
Cuantas veces se ha escrito sobre el otoño??? Puntual a su cita, llegó también este año. Los árboles se desnudan sin pudor y los erizos del castaño rebosan plenitud y promete una buena cosecha. El verde se torna ocre y pardo y el color se relaja para dejar paso a noches más largas de grises y oscuros.
Hoy el cielo está cubierto por un telón de bruma y el sol se adivina más que se ve… quedaron atrás las tardes de calor, de estío y canícula… quedaron atrás los morenos de playa y la ciudad adormecida en la siesta…
Las calles de Madrid, sin embargo, permanecen inalteradas, inalterables… callejuelas que siguen contando a quienes saben escuchar, sus historias, sus leyendas… Pronto serán aderezadas con aroma de castañas y boniatos asados, con café caliente, con paseos de abrigo y bufandas… y sin embargo sigue siendo un placer descubrir en compañía, una y otra vez, cada uno de sus rincones, cada uno de los miles de recovecos que entre la noche y el alba, la ciudad nos regala… sonríes… me acompañas… escucha… la ciudad palpita a cada paso que das, resucita con el brillo de tus miradas, ansia regalar todo aquello que este tiempo ha estado guardando… escucha… la ciudad en otoño tiene un encanto distinto… o tal vez eres tú quien se lo confiere… escucha…