá cada cual con su conciencia… Se culpabiliza y condena a una determina compañía aérea por un reciente accidente, y se han producido denuncias contra el fabricante del avión… pero (al menos de momento) desconozco que nadie haya denunciado a un fabricante de coches por un accidente, cuando estos últimos son mucho más numerosos… allá cada cual con su conciencia…
Comienzo mi descanso… me dedicaré a ver una mega-super-sesión de “Star Trek” con el visionado de las películas (al menos mientras pueda y aguante) con una ración industrial de palomitas y docena y media de helados “mágnum” … leeré algo…. (no tengo muchos libros... que curioso… no tengo muchos libros… ) pensaré poco… cotillearé blogs ajenos… dormiré lo que pueda… patearé mi ciudad en las mañanas… e intentaré disfrutar de un tiempo que sólo empuja a los demás…
Septiembre ha comenzado y con él una rutina harto conocida. Hoy, las pieles bronceadas por el sol, se paseaban en su premura de exhibicionismo, antes que los vientos del norte oculten su brillo bajo prendas de abrigo. A pesar de que el verano agoniza lacónico y triste, aún hay quien piensa en los días de calor y playa… atrás quedaron descansos, innovaciones, deseos adolescentes vestidos de amores de verano, y un montón de sueños, de los que muchos vuelven con nosotros confiando en que, tal vez, la próxima vez sea mejor.
Nos enfrentamos nuevamente al tedio y la rutina y las mismas promesas de empezar nuevamente… el curso es un buen momento para comenzar el gimnasio, el inglés, dejar de fumar, leer ese libro que ya pasó de moda, esa colección de interminables fascículos o simplemente, comprarnos los zapatos que ya llevamos demorando un año…
Septiembre nos devuelve a los lunes de rutina y a los domingos de futbol, a los atascos de las mañanas y a las madrugadas de la tele, y también a nuestros recuerdos y nuestros miedos y nuestras ilusiones… Se recortan los días y los amaneceres se atrasan mientras los ocasos madrugan… pronto llegarán los colores ocres, las prisas, los agobios y ese dulzor triste y entrañable del otoño que nos removerá por enésima vez los huecos del alma que seguiremos, al menos muchos, intentando llenar...
Yo estoy cansado… No he tenido oportunidad de comenzar mis vacaciones, próximas ya, pero eso no importa… el ciclo también es el mío y por enésima vez me enfrento a la vida en toda su rutinaria crudeza… todos conocemos la teoría… todos sabemos que hay que sonreír a la mañana y disfrutar con lo que se tiene… pero no es menos cierto que en el juego de la vida, también están las ya conocidas circunstancias que hay que afrontar día a día… a veces pienso lo fácil que les resulta a esos santones hindúes con su ese desarraigo tan místico, el dejar atrás todas las cosas de la vida que a mí me atan…
Septiembre… no es importante hacia donde nos dirigimos, si no donde estamos… Bienvenido.
No hace tanto tiempo que un pequeño erizo caminaba por el bosque de forma tranquila y segura, mientras que un hambriento zorro lo observaba pensado que podría tratarse de un buen bocado. Cuando lo creyó oportuno saltó sobre el erizo y este, en un acto reflejo, se contorsionó convirtiéndose en una espinosa bola. El zorro intentó mover aquella molesta bola por donde poder hincar el diente. Al final, dándose por vencido, el zorro se alejó con hambre y algo de frustración y el erizo, al poco y viendo que el peligro había pasado, continuó su camino.
Esta historia simple y que de alguna manera todos hemos oído en una u otra versión, a la mayoría de nosotros no nos aportará nada. Sin embargo, al erizo le ha salvado la vida.
Aunque nosotros no demos importancia a tantas cosas que nos rodean, no quiere decir que no la tengan.
Una de mis frases favoritas, es la que hizo famosa Ortega y Gasset: “Yo, soy yo y mis circunstancias”. Es evidente que las circunstancias son muchas y diversas y unas nos vienen impuestas desde el nacimiento, ya que no es lo mismo nacer en Suecia que en Sudán, o ser hijo de campesino o de magnate de un gran emporio empresarial. No, no es lo mismo nacer hombre que mujer, ni es lo mismo tener un trabajo aquí o allá, comprar un piso o un chalet… Todos estamos condenados por nuestras circunstancias, bien por que las hayamos encontrado, o bien por que las hayamos escogido.
Y de forma sibilina, sin timidez ninguna, pero con recato, bailando sin ritmo junto a nosotros, silbando a veces en nuestros oídos, la muerte, tal vez el mayor misterio de la vida, nos mira sonriente desde su pedestal, y se dedica a jugar con nosotros, que temerosos en la mayoría de las ocasiones, intentamos huir de su compañía, mientras que su cruel aliado, el tiempo, nos empuja de forma irremediable hacia sus brazos…
Más de ciento cincuenta personas han fallecido en un terrible accidente en el aeropuerto de Madrid… La cifra, como siempre ocurre, impresiona, mas, si atendemos a las estadísticas, muchas más personas fallecen semanalmente en circunstancias fortuitas… Tráfico, trabajo, hogares… un tremendo goteo de accidentes que sesgas vidas, y dejan dolor entre quienes han de seguir lidiando, precisamente, con la muerte…
No trato de quitar importancia al suceso, ni mucho menos, si no que le añado el de el resto de anónimos fallecidos en el desesperado intento de huir de sus circunstancias… Hay quien dice que cuando llega nuestra hora, llega… hay quien achaca todo a la mala suerte, y la persona, temerosa de su destino a cruzarse con las tijeras de Átropos, se dedica mediante supercherías, tarot, quiromancia, astrología y otras artes similares, a poner freno a las desdichas humanas, o, al menos, a las que nos afectan a nosotros…
El destino, sin embargo, es traicionero, caprichoso… circunstancial
Cuando, caminando por una calle, llegamos su final y este se produce en otra calle que es perpendicular a la nuestra, sólo podemos optar por tomar una de las dos direcciones… y siempre pensaremos tomar la correcta. Y si las cosas nos salen medianamente bien, diremos que hemos acertado, y si nos salen medianamente mal, diremos que hemos tenido mala suerte. Nunca, por que creo que así es el género humano, nos plantearemos que si hubiésemos ido por la otra calle, aunque estemos bien, nos podía ir mejor, o que si no era eso lo que deseábamos, podríamos haber encontrado algo aún peor…
Un billete de avión que se cambia en la última hora… parar a tomar un café en el camino… descansar un momento en el turno del trabajo para no perder la concentración… La vida, también la vida, depende muchas veces, del azar… depende de las circunstancias y los accidentes, no son, si no un simple aliado de la parca…
Ojalá que vuelva a pasar mucho tiempo hasta que otra desgracia sea parte de nuestras vidas.
Reflexionando sobre mi anterior entrada de la venganza, creo que todos (y permitidme si generalizo cuando en realidad estoy usando un punto de vista totalmente personal y privado) hemos experimentado en nuestro ser ,aquellos sentimientos que entendemos que son "negativos", ya que todos conocemos lo que son... la ira, la envida, la codicia, el odio, los celos, la avaricia... tantos y tantos sentimientos de los que deseamos desprendernos sin poder, muchas veces, conseguirlo.
Es por ello que creo que los sentimientos "negativos" podemos intentar (a pesar de que algunas veces sin mucho éxito) manipularlos, moldearlos, destruirlos, no hacerlos caso... podemos, o intentamos sobreponernos a ellos...
Un sentimiento es algo tan personal que no tiene medida... todos sabemos lo que es el odio, pero lo que no sabemos es cuanto se puede odiar... También, un sentimiento, en muchas ocasiones va ligado a una persona... tenemos envidia del vecino, queremos vengarnos de un compañero, estamos irritado por que un conductor hizo algo indebido... sí, este tipo de sentimientos raramente aparecen por sí mismos, si no que suelen llegar por mediación de una persona...
Es entonces, cuando toda la humanidad de la podemos hacer gala, surge en nuestra defensa y luchamos para desterrar y arrinconar a esos sentimientos negativos, por que no es lo que deseamos… Así pues, intentamos desprendernos de esos sentimientos que, siendo humanos como ya cité, no nos parecen buenos, y por lo general, somos capaces, si nos lo proponemos, de dejar atrás esas desagradables sensaciones y continuar con lo mejor de nosotros mismos.
Pero la duda me surge cuando pienso que si somos capaces de dominar un sentimiento negativo, ¿por qué no vamos a dominar uno positivo??? Por qué nos empeñamos entonces en esperar a que nos llegue el sentimiento del amor, de la amistad, de la bondad, de la paz??? Si podemos dominar los malos, ¿por qué no dominar los buenos???. O es que en realidad no sabemos dominar ninguno y sólo negamos lo que socialmente se considera como malo y publicitamos lo que se considero correcto y positivo???
Dos caras de una misma moneda… la humanidad personal de cada uno… Nadie ama u odia en la misma medida, pero no entiendo como, por ejemplo, una pareja que se amó, termina odiándose en su separación… y se vivimos, aunque muchas veces lo neguemos, con odio, con rencor, con envida, con ira, con frustraciones… vivimos, tantas y tantas veces, con dolor…
En fin, meditaciones de una tarde de verano… tal vez debería haber ido al cine…
La mayoría de las veces, justifico mis acciones y omisiones, con la generalización de que “es lo que todo el mundo hace”
Creo, sinceramente, que algunos sentimientos están tan íntimamente ligados al ser humano, que, precisamente, es lo que nos hace humanos.
La venganza, un sentimiento de esos que no nos gusta mantener como si de una tormenta de nieve y viento fuese en una noche de frío invierno, pero que algunas veces, nos recorre el interior deseando poner fin y salir victoriosos de esa sensación que nos ha producido un cierto ridículo, un cierto bochorno o que simplemente, ha dejado al descubierto nuestra debilidad humana y nos saca los colores al colocarnos en la evidencia de nuestro error (“errare humanum est”) y pese a todo, incluso de forma velada, en el refranero castellano, se nos incita de alguna manera, a mantener esa venganza, o al menos la justifica: “arrieros somos, y en el camino nos encontraremos”, “a quien hierro mata, a hierro muere”, “quien ríe el último, ríe mejor”, “a todo cerdo, le llega su San Martín”, o el más popular de “ojo por ojo…” (a pesar de que este último es el código de Hamurabi, suele mantener toda su vigencia) y no entro en mayores polémicas que justifiquen (que seguro que excusas y motivos encontraremos por doquier)
Hoy, quiero contar una historia que ocurrió, según parece, en Paris hace algo más cien años. El protagonista, al que las crónicas de la época le conferían el nombre de Aniceto, era un hombre afable, trabajador, noble y sin él saberlo, muy romántico. A principios del siglo pasado, aconsejado por un familiar, y movido por el afán de conocer un mundo totalmente distinto, y dicho sea de paso, se abandonar las miserias que la vida le confirió en ese extraño reparto de destinos, tomó sus pocas pertenencias y despidiéndose de sus padres y hermanos, dejó su Castilla natal para dirigirse a Paris.
En París, una ciudad que crecía de forma extraordinaria en aquella época, cualquier persona trabajadora podría encontrar un porvenir y allí se juntaban personas de casi cualquier punto conocido del mundo civilizado. Aniceto pronto encontró trabajo en la construcción y al cabo de dos años, se había forjado una reputación como profesional de buena calidad, lo que llevó a entrar en el grupo de trabajo de la catedral. Allí, se habían descubierto catacumbas y varios soterrados más que estaban siendo restaurados al paso que los científicos se dedicaban al estudio de aquellas construcciones, y por ello se había puesto especial cuidado en escoger a los mejores profesionales y Aniceto estaba entre ellos.
Al poco de comenzar a trabajar en la zona catedralicia, conoció a Justine, una bella tabernera de la que quedó prendado y a la que a la que intentaba enamorar, pero Justine tenía unas miras más amplias y para ella, Aniceto, no era si no un buen amigo en quien podía confiar y con quien compartía muchas risas, mucho vino y alguna noche… ella estaba, en secreto, enamorada de un descocido joven que, en un ambiente bohemio, intentaba forjarse nombre y porvenir, y dejar constancia de su paso por la vida impreso en sus cuadros que, siendo escasos, tampoco eran populares.
Un día, en el fruto de la casualidad y resultado de la coincidencia, Aniceto descubrió en la mirada que Justine dedicaba al bohemio pintor quien desde su mundo particular dedicaba algunos poemas y regalaba sueños a la tabernera, que ella no sería nunca otra cosa que lo que era y fue entonces cuando su corazón quedó tan partido por el dolor, como Paris estaba partido por el Sena y en ese momento, juró venganza. La venganza, según dicen, es un plato que se sirve frío y por lo tanto, comenzó a forjar un plan para deshacerse del pintor y conquistar el amor de Justine y pese a todo, intentó que esa idea pasase desapercibida para todos, hasta que llegase el momento.
Habían pasado algunas semanas, y en su condición de trabajador especializado en la catedral, tenía algunos pequeños privilegios pues gozaba de prestigio y de la confianza de los capataces y encargados. Aniceto había ido preparando lenta, pero concienzudamente su venganza.
El día en el que ya estaba todo listo, se hizo el encontradizo con el pintor y le explicó las maravillas que se habían descubierto entre los oscuros pasadizos repletos de restos y que muy pocos tendrían la posibilidad de contemplar, ya que todavía habría mucho por descubrir y serían muy pocos quienes pudiesen contemplar tales maravillas. Entre vinos y explicaciones de la que allí había, Aniceto convenció a su rival para visitar las catacumbas en horas poco convenientes, con la excusa de pasar desapercibidos al resto de trabajadores y así poder contemplar todo con más calma
La noche del día de San Emeterio, cercana ya la primavera, y comenzando a despertar la niebla que salía a pasear desde el río, ambos hombres se introdujeron por una pequeña puerta de un edificio anexo a la catedral y que les condujo a un largo corredor donde se encontraban varias puertas. Tras una de ellas, encontraron una pequeña sala y tras cruzarla, se encaminaron por otro corredor, una nueva puerta, escaleras que bajaban y así unas cuantas vueltas hasta que el conjunto de la construcción había pasado de un sólido y laborioso trabajo, hasta un rústico y basto trabajo sobre roca y rematado con adobe, arcilla, y lo que quedaba de algunas maderas podridas por efecto del tiempo y la humedad que rezumaba de aquellas frías paredes…
La tenue iluminación de las lámparas de petróleo, no era suficiente para contemplar todo lo que allí existía, y por ello, el pintor, sorprendido más que maravillado, no hacía si no preguntar qué es lo que allí había.
A medida que avanzaban comenzaron a aparecer los primeros cuerpos embalsamados de forma rústica y las cuevas se convertían en una red de pasadizos, salas, pasos y accesos, que eran un auténtico laberinto…
El pintor, un tanto agobiado y habiendo dejado atrás el efluvio del vino que le iba dando mayor certeza de lo que ocurría, comenzó a sentirse inquieto y no dejaba de preguntar a Aniceto sobre qué era exactamente lo que habían ido a contemplar. El ambiente húmedo y frío, el hedor insufrible de tantos años sin renovación de aire, en un ambiente tan lúgubre, no era precisamente para sentirse calmado.
Al llegar a una especie de pequeña sala, Aniceto acercó la luz a una pequeña apertura donde con la claridad, se observaba que era lo suficientemente ancha como para que pasara una persona. Ambos pasaron dentro y no encontraron si no otro conjunto de pequeñas salas y hornacinas con restos óseos… En un momento determinado, Aniceto se adentró en otra sala y encontró lo que buscaba… ladrillos, argamasa y herramientas de albañil… Sin demora alguna, colocó la lámpara en lugar cercano y comenzó a tapiar la angosta apertura… poco a poco, con delicadeza de un profesional, aquel muro iba clausurando el paso, y dividía lo que era la vida de la muerte… Finalizó su obra y se sintió orgulloso de su trabajo… el conjunto de las sombras que existían en aquel laberinto harían que su obra pasase desapercibida, salvo que alguien revisase las paredes con un detenimiento que sabía que no harían. Durante un largo rato, horas, se quedó mirando el muro y observando como fraguaba y se iba endureciendo pese a la inmensa humedad… quería estar seguro de que el pintor no lo encontraba y lo demolería cuando aún fuese posible, intentando salir de aquel laberinto… No sabía cuánto tiempo había pasado, pero Aniceto, cansado y excitado, sabiendo que su venganza se había consumado y que el pintor no volvería a robarle protagonismo, se alejó del lugar, mientras su lámpara apenas daba ya luz por el consumo del petróleo
Dos días más tarde, las cuadrillas volvieron a trabajar, encontraron el cuerpo del pintor, lleno de magulladuras y exhausto… Relató lo sucedido tal y como lo recordaba, y todo el mundo se dedicó a buscar entre aquel laberinto a Aniceto, hasta que a los pocos días, decidieron que, simplemente, había abandona Paris, ya que nadie lo había visto
Siete años más tarde, y continuando las excavaciones, encontraron una pequeña fisura que parecía haber sido cerrada desde dentro… nadie imaginaba que es lo que podía esconder, pero pronto se supuso que, lógicamente, debería comunicar con algún otro lugar y que aquello era una nueva salida, por que el arquitecto, con el beneplácito del cardenal, mandó derribar aquel muro… Una vez dentro, no encontraron si no una pequeña galería con varias salas donde las hornacinas recogían, como ya era habitual, cuerpos momificados, pero… en un rincón, en una posición de espera, de eterna espera, se encontraba el cuerpo momificado de Aniceto, junto a la lámpara de petróleo y a las escasas herramientas que había usado para cerrar la tapia… lástima que él se quedó del lado equivocado.
No sabría decir cuántas veces me he cuestionado para qué sirve MI bitácora… Leo con atención las bitácoras ajenas y encuentro de todo… y por ello, por que también yo estoy incluido en ese todo, me pregunto el por qué de ese aparente caos que reina en este ( o al menos MI)mundo de anonimato.
Hoy, hacia un pequeño recuento del tiempo y la forma que dedico a esto… lo que en su día fue una mera curiosidad, se ha convertido en un hábito… y ese hábito, divertido y gratificante, que todo hay que decirlo, me exige (al igual que a todos) dedicación… Y es entonces cuando busco la soledad para poder sentirme cómodo. Es curioso como esa dicotomía de la soledad, deseada algunas veces, aborrecida muchas más, y donde el equilibrio, es casi imposible.
Siento, en esas extrañas ocasiones, que mis palabras son, simplemente, pequeños mensajes de socorro lanzados a un mar de furiosas y terribles tempestades provocadas por los fantasmas de mi existencia, que en la oscuridad de la noche del desconocimiento, sacuden la superficie de mi vida con una desmedida saña desde mi propio pasado que, por aciertos o por errores, me han traído hasta mi presente, y desde él, intento forjar el camino de mi futuro, tan incierto y misterioso como el de cualquier otra persona, y con la misma incertidumbre y titubeos que soy incapaz de poder afirmar que me ocurrirá mañana…
No espero que nadie venga en mi socorro, al igual que sé que tampoco iré en auxilio de ningún escritor de pequeñas historias cotidianas, sin importancia aparente, ya que nadie lanza botellas con una dirección concreta, pero entre mentiras y veras, son estos mensajes de náufragos, en islas de soledades dentro de un mundo de concurrida saturación, importantes para quien las lanzan en sus virtuales botellas, con la esperanza de que tal vez algún día, llegue al lugar indicado, sin que nunca sepamos cual es…
Siempre hay playas donde recalan botellas…
Creo que este tema de "The Police", Message in a Bottle, ya fue colocado en alguna de mis entradas anteriores, pero es que este es su lugar... ¿no???
Siento desanimar a los que han llegado buscando sexo… No, esta entrada trata de la publicidad, pero es que he mirado en el todopoderoso google y el resultado de “sex” es de 779 millones de páginas, mientras que el de “cultura” es de 198 millones de páginas… es decir, que por mucho que nos entretengamos en ver los documentales de la dos y de la BBC juntos, hay mucho más sexo del que podamos digerir…
Así pues, esa es la causa del título de la entrada, por que estadísticamente, es más fácil que me encuentren por sexo que por mis interpretaciones filosóficas de la vida, que son limitadas, todo hay que decirlo
Pero que nadie se llame a engaño… el sexo ocupa en mi vida, lo que debe ocupar (bueno, menos, como en casi todas las vidas) y en el lugar que debe ocupar…
Terminada esa absurda justificación, me centro en esas pequeñas joyas que día a día nos ofrecen información que, aparentemente no nos importa, pero que le hacemos caso, como si fuese un gurú. Aún no sabemos muy bien como, pero de repente, surge en la prensa, radio y sobre todo la TV (y ya empieza a merodear en internet) esa extraña avalancha de productos que en lugar de mostrar las cualidades del mismo, se afanan en recordarnos que con ellos seremos más felices… pero, si eso no funciona, entonces se recurre a la última estrategia publicitaria… el orgullo del consumidor. Es así como es fácil encontrar frases como “no sea el último”. Reconozco que yo mismo, cuando en un libro veo esas pegatinas de la 23ª edición, pienso que debe estar bien, aunque procuro mirar el número de ejemplares de cada edición, pero sí… me llama la atención.
La publicidad nos crea la necesidad de necesitar lo que hasta ese momento era innecesario y las imágenes lo corroboran con absoluta fijeza, tal como esa persona que compra un aparato para limpiar y se pasa el resto de su días limpiando y descubre la felicidad limpiando y ya no vuelve a hacer nada que no sea limpiar… sí, la publicidad nos enseña y nos dice lo que nos es bueno o no…
Ahora resulta que los chicos serán más listos si comen una inmensa cantidad de productos que son buenos para su salud… que si tienen internet en casa estudiarán mejor… y que la mejor forma de ayudarlos es regalándoles una consola con un montón de juegos que activan su mente y todo eso…
Y así nos encontramos que si no sabemos dar utilidad al producto anunciado, nos tocan la fibra sensible y es entonces cuando no podemos negarnos… mira que si mis hijos salen tontos por no tener un PC en casa… mira que si me deja mi novio por no darme la crea antiarrugas de óctuple acción (o action como suele venir en el envase, aunque esté fabricado en Cuenca)… mira que si se me quema la tortilla de patata por no hacerla con un robot de cocina super-mega-automático… mira que si no voy a ver bien las olimpiadas por que mi TV no tiene 345 pulgadas… mira que si por no llevar un coche de gran cilindrada vamos a estar 5 horas más de atasco… o tal vez debería cambiar de colonia para que las mujeres se vuelvan locas por mí…
En fin… que yo mismo, sin proponérmelo (o tal proponiéndomelo) estoy dejándome llevar por lo que critico y anuncio entre cerca de 800 millones de entradas, por si alguien llega aquí… quien sabe con qué intención…
Llegó agosto, el mes del verano por excelencia. Sin embargo, los días se acortan y el amanecer, en ese mágico ritual del alba, cambia día a día el artificial y geométrico horizonte de tejados que se colorean según avanza la mañana.
La ciudad, en el fresco de las primeras horas de la mañana, parece un mundo distinto al que es en realidad… las calles tranquilas y las aceras perezosas… tiendas aún cerradas y bares abiertos desprendiendo fragancias de café caliente entre los habitantes que luchamos por despertar definitivamente…
Agosto, es ese mes que quienes no podemos ausentarnos de la gran ciudad, deseamos disfrutar en intensidad, buscando esa otra cara casi olvidada de humanidad que cada vez es más escasa, intentando descubrir una y otra vez, los tesoros que sólo algo de tranquilidad nos aporta la ciudad que, envuelta en constantes prisas, se empeña en ocultarnos en otro tiempo…
El estío nos aprisiona en la casa o en el trabajo, y la noche es la eterna seductora que nos invita insistentemente a abandonar nuestro refugio para, al abrigo de un relegado descanso, robar el protagonismo de un amanecer que, como todos, será distinto…
Huyendo del estío, intenté buscar refugio entre las supuestas frescas aguas de una piscina. Allí pude observar, una vez más, la disparidad de las personas, que se incrementaba gracias a su desnudez, o al menos a esa ligereza de vestido que todos llevamos en la piscina o en la playa.
No obstante, me preguntaba si realmente, nos desnudamos de verdad… si somos transparentes para los demás… Estoy observando en estos días en que dispongo de algo más de tiempo, la cantidad de bitácoras donde encuentro historias tan sinceras que pienso que quienes las escriben, son de cristal puro… transparentes… ¿o sólo es una imagen???
La cuestión me asaltó cuando leí en un periódico sobre un programa de TV, donde un equipo de “investigación” se hizo pasar por una niña, para contactar con un pedófilo y así, poder hacer un programa que, siendo sensacionalista, tendría la audiencia asegurada…
Las preguntas que me surgen sobre eso, son muchas y diversas, pero la primera es si realmente es moral, o al menos lícito, “engañar” a alguien para reprocharle su comportamiento… La segunda es que, a mi entender, un pedófilo que se excite con desnudos de niños, incluso de bebes, es un auténtico enfermo… y aunque esté reconocido por la ley como delito, pues debe (evidentemente) proteger a los menores involucrados, no es menos ciertos que hoy, se consideran enfermos a los ludópatas, drogadictos, alcohólicos, cleptómanos y similares y personas famosas, ídolos de la juventud actual, salen a sus actuaciones o en programas de televisión, totalmente beodos (por ejemplo) y a nadie parece preocuparle… sí.. es su “personalidad”
No, hoy en día, me imagino que no es fácil ser transparente… y a pesar de que la mayoría de los que escribimos en públicos podamos dar la sensación de claridad, creo que ya una parte hermética que muy pocos conocen… esa parte oscura de la que podamos avergonzarnos, por que nuevamente, así lo exige la sociedad…
Ya los clásicos (sobre todo, los filósofos griegos, más conocidos por mí que sus antecesores más orientales) incidían continuamente en que el camino de la virtud es duro, complejo, sacrificado… sí… la virtud… pero acaso la virtud no es un convencimiento social de lo que está bien en su conjunto??? Una de las acepciones del diccionario sobre la virtud es: “Disposición constante del alma para las acciones conformes a la ley moral” así pues, al cabo de no se sabe cuántos años, resulta que los valores objetivos son los que aún, nos marcan nuestra ética y nuestra moral, pero permiten que, por el simple echo de aumentar la audiencia, un programa de TV
Y curiosamente, me encuentro perdido, muchas veces, en este mundo de locos disparates opuestos… no defiendo ni condeno nada… sólo opino según, evidentemente, mi particular punto de vista
Hace calor… el mercurio de los termómetros se empeña en querer subir más que el Euribor y lainflación juntos, y no da respiro ni en las noches en que siembre la canícula en oscuros dormitorios…
El sol, dueño y absoluto señor en las primeras horas de la tarde, se encarga de marcar un ritmo de vida mucho más calmado y la pereza y el cansancio se adueñan de un tedio que sólo parece romperse entre las sombras de la noche…
Hace calor… imposible evitarlo… ¿una ola de aire africano??? Tal vez… es verano… el fruto de la flor de primavera… el germen de la cosecha de otoño…
Dormir la siesta… ¿qué otra cosa hacen las musas???
Aquel lugar era pequeño, pero a sus habitantes, no les importaba… es más, nunca se habían preocupado del tamaño de las cosas y vivían de acuerdo con esas clásicas tradiciones que se habían perpetuado desde hace tanto tiempo que ya nadie recordaba ni por qué se hacía así, aunque nadie tampoco lo cuestionaba…
La vida transcurría de forma calmada y sencilla… desde que la luz llegaba hasta que la oscuridad dominada la noche… las pequeñas labores llenaban sus vidas en un ritmo cómodo y afable…
Un día, en el cielo apareció un extraño objeto… enorme… rugiente y lleno de fuego… Nadie, evidentemente esperaba algo así y toda la rutina de las últimas centurias, desapareció en un segundo… todos se asomaron para contemplar, atónitos, aquel enorme objeto que descendía desde las alturas con un atronador sonido y cubierto de fuego… El día se hizo noche y este, de nuevo día… el viento que desprendía, levantó nubes de polvo y ocultó un horizonte que era más que conocido…
Durante mucho tiempo, aquel espectáculo dejaba sorprendidos y perplejos a aquellos rústicos seres de costumbres ancestrales y cuando el objeto por fin se posó en el suelo y dejó de emitir fuego, todo parecía que, poco a poco, volvía a la normalidad… sin embargo, todos estaban allí, esperando algo… sorprendidos, maravillados y temerosos al mismo tiempo…
Nadie sabe si pasó mucho o poco tiempo, pero hubo un momento en que la quietud volvió a romperse y lo que comenzó como pequeños movimientos de aquella nave, fueron tomando complejidad y sus formas se iban modificando. Al cabo de un tiempo, una puerta se abrió y una silueta de forma humana, quedó reflejada al contraluz. Todos quedaron como petrificados y más aún cuando aquella figura comenzó a moverse dirigiéndose hacia donde estaban ellos… su tamaño era inmenso y se acercaba hacia ellos quien sabe con qué aviesas intenciones…
El pánico se apoderó de todos y el caos rompió cuando el primero de aquellos, ahora diminutos seres, comenzó a correr intentando alejarse de allí… No había orden ni concierto y cualquier dirección era buena… Los más osados, intentaron hacer frente a aquella gigantesca criatura con sus rudimentarias armas que resultaron, a todas luces ineficaces…
A pesar de ello, parece que lograron captar la atención del ser gigantesco, que, como si hubiese sido sorprendido, se detuvo y por un momento se quedó inmóvil… se giró y dirigiéndose a su nave, se pudo escuchar… Houston, tenemos un problema una vez más… ¿Quién cojones aseguraba que Marte estaba deshabitado???
El inexistente crepitar de un fuego inexistente, devora sin compasión, las inexistentes cartas que nunca fueron escritas, con una inexistente tinta en un inexistente papel.
Inexistentes letras que configuran palabras que nunca existieron… palabras que sólo fueron dichas con miradas, sonrisas y besos… palabras empaquetadas de amor y respondidas con cariño…
Un inexistente rito de la inexistente destrucción de algo que… ¿existió???
En la mayoría de las ocasiones, qué fácil es adquirir o deshacerse de las cosas… pero en la mayoría de las ocasiones, que difícil es adquirir o deshacerse de los sentimientos…
Introduje la llave en el contacto e inmediatamente, al girarla, el motor ya estaba rugiendo. Apenas me coloqué el cinturón de seguridad comencé a acelerar…
La ciudad, al comienzo de la noche de verano, comenzaba esa etapa de tranquilidad que le caracteriza, y por eso, las calles estaban algo menos transitadas que de costumbre…
Sentía en mis manos la tensión del volante y en mi cuerpo la velocidad… poco a poco más rápido, más seguro… Los primeros quiebros al salir a la avenida… señales y luces para que me dejen paso… Un semáforo rojo y disminuyo la velocidad… poco a poco voy saliendo y en cuanto puedo, salgo y cruzo… no me detengo…
El proceso se repite unas cuantas veces… las retenciones las dejo atrás al invadir el carril contrario cuando me siento seguro… así, hasta llegar a la autopista donde el atasco me obliga a frenar… No lo pienso… me dirijo al arcén y continúo sin detenerme… El motor no ha dejado de sonar, el coche no ha dejado de correr… las marchas cambian… suben y bajan… luces y señales para abrirme paso en la multitud… algunos parece no enterarse pero me acerco a ellos y les increpo para que se aparten… nadie va a detenerme…
Doce minutos… sólo doce minutos… llegamos a urgencias, apago la sirena de la ambulancia y recogen al paciente…
Un proverbio chino dice: “Da a un hombre un pescado y podrá comer un día; enséñale a pescar y podrá comer todos los días”.
La justicia, en sus acepciones de la RAE, es el derecho, razón e igualdad, y debe ser capaz de dar a cada uno lo que le corresponde (de acuerdo a la ley), de poner los medios y encargarse de sancionar, si procede, a quienes se nieguen a acatarla.
Todos hemos oído ese comentario de que los detenidos por la policía entran por una puerta y salen por la otra… sí… es difícil hacer justicia y máxime cuando los responsables de su ejecución, ya sean presidentes de comunidades o simples funcionarios, no sólo no la cumplen, sino que además buscan particulares interpretaciones de la ley para su propio beneficio, ya sea personal o político… es difícil hacer justicia cuando una persona (juez o jueza) debe tramitar el doble de expedientes de los que es capaz de analizar… es difícil hacer justicia cuando una ONG (con razón o sin ella) se burla ante los medios de comunicación de las órdenes de un juez y parece no importarle a nadie… es difícil hacer justicia cuando justo en el local bajo de tu casa, se ha instalado el asesino de tu pareja… sí, España es un país difícil para hacer justicia y por ello, tal vez, todos tenemos nuestro propio concepto de Justicia y todos la interpretamos como si fuésemos el Sr. Ibarretxe (a nuestro libre albedrío)… y de seguir así, pronto llegará la ley del más fuerte
Ignoro si ahora que estoy pagando el famoso “canon” por cada artilugio audiovisual que llega a mis manos, estoy exonerado de la obligación de comprar en un establecimiento “legal” y por ello puedo comprar en el top-manta
Sus ojos eran tan negros como su piel, y esta, a su vez, tan negra como su futuro y seguramente como su pasado… Sólo su camiseta de la selección española marcaba una tonalidad discordante entre tanta oscuridad, ya que incluso la sábana donde exponía varias decenas de CD y DVD tenía un color poco claro. En un parco castellano, apenas sabía hacerse entender y difícilmente comprendía lo que se le decía. Miraba alrededor, temeroso, nervioso e indicaba con el índice al conjunto de desordenadas copias de productos que allí estaban, a cada pregunta que se le hacía…
Le he comprado un CD… siempre he pensado que a la piratería hay que combatirla, pero… algo me ha hecho cambiar de opinión… No, no ha sido el canon (que me parece injusto), ni esas declaraciones de algunos famosos o políticos donde mientras por un lado, nos muestran un lado “humano” y piden a la sociedad que hay que ayudar al que lo necesite, con visitas a países en desarrollo y promesas que se diluyen entre burocracias y corrupciones de toda índole y luego presionan a la sociedad para que persiga a quienes “les roban el pan” (avaricia???) y nos recuerda que... que... ¿que abandonemos a su suerte a quien sólo intenta sobrevivir???… Tampoco han sido las campañas electoralistas donde nuestros políticos de cualquier ramo, partido o color, abren las puertas a la miseria, prometiendo un futuro mejor a cambio de un puñado de votos, permiten que se enriquezcan unos cuantos a costa del trabajo de los más necesitados, tratándoles algunas veces como auténticos esclavos, y ahora volvemos a abrirlas indicando que la bonanza (para quién???) se ha terminado…
Le he comprado un CD por el dolor de sus ojos… ojos negros como la misma muerte, como esa que encuentran tantos que vienen y tantos que se quedan… No es la solución… no puedo dar un pescado a cada persona todos los días… pero hoy, sé que él habrá podido comer…
A la mayoría de nosotros, “Gran Hermano” nos recuerda, casi con exclusividad, a un programa de la tele, donde unas cuantas personas se encierran en un lugar y el resto de los mortales nos dedicamos a observarlos en sus cotidianos quehaceres, disfrutando (que todo hay que decirlo) de sus grandezas, miserias y sobre todo, de sus desavenencias, como si fuesen gladiadores en la arena del ya arcaico, pero emocionante, circo romano.
A mediados del siglo pasado, George Orwell, escribió su célebre novela “1984”, donde dentro de una historia de “política ficción”, se relataba la acción del “ojo que todo lo ve”, o lo que es lo mismo, “el Gran Hermano” que vigila por todos nosotros, y así poder ejercer más control que justicia…
Veo, no sin asombro que todo hay que decirlo, en un anuncio de la TV, que hay un programa de esos de juegos para los móviles, en el cual puedes “localizar” la ubicación del móvil de tu pareja gracias a las coordenadas que emite aquel. No creo que sea tan sencillo, pero me parece triste que haya que estar vigilando a la pareja como si fuésemos el “Gran Hermano”
Orwell, seguramente nunca estuvo convencido de que su novela podría ser profética… Hoy en día, lleva camino de serlo y poco a poco, estamos siendo sometidos a cada vez más controles… y lo mejor, es que nos gusta. Ahora, una importante empresa de comunicación, lanza el “i-phone” que seguramente, no aporte nada nuevo o al menos realmente necesario a sus clientes que ya están ansiosos por disfrutar todos esos nuevos avances tecnológicos… y en cada uno de esos aparatos, se encuentra un localizador GPS amén de vaya usted a saber cuántos artilugios más.
Hoy, todos entendemos como “sin papeles” a los emigrantes que también son etiquetados de “ilegales”, a pesar de que hay comunidades como los gitanos, que siguen protegiendo su cultura y los “papeles” es algo que brilla por su ausencia, siendo un colectivo “descontrolado”
Pienso que en un futuro no tan lejano como pudiese parecer, el uso del teléfono móvil, las tarjetas de crédito y los rigurosos controles a los que diariamente somos sometidos para entrar en centros oficiales (o no tan oficiales) o para salir de un simple comercio pasando bajo los arcos detectores anti-chorizos, nos obligará a claudicar a la lógica aplastante del control… y terminaremos usando, como en las malas novelas de ciencia ficción, un microchip insertado bajo la piel, que se encargará de reconocernos constantemente y seguir nuestros pasos allí donde vayamos…
Claro que es algo sumamente positivo, ya que, por ejemplo, el satélite se encargará de dar nuestras coordenadas cuando haya habido un delito y cuando se robe un banco, el GPS dirá quien ha sido ya que podrá confirmar que el ciudadano número HYTR45OI789TYU78 es el culpable por que estaba allí en ese momento… y la policía mirará donde está en ese momento e incluso le puede poner un mensaje al móvil con algo así: “Por favor, vaya a la cárcel que estamos de ahorro de combustible”
Fin de la delincuencia masiva… en cada acto delictivo estará inmediatamente determinado el culpable… se acabaron las búsquedas de desaparecidos, ya sea de las temidas pateras o esas desapariciones adolescentes en busca del príncipe o princesa de color felicidad o las más crueles, esas en que algunos autonombrados “libertadores” roban la libertad de otros…. También se podrán controlar las órdenes de alejamiento y saltarán las alarmas cuando dos ciudadanos se acerquen a más de la distancia autorizada… incluso quien sabe si se les podrá dar un calambrazo en el culo al infractor, como “recordatorio”, e incluso para las pequeñas “fechorías” de los más jóvenes… ¿Qué se hacen novillos??? Castigo asegurado!!!... Y qué me decis del absentismo laboral??? Se acabó el “ir al médico” para ver el partido de futbol del miércoles… el cacharro de turno encenderá una luz roja indicando que es un camelo… y ni que decir tiene de esos fines de semana donde al llegar a la oficina presumimos de “locuras” varias y el sensor dirá que ha sido más aburrido que una conversación entre dos sardinas…
Claro, que luego vendrán las segundas partes o las secuelas… los “malos” se encargarán de poner virus en los chips de marras y los satélites fallarán… pero como la denominación de “sin papeles” pasará a denominarse “sinchip” (recordadme que he de patentar el nombre para vivir del cuento) pues el que no exista, se quedará sin posibilidad de todo… comprar en el super, llegar el depósito del coche, sanidad, educación para los hijos, incluso hacer uso de los urinarios públicos que espero que algún día vuelvan a colocarlos…
Pero los efectos colaterales no se harán esperar y pronto surgirán empresas en las que por poco dinero, puedan facilitarte el espionaje de tu pareja, decirte donde está y con quien… o estudios de consumo que dirán donde acudimos los especímenes humanos y a qué horas, cuanto tiempo estamos ahí y entonces podrán cámaras “invisibles” y el “Gran hermano” nos juzgará por lo que hacemos y nos dirigirá en lo que hemos de hacer… ¿o eso ya sucede hoy???
No hay libertad sin control, sin orden, sin ley… cuanto más libres seamos, más controlados estaremos…
Desde el primer día que comencé a escribir en mi bitácora, me han asaltado dos dudas. La primera es lo que pensará la gente que, si lo hace, nos lea, por ejemplo dentro de 500 años. Espero que tengan buenos psicólogos, por que creo que lo van a necesitar.
La otra cosa es saber para qué escribo en público. Tampoco lo sé con exactitud, ya que hay cosas que sólo puedo contar a un reducido número de personas, otras que no puedo contar a nadie, y otras que aún siendo en público, comienzo escribiendo sobre una cosa y termino hablando de otra…
Pero sí tengo claro que en este tiempo ha existido una evolución, o mejor dicho, un cambio, ya que antaño escribía según me dictaba mi cabeza y hoy, reconozco que hago un filtro sobre como me expreso, a pesar de que tras los últimos éxitos, una cosa es lo que se desee transmitir y otra muy distinta, lo que en realidad se transmite.
Pues bien, una vez realiza esta reflexión, y una vez que me he confesado como “narcisista” (no volveré a usar el término “exibicionista”) de la vida, donde sigo moldeando mis ideas y principios, escondiendo mis actos y reacciones y además, donde también debo confesarme cotillo de vidas ajenas, donde de un simple vistazo, analizo, reflexiono, juzgo y condeno al que escribe, adhiriéndome a sus palabras o simplemente negándole una razón que, como todas, es subjetiva… pero si es así, también la mía lo es y por lo tanto discutible de la misma forma.
Y siguiendo con el tema de los cambios, permitidme hacer un par de reflexiones más y la primera es sobre el mundo de la pareja, cuando dos personas se comprometen a compartir sus vidas para siempre y pasado un tiempo no sólo rompen, si no que además, terminan odiándose… es evidente que algo ha cambiado… tal vez sea uno, tal vez sean los dos, tal vez sus circunstancias… o tal vez, por que, precisamente, no ha cambiado nada… La madurez nos hace cambiar y mirar la vida desde un punto de vista distinto, y los atardeceres dejan de ser las muertes de los días para pasar a ser los nacimientos de las noches.
El otro cambio, está también relacionado con la pareja… con esa otra pareja que no nos corresponde… con ese amor imposible al que unos renuncian, al que otros se aferran con desesperación (recordemos el párrafo anterior, donde al tiempo llega la separación) o al que otros simplemente aparcan, sin renunciar y acechando la oportunidad de retomarlo… Suelo encontrar en las bitácoras, entradas tendentes a relatar soledades… soledades de cuerpos, de almas, siempre de personas… es triste la soledad, siempre es triste la soledad y tal vez estas palabras sean una simple excusa para sentirme próximo al lector (generalizando, o tal vez no) y poder leer en un comentario unas palabras de ánimo… Pero no quería hablar de ello… hoy sólo deseaba hablaros de sus ojos… de aquellos ojos… no, lo dejaré para otro día… si no cambio de idea.
Apenas amanecido, con los tibios rayos de sol en una mañana aún fresca pero ya excesivamente poblada. Apenas unos minutos para que comience la carrera y una extraña sensación invade los cuerpos, las almas. Abrazos, nervios, tensión, miedo, ilusión…
Comienza la carrera y de repente, todo desaparece. Los morlacos de más de 500 Kg, enfilan directamente hacia los corredores y estos, sólo tienen una salida: la carrera. Se corre, se corre sin nada más en la mente que mantener esa distancia… se corre sin nada más en la cabeza que escapar de los astados… y de repente, se acaba la carrera. Se sale y se observa la pequeña manada que se aleja… Es entonces cuando se sienten los empujones y los golpes, y aflora el dolor que en aquel breve instante de tiempo no hubo tiempo de sentir…
Qué es lo que hace que una persona se enfrente a esas situaciones??? Quiero imaginar que, exceptuando el valor que nos aporta una noche de fiesta y alcohol, posiblemente aderezada con otras cosas, las personas necesitamos sentir esa emoción del riesgo, de jugarnos la vida y de ser conscientes, tal vez, de esa locura. No hablo sólo de correr delante de unos toros en un encierro… hablo de subir al monte más alto, de bajar a la más profunda sima, hablo de desear cruzar un desierto, ya sea de hielo o de nieve, hablo de esos retos a los que algunos se atreven a afrontar y otros muchos sueñen sin tener muy claro por que deseamos cruzar el mar en pos de alcanzar el horizonte…
Vida, una vida distinta… tal vez sea esa sensación la que nos impulsa, por que… ¿Quién no ha soñado alguna vez correr los “Sanfermines” o alguna otra locura similar???
Ignoro cual es su nombre real, pero creo que todo el mundo lo llama “Luisito”, y no responde si se le llama de otra manera
Debe tener cerca de 50 años y se pasa los días enteros en el mercado, esperando algún trabajo. Retira las cajas vacias, coloca la fruta que va quedando suelta y lleva las bolsas a la gente que se lo solicita.
Luisito es un discapacitado y pese a su voluntad, no creo que pueda hacer otra cosa que no sea esa, ya que se te tuvo que enfrentar solo a una vida “especial”, donde ha sabido, dentro de esos límites que la naturaleza le regaló, encajar
Ignoro cuales pueden ser sus problemas si es que los tiene, pero sí es cierto que todos lo que le conocen, afirman que, dentro de sus muchas carencias, están la mentira y la maldad…
Hacía ya largo rato que el sol se había marchado y ellos aun se encontraban en la cama, cansados, satisfechos, cálidamente abrazados... El silencio sólo se rompía por el crepitar de los besos y la luz, escasa, se concentraba en sus rostros. Sus pupilas intentaban retener una y otra vez, la imagen del otro, recorriéndolo sin cesar y abrazando su plácida sonrisa de felicidad...
- Debo irme ya
- ¿Tan pronto???
- Sí... ya no puedo retrasarme más
- Ojalá pudieses quedarte. Me gustaría detener el tiempo para estar siempre así, contigo.
- Lo sé, también yo lo deseo
¿Nos vemos mañana???
- Claro que sí... vendré a buscarte
- Te quiero
- También yo
Un beso, suave dio paso a otro de desbordada pasión... otra sonrisa... silencio... la imagen grabada en la retina... La luz dejó paso a las sombras y la oscuridad se adueñó de todos los lugares de la habitación…
- Te quiero - se escuchó casi al tiempo que la puerta se cerraba y dentro quedó, junto a un cuerpo desnudo, la soledad, las lágrimas y la felicidad...
Busco en el diccionario la definición de "NORMAL": Dicho de una cosa: Que se halla en su estado natural.
Ya estamos lejos de lo que todos conocemos como "operación bikini" y ahora es cuando entramos en la época de mantenimiento. Resulta que con la llegada del calor, nos volvemos más liberales y a todos nos da por enseñar nuestras carnes... y mira por donde, antes de eso, alguien nos dice que hay que hacer ejercicio, beber agua de no sé que marca, tomar no sé que barritas, yogures, bebidas vitaminosas, o cualquier otro mejunje especialmente pensado y diseñado para adelgazar… y si no, compramos una faja con acumuladores de 220V que nos pondrá como el mismísimo Hércules mientras nos sentamos frente al TV... amén de las cremas refortalecedoras basándose en algas y tratamientos ionizantes... y para casos extremos, siempre se podrá recurrir a una clínica de estética, donde por un puñado de dólares (película que marcó una época, por cierto) nos quitarán las grasas, las arrugas, y saldremos en definitiva, con un cuerpo que no es el nuestro en realidad…
Tiempo atrás, me imagino que todo esto se haría viajando a Lourdes o a Fátima, en solemne y mística peregrinación, para pedirle a la virgen de turno que nos cambie nuestra figura para... anda... ¿para qué queremos esa escultural figura de un Adonis o una Venus??? ¿para dar envida a los vecinos??? ¿para que nos quepa el bikini del año pasado???¿no sería mejor comprarse uno este año???
Ya hemos tomado la "operación bikini" como algo tan cotidiano que ya viene junto el calor, las ofertas de viajes, la canción del verano… todo lo "normal" del verano y lo que durante milenios ha sido normal (es decir, estar orgulloso y satisfecho con el cuerpo que tenemos) se ha convertido en motivo de vergüenza... Bien está cuidar el cuerpo por motivos de salud, pero no sé hasta que punto hemos de cambiar la normalidad de la vida...
Para conservar nuestra escultural figura que hemos de lucir de forma bronceada dos o tres semanas al año, nos pasamos la vida a dieta para no engordar, manteniendo un estricto control sobre lo que comemos, tanto en su composición como en su cantidad... Se nos llena la boca de aquello de "la belleza está en el interior" y nos olvidamos (o no reconocemos) que la belleza no es canon medible, si no una sensación que cada uno percibe acorde con sus sentidos... Nos venden (y nosotros compramos con desbordante alegría) la belleza del cuerpo de los 20 años como si pudiésemos convertirnos en una escultura de Miguel Ángel y nadie, nadie absolutamente nos recuerda que si cogemos una fotografía nuestra y usamos el photoshop para buscar la simetría perfecta de nuestro rostro, nos encontraremos a un desconocido... sí, muy similar a nosotros, pero "otro".
Sí, sí... muy cierto que a todos nos gusta sentirnos "guapos", pero hay que valorar también el precio que eso conlleva... no me voy a casos extremos, donde los desórdenes alimenticios o un exagerado culto al cuerpo, provocan más de un grave problema... Hablo de sentirnos bien, de aceptarnos como somos, de no renunciar a un helado cuando el calor aprieta, y de no sentir vergüenza cuando quienes ya perdieron la adolescencia hace unos años, admiren una tibia curva en su antes esbelto cuerpo, que en definitiva, nunca ha dejado de ser normal
En fin… por mucho que nos empeñemos, un culo, siempre es un culo…
A estas alturas, no creo que exista alguien que ignore que la selección española, ha vencido en el torneo de la copa de Europa.
Hay que felicitar a todos los que lo han hecho posible, sobre todo a quienes han sido protagonistas del éxito.
Durante todo estos días que ha durado la competición, he podido ver como poco a poco, la sociedad en general se ha ido entregando a la pasión de un deporte que, en definitiva, a la mayoría no nos aporta más que la satisfacción personal del triunfo…
Comienzo a entender el futbol… fijaos como todos nos sentimos triunfadores, a pesar de que la mayoría de nosotros, mientras ellos hacían su trabajo, lo veíamos con una cerveza en la mano y cómodamente sentados… o haciendo el ganso en algún bar rodeados de amigos… o donde fuese…
El futbol, nos une… Las relaciones personales, sean del tipo que sean, suelen basarse en todo aquello que es común, y por lo tanto, susceptible de compartir… y he aquí, que el futbol es asequible a todos, y bajo el entusiasmo de ese deporte, se concentran y se igualan, personas de distintas ideologías políticas, de diversas creencias religiosas, de opuestas tendencias morales, de irreconciliables capas sociales… en estos días, todos, la mayoría al menos, no nos preocupábamos de otra cosa que no fuese el futbol y todos comentábamos, con mayor o menor acierto, nuestros pareceres y siempre había alguien que se apuntase en el autobús, en el bar, en el supermercado… siempre había alguien que confirmase o negase aquello y el futbol creaba la polémica entre los desconocidos y termina, curiosamente, convirtiéndolos en amigos…
El futbol, es algo que no sirve, si no para igualar a las personas y darles ese enlace común de entendimiento que es accesible a todos y que trata a todos por igual… más de 40 millones de opiniolnes distintas, coinciden, en esta ocasión, bajo el color de una misma camiseta, y el triunfo de aquellos 11 hombres que corrían intentando controlar un balón, frente a los que eran considerados los 11 mejores de varios países de Europa que, uno tras otro, fueron derrotados con honor y deportividad…
No sé si alguna vez el futbol me llegue a apasionar, pero reconozco que estos últimos días, lo he sentido como algo tremendamente especial.
El ajedrez es como el sexo... casi siempre comienza de la misma manera... y generalmente, acaba siempre de la misma forma... pero cuanto placer da cada jugar cada partida...
Al día de hoy, hay demasiados terroristas, asesinos, ladrones, estafadores, violadores, traficantes, proxenetas, corruptos... Afortunadamente, la mayoría de la gente, es cojonuda
(Plagio, debidamente camuflado, de un célebre refresco donde alguien termina diciendo algo similar... para más detalles, consultar cartelera de la TV... además, me apetecía poner este video)
Cualquier dirección que tomes en el desierto, te conducirá hacia el horizonte...
El calor del estío recalentaba las incontables capas de barniz que amenazaban con gotear y que recubrían la puerta de madera de castaño que, ajada con el paso del tiempo, ya no admitía más reparación que la propia sustitución por otra nueva. La hinchazón por la humedad del invierno, había abierto brechas más que ranuras y ya era imposible abrir la puerta si no se profería un fuerte golpe que desencajase la vieja madera de su vetusto marco.
La lúgubre y húmeda recepción a la casa, mantenida por los gruesos muros de piedra, nos la daba una estancia entre penumbras, sin ningún tipo de iluminación si no era la propia entrada y donde la luz se difuminaba entre el polvo que era removido de su sedentario y largo descanso, por el fresco aire del exterior que entraba jugueteando por el hueco recién abierto que correteaba desde allí para encontrar innumerables rendijas para escapar entre silbidos, llevándose parte del hedor a cerrado y humedad.
La estancia daba paso a un oscuro pasillo que distribuía las estancias y cuyo acceso estaba protegido por una roída cortina. A la derecha de aquel acceso, otro a una gran estancia separada por dos puertas que ya no encajaban, y en el lado izquierdo el último hueco que se abría a una ascendente escalera cuya entrada estaba cerrada por otra puerta ennegrecida por el tiempo y el moho. Al lado de esta puerta, se encontraba la mesa... una enorme mesa oscura de madera que era fantástica, ya que en sus cajones se escondían todo tipo de objetos innombrables que mi infantil, pero ya crecida imaginación, creaba, amparada por la imposibilidad de abrir aquellos cajones que más el tiempo que una vetusta cerradura, se encargaron de cerrar.
La imaginación es, posiblemente, las alas que nos ofrece la vida para poder volar... la imaginación nos confiere el poder de convertir roedores en fantásticos dragones voladores; pequeños jardines en frondosas e intransitables junglas; arroyuelos en paradisíacos lugares de recreo; y una puesta de sol, en el más maravilloso de los milagros...
La imaginación no es sólo lo que desnuda a nuestra pareja cuando aún está vestida. La imaginación es lo que hace que se combinen los sonidos para crear la música; y los colores para crear los cuadros; y las palabras para crear el idioma y transmitir a todos y a cada uno, todo aquello que somos capaces de sentir... La imaginación es lo que cambia el color de un día gris a otro soleado, y lo que cambia las gotas de agua por una agradable lluvia.
La imaginación, el lo que me permite, cada vez que cierro los ojos, volver a la niñez y con esa inocente libertad, construir el mundo que yo quisiera…
En el texto de la foto:"Tú no puedes depender de tus ojos, si tu imaginación está desenfocada"
Hace ya tiempo que fui abordado por integrantes de una religión con el propósito de “convertirme”. No lo consiguieron y tras una breve conversación, cada cual siguió su camino.
Desde entonces, me pregunto qué pasaría si un día, el mismísimo Dios (que cada cual aplique el suyo, si es que lo tiene) se nos acercase y nos dijese que hemos de ser “buenos”. Supongo que yo, particularmente, tampoco le haría mucho caso… Es más, podría darse por contento si no pensase que se trata de un loco, un borracho o un drogadicto… ¿cómo se le ocurre a alguien acercarse a otra persona y decirle que (y sobre todo como) ha de ser “bueno”???
Por otro lado, es raro el día en que no recibo alguno de esos correos que ya han dejado de ser cadenas y terminó de amenazar con volverse impotente si no se enviaba en 1 hora a 38 personas, pero cuyo contenido sigue siendo similar… “Sé bueno, disfruta de la vida, ama, besa, abraza…” y curiosamente, seguimos sin saber de donde viene (a pesar de que nos lo envíe un conocido) pero le presto más atención… e incluso, algunas veces sonrío en silencio pensando que tiene razón…
Pero el desencadenante de todo esto, me llegó ayer, con una lista de productos que contenían ingredientes de buena calidad y otros que no… Sé que la persona que me lo envió lo hizo con toda la buena voluntad del mundo, pero eso me lleva a pensar si todo lo que recibimos escrito nos llama la atención.
Hemos tenido “boicots” a marcas, productos y regiones, y listas para salvar vidas donde una larga fila de nombres queda impresa… nadie se cuestiona la fuente y los origines y es tan simple como si yo ahora, lanzo una presentación donde, a mi entender, puedo decir que ciertas culturas entre sus ropajes, pueden esconder explosivos y hay algunas personas dispuestas a morir por sus creencias… Mi idea, personal, puede comenzar a dar la vuelta al mundo, crear una alarma innecesaria y colocar a una comunidad en el punto de mira de la desconfianza.
Creo que es impresionante el poder de la palabra escrita y muchos, al leer los titulares, ya creemos que tenemos el conocimiento necesario para discutir, afirmar o negar aquello… y otros, por leer unas líneas anónimas en internet, dan por seguro que es tan cierto como que está escrito…
El cuarto poder se acentúa y sus tentáculos llegan hasta nuestros dedos colocados en el teclado… Si alguna vez Dios te susurra al oído que debes ser “bueno” ¿Quién es quien escribe esos artículos???
Intentaré reflexionar sobre el bien y el mal antes de creer lo que leo y desconfiar de lo que me dicen