
Aún tengo fresco en mi memoria el momento del despertar cuando era niño. Un intenso caudal de aromas desbordaba la casa mientras el fuego en el hogar, alma de la cocina y esta, corazón de la casa, crepitaba entre brasas incandescentes de la leña resecada al sol.
El olor del pan crujiente, se mezclaba con el aroma del café que inundaba todas las estancias... la fragancia de los dulces bollos, aliviaba el borboteo constante de los pucheros y las ollas que cuchicheaban entre hervores, el menú del día que, dicho sea de paso, no llegaba a sorprender a casi nadie.
Chorizos y patatas envueltos en papel se amontonaban bajo las cenizas mientras que por encima de estas, las brasas permitían asar unas castañas o terminar de cocer flanes en calmado condimento y todo esa mezcla de sensaciones llenaban la casa de algo mágico que duraría todo el día...
Lo que hemos perdido con el jodio microondas...
7 comentarios:
Pues si... hemos perdido cierto encanto y magia. Claro que...tambien hemos ganado tiempo y evitamos riesgos de incendios caseros, no?
Saludos!
Hola, jejejejej
el microondas solo sirve para calentar y mal.
Tienes que aprender a cocinar.
Besitos
Por cierto,¿de donde eres?
¿Llegaste del frío?... ;-)
Buen despertar sin duda,amigo.
Sí, jodido microondas... Tu escrito de hoy se "huele". Mmmmmmmmm.... y qué bien huele. ¿Por qué habrá sensaciones que verdaderamente tienen un olor?
:)
Que le vamos a hacer...la vida moderna es lo que tiene que se pierden algunas cosas que realmente son importantes...
Es el alto precio que tenemos que pagar por vivir con "bienestar"...aunque en algunos aspectos la vida fuese mejor como era antes.
Besos y hasta pronto
la dama de Shalott
¿Hace cuánto que no desayunamos chorizos y patatas?
Hmmmmm, qué bien huele!!!!!
Pero ese es el peaje del paso del tiempo ¿no?
La modernidad, el avance...
Todavía recuerdo aquellos tomates, con sabor a tomate.
Un beso
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