viernes, 24 de febrero de 2012

Energia


El heroísmo y la cobardía, a veces tienen las mismas reacciones

Me resulta curioso el poder que tienen las personas para transmitir ideas y sensaciones, ya no sólo con las palabras, si no con el ímpetu que usan al decirlo. Esto resulta evidente cuando nos encontramos con alguien y podemos captar todo lo que genera al hablar… su mirada, su entonación, sus gestos, y por supuesto, la intensidad que dedica a transmitirnos aquello que desea

No se trata de hablar fuerte, de hablar rápido o de hablar mucho, si no de poner en cada palabra dicha, todo un mundo de sensaciones que convierten a la palabra no en un significado en sí mismo, si no en medio de transmisión de ideas o sentimientos que difícilmente son entendibles desde otra perspectiva…

Imaginaos que alguien dice “ahora” y de repente decenas de personas comienzan a tirar de cuerdas y un material de gran peso comienza a ascender… una sola palabra…. O mejor aún, que alguien te susurre en el oído “te quiero”... y sentirás que se eriza tu piel y se desboca tu corazón… o simplemente que alguien te mire y comience a llorar, incluso en silencio, buscando un abrazo de consuelo al que no podemos resistirnos…

Pero cuando la palabra carece de esa energía, de esa intensidad, tal vez no podamos sentirla en todo su esplendor y entonces puede volverse algo inconsistente… pero sin embargo, hay quienes transmiten en la palabra escrita, fría y serena la mayoría de las veces, la misma a más intensidad que ponen al hablar… Casi cualquier poema está repleto de sensaciones que se perciben más allá del texto y que transmiten esa energía que nos hace estremecer de placer o de dolor… y no, no estoy hablando de esos textos que muestran noticias que nos pueden llenar de indignación.

Y así, cualquier palabra que se puede repetir cientos o miles de veces en contextos cotidianos, de repente en un contexto dado, o de una persona concreta, adquiere un valor añadido que nos inunda de sensaciones… un “si” como respuesta a un rencuentro esperado… un “adiós” que nunca es deseado… o un “te añoro” cuando nos encontramos solos…

Tal vez esa energía, ese contenido que hace que las palabras no sean huecas, sea lo que podríamos denominar, el alma de los escritos…

lunes, 20 de febrero de 2012

Carreta


Confianza es darle un arma a tu enemigo

Imaginemos por un momento una carreta que yendo cargada de cosas, se hunde en el barro y no logra avanzar. Lo más elemental del sentido común, nos conduce a que para sacar la carreta, lo primero que se ha de hacer es descargarla y una vez aligerada de su peso, saldrá con más facilidad. Una vez fuera, volvemos a cargarla y continuamos el viaje. Esto implica, evidentemente, un trabajo extra que tal vez no teníamos previsto, pero que es inevitable para poder seguir el viaje

Esto que parece tan obvio (al menos a mí sí me lo parece) parece que hoy en día no lo es tanto y el ejemplo es aplicable a casi todos los estamentos de la vida, pero algo está cambiando…

Hoy en día, cuando una carreta se hunde en el barro, algunos no sólo no descargan sus mercancías, si no que se suben encima para protegerlas. Los que quedan abajo han de hacer un esfuerzo mucho más ímprobo pero además siempre habrá alguien que les diga por donde han de ir… lo malo es que unos irán hacia un lado y otros tirarán hacia el otro…

Así, las diferentes carretas que no avanzan, ni podrán avanzar ese maremágnum de caos donde al menor atisbo de problemas, cada uno nos lanzamos a salvar nuestras pertenencias o incluso, lo que es peor, a coger las que el que de verdad está empujando la carreta, la descargó para aliviar el peso…

Cruel, a veces, realidad de la sociedad donde vivimos donde no somos capaces de adivinar que si no sale hoy la carreta, mañana el barro podrá endurecerse y entonces quedaremos atrapados para siempre (bueno, mucho tiempo)


jueves, 16 de febrero de 2012

Prisas


Hay quien presume de no tener miedo a la muerte pero tiene pánico a la vida.

Algunas veces me sorprende el gran poder de comunicación. Estamos en la era tecnológica y difícilmente nos podemos plantear llevar una vida sin internet, sin teléfono o sin televisión. No es tan reciente todo eso y algunos (al menos yo) recordamos una niñez donde estas “necesidades” eran desconocidas

La vida ha cambiado, y las personas hemos cambiado… Hoy en día, cuando viajo en el metro a primera hora, no puedo por menos de asombrarme de la gran cantidad de jóvenes que usan un sin fin de aparatos para estar en constante comunicación… las redes sociales se han hecho tan necesarias que la mayoría de las personas están en ellas… incluso yo tengo cuenta en una de ellas, jamás he escrito una sola palabra y ya tengo dos seguidores!!!

Es realmente necesario??? Pues no sabría que decir, pero todos sabemos que sin tanta comunicación nuestra vida seguirá su curso al igual que sin tantas cosas que en su día nos vendieron como necesarias y ahora no sólo tenemos que desprendernos de ellas por la crisis, si no que además, hemos de pagarlas

Nos decían que para ser felices necesitábamos un coche más grande, una vivienda más grande, un viaje más lejos, un traje más caro y poco a poco fuimos accediendo y a cambio de más esfuerzo y más sacrificio, a cambio de horas de ocio y vida y el trabajo se convirtió en lo principal y la vida personal en lo secundario

No sé si es o no necesario pero está ahí… en realidad hay tanto que contar???  He de reconocer que también soy “tecno-adicto” aunque mis limitaciones ya son tantas (por ejemplo, jamás podré mover los pulgares con la soltura que lo hace la juventud actual) que creo que he llegado a un límite que no deseo sobrepasar…

No, no piensen ustedes que dejaré esto, al menos de momento…  mientras las musas no vengan de donde estén, seguirá tranquilo ya que los problemas del país se tocan demasiado frecuentemente y por demasiados estadios diferentes…  pero sí debo reconocer que llegado ese momento de decidir, he decidido comunicarme con los que quiero con la intensidad de lo personal, de dar respuestas a sus preguntas, de dar un abrazo para aliviar una lágrima, de tomar una cerveza mientras compartimos unas risas o de no renunciar jamás, al sabor de un beso… y eso no lo sustituye ninguna tecnología… al menos de momento (daos prisa, por si acaso)


miércoles, 8 de febrero de 2012

Repeticion


Para mirar es necesario tener los ojos abiertos, para ver no siempre es necesario

Hoy en día, las imágenes de guerras, explosiones y catástrofes, han sido tan extendidas por el cine que ya no sólo las que suceden en la realidad tienen ningún impacto, si no que casi al contrario, parece una cosa “normal”

Quien sigua las noticias, últimamente verá que hay algunos temas que se repiten con insistencia… es una tónica que se repite con frecuencia y que quiero pensar lo hacen para exprimir una noticia hasta la saciedad mientras aparece otra más importante…

De esta manera, la crisis, el paro y un sinfín de términos económicos que no todos conocemos ni valoramos, se repiten una y otra vez en los medios de comunicación y llegan a ser términos tan cotidianos que parece que siempre han estado ahí, a nuestro lado… 

Y así, de esa forma machacona y reincidente, las palabras se van desgastando, puliendo, suavizándose… como si fueran piedras que ruedan por el rio y que llegan a la desembocadura del mismo  carente de aristas, tanto que parecen más bellas…

Pues así de esa forma, me pregunto si a fuerza de insistir, las palabras pierden el valor real de las mismas… a fuerza de hacer rutinaria nuestra “crisis”, a casi nadie le sorprende y lo que es peor,  ya no esperamos ni salir ni entrar, si no saber cuanto nos va a tocar el bolsillo… Hay guerras que se olvidan, terremotos a los que jamás llegó la ayuda o muertos en pos de una libertad sea cierta o no… 

A fuerza de insistir, todo eso dejó de ser noticia, dejó de ser importante… y si mañana un agricultor encuentra una manzana de dos kilogramos, eso será una noticia de la que todos hablaremos, casi seguro

Pero insisto, las palabras pueden perder su valor… y tal vez haya palabras cuya rutina las haya deshumanizado, y así por mucho que digamos “te quiero”, “te amo”, “te necesito”…  esas palabras pasan a carecer de alma, de sentido… son palabras que se repiten una y otra vez… ya no son noticia… ya carecen de importancia… ya forman parte de un tedio tan aburrido que en realidad no les prestamos atención…

martes, 31 de enero de 2012

Compromiso

La mayor tristeza es no sentir tristeza

Me Pedisteis cuando era joven que tenía que estudiar y estudié… renuncié a una juventud como la mayoría de mi generación, por que no había medios y el temprano trabajo para ayudar en casa era aquello que mis padres necesitaban para que no pasáramos hambre, y aún así, la pasé… pero me pedisteis que estudiara y estudié…

Me pedisteis que fuera responsable y asumí como mías todas vuestras normas… aprendí lo que era necesario, educado, preciso… tal vez no estuve conforme del todo, pero me pedisteis que fuera responsable, y lo fui

Me pedisteis que trabajase y trabajé… tuve que tragarme mi orgullo algunas veces, tuve que asumir funciones que no me competían, tuve que regalar horas, esfuerzo e ideas, tuve que conformarme con lo que vuestras normas decían mientras aquellos para quienes trabajaban se enriquecían con mi esfuerzo y con el de mis compañeros… me pedisteis que trabajase y trabajé

Me obligasteis a ser cliente de un banco pues no había más opción para vivir ya que todo había de estar controlado. El banco me pidió dinero por ser su cliente, el banco me cobra dinero por manejar el mío y no tengo opción de negociar con él, pues tiene el poder… me obligasteis para controlar mi dinero y accedí

Me exigís pagar mis impuestos, mis tasas, mis contribuciones a las que no tengo opción de replica y las pago puntualmente… invertís mi dinero y lo gastáis sin que me deis ninguna explicación y sin que pidáis opinión, y tal es el caso que ya hasta os lo embolsáis en vuestros propios bolsillos de forma fraudulenta desde la posición de poder que ostentáis… pero me exigisteis pagar y pagué

Me prometisteis seguridad y justicia, y confié en vosotros cuando me robaron, me insultaron, me violaron, me maltrataron… acudí a vosotros en busca de ayuda y amparo y me dais largas, posponéis fechas, exigís pruebas y me dejáis en completa indefensión cuando acudo a vosotros en busca de seguridad y justicia

Me buscáis cada cierto tiempo cuando necesitáis mi voto e intentáis convencerme de que sí, esta vez, sí… ya no habrá mentira y falsedad y que haréis todo aquello a lo que os comprometéis… y pedís mi voto, mi apoyo, mi esfuerzo, mi trabajo…  y yo, lo doy

Una y otra vez, yo he cumplido mi parte del trato, y una y otra vez vosotros no lo habéis hecho, y lo que es peor, no os importa el no haberlo hecho y casi os sentís orgullosos de vuestra ineptitud pues en realidad sólo os importa vuestro beneficio…  No, no me culpéis ahora de vuestra ignorancia, de vuestro enorme ego, de vuestros errores, de vuestro desmedido orgullo…  al fin y al cabo, sois vosotros quienes no habéis cumplido vuestra parte del trato al que nadie os obligó a comprometeros.

¿Qué diría Alonso Quijano si tuviese que escribir en Facebook???

viernes, 27 de enero de 2012

Comparaciones

Lo pequeño que puede llegar a ser un corazón y la cantidad de cosas que caben dentro!!!

Hoy he recibido un correo que creo que merece la pena ser compartido en público… podría haber hecho un “renvío” pero al final, esas cosas se pierden, así que permitidme que lo comparta con todo aquél que lo desee

Ignoro su autor, pero creo que los ejemplos son suficientemente gráficos como para tener que comentar nada más si queremos comparar con la actitud de algunas personas.

Si un perro fuera tu maestro, aprenderías cosas como:

- Cuando tus seres queridos llegan a casa, siempre corre a saludarlos.
- Nunca dejes pasar una oportunidad para ir a pasear.
- Deja que la experiencia del aire fresco y del viento en tu cara sea un éxtasis.
- Duerme la siesta.
- Estírate antes de levantarte.
- Corre, salta y juega todos los días.
- Mejora tu atención y deja que la gente te toque y acaricie.
- Evita morder, un simple gruñido sería suficiente.
- En días de sol, acuéstate de espaldas en el pasto.
- Cuando haga mucho calor, toma mucha agua y recuéstate a la sombra de un árbol.
- Cuando estés feliz, baila...
- Deléitate en la alegría simple de una larga caminata.
- Sé leal.
- Nunca pretendas ser algo que no eres.
- Si lo que quieres está enterrado, escarba hasta que lo encuentres.
- Cuando alguien tenga un mal día, quédate en silencio, siéntate cerca y suavemente hazles sentir que estas ahí..

¡DISFRUTA CADA MOMENTO DE CADA DÍA!

RECUÉRDALO SIEMPRE, COMO DECÍA MI ABUELA:
"EL PERRO TIENE MÁS AMIGOS QUE LA GENTE, PORQUE MUEVE MÁS LA COLA QUE LA LENGUA".

También he de agradecer a MM que me haya descubierto esta voz


domingo, 22 de enero de 2012

Olores

Más difícil que aprender, es enseñar

Cuando hace unos pocos días tuve que visitar el centro de Madrid, cogí el metro para llegar hasta la emblemática Puerta del Sol, donde, curiosamente, lo que más me llamó la atención cuando llegué allí, fue un olor inusual para el lugar, pero agradablemente conocido… un olor a chocolate!!!

Y es que Madrid, como casi todas las grandes ciudades, tiene su olor peculiar a humo y contaminación, a espacios cerrados, a gentío, incluso algunas veces, hasta olor a prisa… olor a perfume que deja una mujer al pasear por la calle Serrano, olor a pescado que rezuma el mercado de Maravillas, o a fritanga cuando pasamos cerca de algún bar de Atocha a determinada hora… olor a tapas y cerveza en las terrazas de verano… olor a limpio cuando llueve con insistencia desde el norte y olor intenso a verdín cuando en primavera se corta el césped de los parques… olor a agua estancada en que sale de algunas alcantarillas del centro o de café que seduce al pasar por la puerta de “La Mejicana”… olor a pan recién hecho, cada día menos abundante y más deseado de las escasas tahonas que aún quedan y a bollos y a dulces pasteles… olor a asados que en los medios días, seducen a intranquilos estómagos con prisas que habrán de conformarse en la mayoría de las veces, con un menú del día… olor a ropa usada y conocida que aún guarda un cierto tufillo de la naftalina que la protegió… olor a papel y tinta que sudan las librerías que luchan por mantener sus puestos en las calles en días señalados… olor a rencuentro en las estaciones de trenes, de autobuses o los aeropuertos, y a despedidas unos cuantos metros más allá… y más, muchos más… agradables unos… otros, no tanto…

Sí, el olor del campo es magnífico pero la ciudad también tiene sus propios aromas y cuantas veces las prisas no nos dejan empaparnos de ellos…

sábado, 14 de enero de 2012

Injusticia

El mundo no se detendrá aunque tú lo hagas

Tal vez siempre he sido algo conformista… tal vez siempre he tenido fe en que las cosas podrían mejorar pero que de alguna manera funcionaban bien… tal vez siempre he querido presumir de donde estaba y eso incluyen a mi ciudad, mi región, mi país…

Hoy, sin embargo, me encuentro algo triste por que tengo la sensación de que todo lo que está pasando con la justicia en España, no es aquello en lo que yo confiaba, en lo que yo creía y lo que yo podría defender…

Ahora, en España, los mayores corruptos son precisamente aquellos que deberían poner las normas no sólo para que la corrupción fuese eliminada, si no también para que los corruptos fuesen castigados… Cualquier estamento público puede verse salpicado por esta lacra de codicia que no conoce valores, ideologías o banderas que no sean las suyas propias… y lo triste, es que estoy convencido de que cómo ocurre con los icebergs, sólo vemos una parte pequeña de todo lo que hay.

Así pues, la justicia se nos está quedando obsoleta, incompleta, defectuosa… y ahora que todos hemos conocido la sentencia al juicio que durante años la mayoría hemos seguido por los medios, del caso “Marta”, tengo la sensación que además, a la justicia se la puede tomar el pelo de forma sencilla y fácil

Mi propio hijo lleva años (5 para ser exactos) pleiteando por un dinero que entregó para la compra de una vivienda que jamás le entregaron… confió en la justicia y presentó todo aquello que le pidieron… Ahora no veo tan claro que pueda recuperar sus más de 40.000 euros ni mucho menos su casa…

He leído varias veces noticias de detenciones de personas que tienen decenas de reincidencias o causas pendientes… procesos que se dilatan con recursos, otros pleitos o querellas… O esos casos donde el delito no es cuantitativo de delito y queda en una simple falta, una multa que no se paga por insolvencia y aquí no ha pasado nada… hoy, en España podemos sustraer bienes por unos 300 euros durante varias veces al día, que sólo será una falta… y si no fuese así, si es una empresa que incumple las leyes y las normas, la mayoría de las veces sale mucho más rentable pagar una pequeña multa y asumir la culpa que evitar aquello que a la larga le reportará pingues beneficios…

Hoy, vamos arrastrando nuestros derechos por el suelo y asumimos nuestra vulnerabilidad, aprendemos a vivir con el miedo y la indefensión y ya no denunciamos salvo caso extremos…

No, no es la vida ni la ley que yo quería… Es la ley quie´n ha perdido el sentido común, quién se siente prisionera de sus propios reglamentos y de las personas que han de impartirla… Hoy, tengo la sensación que la ley protege más al delincuente que al débil, más al poderoso que tiene abogados, que al justo, más a quien se burla de ella a quien la respeta… Nunca he creido en la ley del Talión, pero también la fe y las creencias pueden cambiar de bando…

Es posible que la sentencia del caso “Marta” sea justa realmente, pero durante años (años), los inculpados han dicho que el cuerpo de esta chiquilla estaba en el rio, luego en un vertedero… cientos de horas de trabajo perdidas, cientos de miles de euros de gastos, y lo que es peor, una familia que no puede velar a su hija… y ahora quedan

Imagino que todos tendremos una idea formada de la justicia… supongo que a pesar de que no seamos unos juristas expertos, todos tenemos una cierta idea de lo que está bien y lo que está mal… Desafortunadamente hoy creo que tenemos una justica lenta, torpe y carente de la más elemental norma de sentido común… una justicia injusta que deja indefensos a la mayoría y eso no es lo que debería ser

jueves, 12 de enero de 2012

Marabunto

Algunas personas pueden marcarte para siempre… otras, simplemente te aman siempre

Supongo que la mayoría de nosotros ponemos nombres a las cosas, a las personas y a los animales, en función de lo que esperan y también en función de sus propios gustos. Antiguamente era más que frecuente poner a los hijos el nombre del santo del día y de esta manera había algunos nombres que hoy nos parecen horribles y otros simplemente divertidos… Después vinieron los nombres importados, exóticos o de artistas donde la originalidad buscada se desvanecía en cuanto había mayor contacto con el entorno y entonces nos dábamos cuenta de que nuestros vástagos tenían el mismo nombre que otros cientos de alrededor…

Y así, nos entretuvimos en poner nombres a las casas, donde “Villa Maravilla” era un simple ejemplo de lo que pretendía ser y que tal vez nunca tuvo…

Hoy es Sam el protagonista de esta historia… ese pequeño podenco de la foto superior… Sé que el nombre de Sam salió de una serie de TV que uno de mis hijos veía, le gustaba y lo escogió…

No obstante, Sam ha resultado ser un perro revoltoso e inquieto, donde todo lo que queda a su alcance es probado por su mandíbula, donde el descanso de la tarde se hace complicado por que no deja de buscar caricias, donde a cada movimiento salta como un resorte dispuesto a ir donde sea, y cada vez que llego a casa, me impide con sus exagerados aspavientos el poder quitarme el abrigo hasta que no ha quedado satisfecho de recibir mimos…

Sí, ahora estoy empezando a cambiarle el nombre… “Marabunto” creo que le sienta mucho mejor ya que él solo, sin ayuda de nadie, sirve para enredar, molestar, incordiar, esconder, revolver, ensuciar, lamer, jugar, saltar… como si de una auténtica marabunta se tratase…

Pero como casi la mayoría de los perros, su cariño compensa todas las trastadas que nos pueda hacer y la felicidad que nos aporta es muy superior al precio que se pueda pagar por ella…

domingo, 8 de enero de 2012

Vacas

El valor de un abrazo sólo lo conoce quien lo recibe

Algo he debido de hacer bien ya que los magos reyes me han dejado en el calcetín uno de esos cacharros modernos que hemos terminado por denominar “e-book”, “libro electrónico” o algo similar…

Una vez repuesto de la sorpresa y tras indagar como funciona aquel cacharro, comprobar que libros tiene para leer (todos clásicos) y saber lo básico para su uso, me lanzo casi con desesperación a buscar material con el que rellenarlo.

Es aquí, cuando encuentro un libro que me apetece leer y cuyo coste es de 19,90 Euros… ¿Cuánto??? Si, sí… 19,90 Euros… hace un par de semanas lo vi en una librería por 25 Euros

Así que mientras busco otros libros de menor coste (al final me quedaré con los clásicos) pienso que el trabajo del autor y la editorial, se llevan los 19,90 Euros por suministrar un fichero al internauta… y por lo tanto, todo el proceso proporcional de plantar árboles, talarlos, transportarlos hasta industrias papeleras, fabricar papel, transportarlo hasta la imprenta, diseñar las cubiertas, imprimir el papel, plegarlo, encuadernarlo, transportarlo hasta las librerías, y por fin que alguien nos lo cobre, sólo cuesta 5,10 Euros…

NO sé, pero creo que aquí algo no termina de cuadrarme… siempre pensé que en este último proceso se quedaría mucho más del coste de cualquier libro y ahora resulta que no… no voy a poner en juicio lo que ha de ganar un autor o una editorial, pero tal vez sea un poco abusivo ese reparto

Y es que tal vez en el fondo, todos busquemos un camino fácil para conseguir dinero y ahora que la crisis está tan de moda y todos culpamos a lo que se ha denominado “los mercados” sin saber muy bien quien está detrás… Nosotros, cada uno en su medida, forma parte de esos mercados, y cada uno con sus pocos o muchos ahorros buscamos obtener más y más dinero, por que no olvidemos que la más inmensa playa está hecha de granos de arena…

No ha pasado mucho tiempo desde que jóvenes esperanzados se lanzaron a estudiar una profesión y consiguieron salir de la miseria de los pueblos con títulos de fontaneros, mecánicos, ferrallistas, torneros… El despegue económico comenzaba y en llegó el momento del boom donde el fontanero cambió la furgoneta por el “mercedes”, el mecánico cambió el pequeño piso en las afueras por un chalé en la periferia, el ferrallista cambió su pantalón de peto por varios trajes de “Armani”, el tornero cambió a su mujer de 40 años por 2 amigas de 20 y quien más y quien menos que tuvo la oportunidad, intentó ganar dinero fácil con la especulación de comprar barato y vender caro… A nadie le importaba en exceso de donde salía el dinero y tampoco si este era bien administrado ya que todos ganábamos y así, las tarjetas de crédito fueron hinchando deudas, pero no importaba, por que los precios subían para poder pagar esas deudas

Y un día, cuando estábamos todos disfrutando de una bonanza artificial, alguien grita “crisis” y tiene el mismo efecto que el grito de “fuego” en un lugar cerrado y repleto de público… el pánico se extiende más allá de lo que habíamos pensado y todo el mundo cierra las puertas de sus casas para que el dinero, el poco dinero que de verdad tenemos, no se vaya… y entonces aquellas deudas de las tarjetas no se pagan y aquellos que tenían bonanza son objetivo de sus deudores que ávidos de codicia intentan recuperar aquello que comprometimos…

Y algunos, afortunados posiblemente, con más dinero del que necesitan, siguen en esa espiral de casi usura que permite hacer créditos a quienes más lo necesitan, pero a un precio que cuesta mucho pagar… paradójico… cuanto más cuesta pagar, más caro sale…

Y así, me llega a la memoria aquel famoso sueño del faraón que José pudo interpretar, donde aparecían siete vacas lustrosas y eran devoradas por siete vacas escuálidas y otro tanto pasaba con las espigas de trigo… Unos años de bonanza en los que hay que prever para tiempos futuros más complicados pero a los que muy pocos dedican atención…

miércoles, 4 de enero de 2012

Pluma

Tras una batalla, el guerrero, sea vencedor o vencido, desea volver a casa

Siempre me gustó la letra que tenía mi abuelo… y también la que tenía mi padre… Era una de esas extrañas habilidades que les confería el don de la paciencia y también, un poquito de belleza, esfuerzo y cariño en lo que hacían…

Sin duda, eran otros tiempos donde las cosas se hacían de otra manera mucho más calmada… volvemos al tiempo sin tiempo, a la belleza por que sí, al artesano por vocación y por necesidad… Pienso algunas veces cuanto hambre sació la química aplicada a la agricultura, a la ganadería… y hoy volvemos a lo “ecológico”, a lo natural… vaivenes de la sociedad, supongo…

Yo no tengo la letra de mi abuelo ni de mi padre… Hoy me he fijado al tomar una serie de notas, que mi letra se compone de una serie de garabatos informes que asemejan algunos caracteres y en cuyo conjunto se podría adivinar alguna palabra… No, yo soy de los que se han criado con la frialdad del teclado, aporreando teclas y viendo en la pantalla la perfección de unos caracteres que para sí quisieran los monjes copiadores del Cister…

Es posible que me haya acostumbrado a lo cómodo y a lo fácil… la comunicación se ha ido generalizando de tal manera que no sólo se están perdiendo muchas palabras, si no que intentamos sintetizar lo más posible y sobre todo, de la forma más rápida… ¿para qué las prisas??? Supongo que será cuestión de épocas, donde siempre parece que hay cosas mejores que hacer…

Pero hoy sí he echado de menos la escritura pausada, calmada, usando la pluma Sheaffer con plumín de acero y punta de oro que más que deslizarse por el papel, lo acaricia y donde cada trazo define una línea que depende de la presión y la orientación, cambiar de forma sutil su grosor y más que escribir, dibuja cada una de las letras… Necesito tiempo para escribir, para plasmar con calma en un papel en blanco, por ejemplo, todo esto que aquí estoy escribiendo, con el reto de no cometer errores que podrían poner en riesgo todo el trabajo hecho… pero he de reconocer que cuando tengo la oportunidad de dejar que la tinta sea absorbida por el papel, este se va convirtiendo en algo único y casi mágico… pero también sé que si escribiese así, no muchos podrían leerlo…

A veces me gusta tomar un café con la nostalgia…